El Correo

Un sicario acusa al presidente filipino de haber ordenado asesinatos cuando era alcalde

Rodrigo Duterte.
Rodrigo Duterte. / Ted Aljibe (Afp)
  • Responsabiliza a Duterte de la muerte de adversarios políticos a través de los denominados 'escuadrones de la muerte' de Davao

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ordenó atentados y el asesinato de adversarios políticos cuando era alcalde de Davao, en el sur del país, ha denunciado hoy un sicario arrepentido en una comisión de investigación del Senado.

Según Edgar Matobato, un supuesto exmiembro de un 'escuadrón de la muerte' compuesto por policías y militares, Duterte ordenó el secuestro y asesinato de cuatro seguidores del candidato rival a la alcaldía de Davao, Prospero Nograles.

"El alcalde Duterte (y Nograles) eran rivales, así que Duterte hizo que secuestráramos a la gente de Nograles", ha afirmado Matobato ante la comisión que investiga la violenta campaña contra las drogas que el mandatario inició hace dos meses. "Les llevamos al (complejo turístico) de Island Garden City de Samal. Les pusimos sobre la arena y les estrangulamos. Les abrimos las tripas y luego cargamos sus cuerpos en un barco", ha explicado el testigo, que ha señalado que echaron los cadáveres al mar atados a varios bloques.

Matobato ha revelado asimismo que el mandatario filipino les pidió en otra ocasión que atentaran contra una mezquita en Davao y mataran a musulmanes, después de la explosión de una bomba en la Catedral de la ciudad. "Duterte dio la orden de matar a musulmanes en la mezquita", ha agregado.

El testigo también ha asegurado que el presidente filipino ordenó el asesinato del locutor de radio Jun Pala, crítico con la gestión de Duterte en Davao y que murió en 2003 tras recibir varios disparos de dos hombres que iban en una motocicleta.

'Escuadrones de la muerte'

Duterte ha sido acusado en varias ocasiones de estar detrás de los 'escuadrones de la muerte' de Davao, que, según algunas organizaciones, son los responsables de la muerte de más de un millar de personas.

"Para Rodrigo Duterte, los brutales 'escuadrones de la muerte' que se han cobrado las vidas de más de 1.000 personas mientras él ocupaba el puesto de alcalde de Davao (...) no son un problema. Son una plataforma política", dijo Human Rights Watch en una de las muchas denuncias que ha hecho contra él durante años.

El propio Duterte ha presumido en numerosas ocasiones de matar a criminales en su ciudad como un método "muy efectivo" para reducir la tasa de delincuencia, situada en una de las más altas del país cuando llegó a la alcaldía en 1988. "Ahora somos la novena ciudad más segura del mundo. ¿Cómo creéis que lo he hecho? (...) Les maté a todos (los criminales)", dijo el candidato a la presidencia durante un reciente discurso.

Desde que fue elegido presidente de Filipinas en las elecciones del 9 de mayo, Duterte también ha llamado en varias ocasiones a ciudadanos y policías a matar a traficantes y consumidores de drogas como parte de su campaña contra los estupefacientes. Casi 3.500 supuestos narcotraficantes y drogadictos han muerto desde que empezó a gobernar, cerca de 1.500 en operaciones policiales y el resto a manos de grupos de "vigilantes" según las últimas cifras publicadas por la Policía.