El Correo

Edurne se confiesa: «No podría perdonar una infidelidad»

fotogalería

Edurne presentó esta semana un nuevo smartphone. «Estoy bastante enganchada al móvil», reconoce. / R. C.

  • Tras sorprender a la audiencia con un escote de vértigo, la cantante se autorretrata: «Quien crea que soy una princesita Disney es que no me conoce»

El martes pasado Edurne apareció en ‘Got Talent’ con un escote hasta el ombligo. Santi Millán, el presentador, casi pierde el oremus... Y ella, muy segura de sí misma, se levantó y dio una vuelta completa para mostrar que además llevaba toda la espalda al aire. «Quien crea que soy una princesita Disney es que no me conoce. Soy más cañera de lo que aparento», advierte. Pero la cantante no puede evitar dejarse llevar a menudo por esa vena de buenismo que es ya su seña de identidad. ¿Alguna sombra? Las hay. Ella no lo niega. Pero se ocupa de mantenerlas ocultas, bajo control. Días antes de dar la campanada con su despampanante atuendo, Edurne, de nuevo en su registro de horario infantil, volvió a hacer alarde de dulzura y discreción en la presentación del Samsung SMARTgirl, el móvil del que es imagen.

«Me gusta representar cosas que tengan que ver conmigo, y yo estoy bastante enganchada al móvil. Buscaban una mujer con personalidad, que no se pone límites, le encantan los retos y se ríe de sí misma, y esa soy yo», asegura. Lo de reírse de sí misma lo demostró en el libro ‘El cóctel de la felicidad’, donde detalla varios momentos ‘¡tierra trágame!’ vividos sobre el escenario. Como aquel día en el que se le cayó la falda en mitad de una representación de ‘Grease’, «y me quedé en bragas haciendo el espectáculo –relata–. El musical estaba basado en los años 60, hasta las bragas eran retro, tipo abuela, y yo me quería morir… Pero, bueno, peor hubiera sido quedarse en tanga, ja, ja, ja... Ese tipo de situaciones te dan muchas tablas».

Tablas no le faltan a esta ex ‘triunfita’ madrileña de 31 años, curtida en uno de los innumerables fracasos cosechados por España en Eurovisión, donde quedó en el puesto 21. «Me encantó representar a mi país y disfruté en el escenario. Lo malo llegó después con las críticas». Recuperada de aquello, el segundo gran disgusto de su vida podría haber sido la acusación que vinculaba a su novio, el portero David de Gea, con el turbio ‘Caso Torbe’. Pero ella lo niega. «No lo pasé mal porque siempre confié en él, sabía que todo era mentira». El tiempo le dio la razón. La investigación policial no encontró indicios y el futbolista ni siquiera fue interrogado. «Por suerte nunca me he visto en el caso, pero creo que no podría perdonar una infidelidad», reflexiona.

Edurne vive a caballo entre Madrid y Manchester, donde su chico ejerce de guardameta del United a las órdenes del polémico Mourinho. «A Mou no le conozco», despeja. La cantante se toma con calma el futuro. Es cinco años mayor que su pareja, algo para ella irrelevante o, como mucho, «una muestra de que aquel viejo paternalismo por el cual el hombre tenía que ser mayor que la mujer y protegerla ya pasó. Nosotros nos protegemos, respetamos y apoyamos el uno al otro». Tener un hijo, a su juicio, «sella una relación mucho más que una boda». Y en cuanto a casarse... «No tengo prisa ni tampoco lo descarto. En eso me gustaría que David me sorprendiera».

Dos pasiones, dos tatuajes

Aquella niña de Villalba que iba para veterinaria no se imaginaba ni en sueños que un día llegaría a ser cantante famosa... Sus dos tatuajes «pequeñitos y discretos» aúnan sus dos pasiones. «Llevo la clave de sol en la cadera. Y luego tengo tres huellitas de patitas de animales». Eso, además de convivir con tres gatos (Vicky, Paca y Paco) y tres perros (Ludo, Cosa y Macho). Alguno de sus fans ha llegado a tatuarse su rostro. «Impresiona –admite ella–, porque eso es para toda la vida. Pero ellos lo tienen clarísimo. Tengo los mejores fans, respetuosos y cariñosos». También algún que otro ‘hater’, pero advierte: «Los que critican para hacer daño se lo pueden ahorrar porque no me afecta».

Es el hada buena del jurado de ‘Got Talent’ y admite que le cuesta dar un no a los concursantes. «Siento una gran empatía porque yo también he participado en un concurso y sé la ilusión con la que se va y lo que se sufre». Risto, Eva y Jorge Javier «son más cañeros –reconoce– pero conmigo son muy cariñosos, ya somos como una familia. Un día le pregunté a Risto: ¿Me habrías dado mucha caña si llegamos a coincidir en OT? Y me dijo que no, que para nada... Pero eso lo dice ahora, je, je...». Como cantante, su reto actual es un disco que está preparando sin prisa. «Siempre he sido muy paciente».

Así es Edurne: el 95% del tiempo risueña «y totalmente positiva». El otro 5% nunca lo conoceremos porque ella, como la Luna, solo quiere ofrecer su cara más luminosa. «Como persona he cambiado muy poquito –asegura–. Sigo con mis amigos de siempre y voy a los sitios de siempre. Por ejemplo, al cine que tengo en Villalba, mi pueblo».

Temas

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate