Trump se aferra a Ohio para ganar

Donald Trump, durante un mitin en Ohio.
Donald Trump, durante un mitin en Ohio. / Afp
  • A pesar de revelaciones sobre sus deudas y sus evasiones de impuestos, el multimillonario va por delante en este Estado, necesario para llegar a la Casa Blanca

Toledo, Ohio, el puerto de los Grandes Lagos, hogar de algunas de las más grandes plantas de producción de Jeep, Chrysler y General Motors. Cuna industrial del país y gran termómetro de las elecciones estadounidenses. Sólo una vez en la historia los votantes de este Estado se han equivocado a la hora de depositar la confianza en el candidato ganador. Y esa excepción queda muy atrás, en 1960, cuando apostó por Nixon frente a Kennedy.

En Toledo se encontraba ayer Hillary Clinton, tratando de abrir los ojos a los que, a pesar de la mala semana que vive Donald Trump desde que perdió el debate del lunes pasado, apuestan por él. Según "The Washington Post", "casi todo el mundo sobre el terreno piensa que Trump va por delante en Ohio y que ganaría los comicios si se celebrasen hoy".

El último golpe que ha sufrido Trump es la revelación por "The New York Times" de que utilizó casi mil millones de dólares en pérdidas en 1995 para no pagar impuestos federales durante cerca de dos décadas. "¡El tipo es un genio!", repitió el domingo una docena de veces otro genio, su amigo y exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani. Clinton tenía una lectura muy distinta. "¿Qué clase de genio pierde mil millones en un año?", se preguntaba. "¡Y en el negocio de los casinos, donde es casi imposible perder un solo dólar! Pero mientras él siguió viviendo la vida americana a dos manos, nosotros nos quedamos con la factura".

Como de costumbre, nada de esto espantaba a los seguidores de Trump, sino todo lo contrario. Con cada nueva y escandalosa revelación se sienten reivindicados en su decisión. "Es un hombre de negocios inteligente con un montón de abogados. Sabe cómo sacarle partido a las leyes. Eso es lo que quiero como presidente, no un Gobierno que despilfarre nuestro dinero sin saber ni en qué lo gasta", decía Jane Pissano a "The Was hington Post". Otro de sus partidarios, Diamond Mike Allen, le daba la razón. "Quiero alguien que conozca bien las lagunas legales para que las cierre".

"¡Eso es como confiarle al zorro que cuide del gallinero!", se espantó ayer Clinton. El plan fiscal de Trump propone reducir los impuestos de los más acaudalados del actual 39,6% al 33%, mientras que Clinton propone subirlos un 4% a los que ganen más de 5 millones al año y exigir un mínimo del 30% a los que ingresen más de un millón de dólares al año. Trump, además, reduciría el impuesto corporativo del 35% al 15%, que Clinton dejaría intacto. La exsecretaria de Estado promete cerrar los agujeros fiscales que han permitido a Trump no pagar impuestos federales durante 18 años. De hecho, 27 de las compañías más rentables en el índice de Standard & Poor 500, incluyendo United Continental Airlines y General Motors, no abonaron impuestos el año pasado, según un análisis de S&P Global Market Intelligence.

Declaración de renta

Trump se ha negado sistemáticamente a hacer públicas sus declaraciones de renta que todos los anteriores candidatos han dado a conocer, de acuerdo con la tradición. Ha hecho falta un informante anónimo que ha mandado algunas por correo a "The New York Times" para saber que el gran genio de los negocios perdió casi mil millones de dólares en el año de mayor bonanza en la economía de Estados Unidos. El remite sólo decía "La Torre Trump". Todo el mundo cree que el magnate aún tiene más que esconder porque sigue sin hacerlas públicas. Algo que sólo molesta al 46% de los votantes, según una encuesta encargada por Fox.

Clinton lleva meses bombardeando Ohio con mensajes sobre la forma deshonesta en la que Trump hace negocios, desde con anuncios de sus productos "made in China" hasta las manifestaciones de sus empleados frente al hotel Casino Taj Mahal de Atlantic City, que llevó a la bancarrota hace dos años. "Siempre es así, primero Trump y luego los demás", recordó ayer.

Nada de eso la ha ayudado en las encuestas de Ohio. Y es que la motivación para acudir a las urnas es el factor clave de estas elecciones. Desde las de 2008 en las que Barack Obama revolucionó a las bases, la participación en las primarias demócratas ha caído un 40%, mientras que la de los republicanos se ha doblado.

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