El Correo

Las medianas empresas reclaman más atención para financiar tecnología y atraer talento

  • Pierden potencialmente 433.000 millones de euros al año por las dificultades para digitalizarse

Las empresas europeas de tamaño medio están perdiendo potencialmente 4,8 millones de euros al año como resultado de una serie de obstáculos que impiden su crecimiento, de acuerdo con una nueva investigación de Ricoh Europe. Con más de 75.000 medianas empresas en Europa, el total de ingresos que potencialmente se han perdido cada año equivale a 433.000 millones de euros; prácticamente lo mismo que el PIB anual de Polonia.

Aunque son muy ambiciosas, el 93% de las medianas empresas asegura haber experimentado los obstáculos que les impiden alcanzar su pleno potencial. Los tres principales frenos al crecimiento empresarial están relacionados con la compleja y costosa regulación, la lucha para atraer al mejor talento en todos los niveles y la dificultad en la obtención y financiación de la tecnología adecuada para apoyar sus objetivos.

"Las medianas empresas europeas deben hacer frente a similares desafíos, independientemente del país o los sectores en los que operen. Existen importantes problemas estructurales y de comportamiento que deben abordarse a nivel de la empresa individual así como en términos de políticas empresariales nacionales", comentó Jyoti Banerjee, cofundador de M-Institute, el grupo de expertos que representa a las empresas medianas. “Por toda Europa, deberíamos celebrar los logros de las medianas empresas en cuanto a crecimiento de sus negocios y creación de empleo. Sin embargo, debemos reconocer que un mayor apoyo de los gobiernos y la industria marcaría una gran diferencia en el rendimiento de este increíble, aunque olvidado, grupo de empresas”.

De acuerdo con la investigación, el 30% de las medianas empresas europeas debe aplicar aún tecnologías digitales con el objetivo específico de crecer y convertirse en grandes marcas, algo fundamental para conseguir embolsarse los ingresos que pierden cada año.

“Con el mayor apoyo del gobierno centrado en las empresas pequeñas y con grandes empresas que pueden valerse por sí mismas, las empresas medianas se sienten como el hijo abandonado de las compañías europeas”, comentó David Mills, CEO de Ricoh Europe. “433.000 millones de euros es una cantidad asombrosa de capital para las empresas medianas y la economía europea en su conjunto se lo está perdiendo. Para alcanzar sus metas, las empresas medianas deben concentrarse en el uso de tecnologías digitales, como la facturación electrónica para facilitar los pagos o la automatización de la oficina a fin de apoyar este crecimiento. Ha llegado el momento de que las empresas medianas prioricen la innovación y garanticen que son verdaderamente capaces de adaptarse y de optimizar los procesos para superar la variedad de desafíos a los que deben enfrentarse”.

Síndrome del Hermano Mediano

El 70% de las empresas europeas de tamaño medio reconoce padecer el “Síndrome del Hermano Mediano”, intentando sobrevivir entre la pequeña, receptora de ayudas estatales, y la grande, con recursos propios suficientes.

En este escenario, se enfrentan al cumplimiento de una compleja normativa, a la dificultad para atraer y conservar el mejor talento, y a identificar y financiar la tecnología adecuada para optimizar sus procesos, externos e internos, y lograr así cumplir con su estrategia de crecimiento. De hecho, el 93 por ciento de la muestra asegura que estas dificultades les impiden desarrollar todo su potencial y ser más competitivas.

Los retos de la mediana empresa española

Innovar procesos y usar la tecnología para hacer crecer el negocio; incrementar la productividad de los empleados y lanzar al mercado nuevos productos y servicios son las tres grandes prioridades de cara a los próximos tres años, de acuerdo con los datos del estudio en el que han participado 125 medianas empresas españolas pertenecientes a todos los sectores de actividad y en su mayoría con facturaciones de entre 6 y 32 millones de euros.

Pero el trabajo va más allá, reflejando también la preocupación de los responsables de las medianas empresas españolas por gestionar el crecimiento de sus compañías; reducir costes e identificar nuevo negocio, siempre sin dejar de impulsar la actividad de su negocio principal.

En general, los responsables de las medianas empresas españolas opinan que el entorno europeo debería ser más amigable con ellas. Así se manifiesta el 83% de la muestra. Un porcentaje muy similar, el 82%, afirma sufrir el “Síndrome del Hijo Mediano”, al no recibir apoyo de los gobiernos como lo tienen las pequeñas empresas y tampoco disponer de recursos suficientes para desarrollar su actividad de forma autónoma como las grandes corporaciones. De hecho, el 78% considera que, aunque trabajan para ser grandes marcas, no reciben del gobierno el apoyo necesario para crecer en Europa y tampoco pueden acceder a financiación con agilidad, lo que les impide competir con otros países del entorno europeo, ámbito del que un 40% cree que llega la competencia más feroz.

De los encuestados españoles que destacaron como máxima prioridad innovar en procesos, el 78% considera que su compañía tiene grandes posibilidades de conseguirlo frente al 17% que lo ve poco probable. En paralelo, de aquellas medianas empresas que señalaron el incremento de la productividad como clave para su crecimiento en los próximos años, el 92% ve factible lograrlo. Mientras que aquellos que catalogaron como prioritario el lanzamiento de nuevos productos y servicios consideran en un 74% que es probable que lo hagan, un 21% lo ve poco o nada probable.

En relación con la inversión en tecnologías capaces de transformar el negocio –facturación electrónica o automatización de oficina-, el 80% de las medianas empresas españolas participantes en la encuesta cree posible afrontarlas frente a un 14% que lo considera poco probable.

De acuerdo con el estudio, el 96% de las 125 medianas empresas españolas que conforman la muestra centran su actividad en el mercado local, un 85% trabaja además en otros países del continente. El porcentaje de medianas empresas españolas que opera a escala global se sitúa en el 54%. De cara a los próximos dos años, el 95% de las medianas empresas españolas prevé trabajar en el mercado regional, superando en 10 puntos porcentuales al actual estatus. Sin embargo, solo un 3% más de compañías aseguran estar dispuestas a acometer el salto al mercado global, alcanzando al 57% de la muestra en el plazo de dos años.

Regulación y fiscalidad, dos barreras aún insalvables

Los frenos que estarían retrasando la modernización de la mediana empresa española son, según el estudio, la regulación, citada por el 35% de los encuestados; seguida de la dificultad para aplicar procesos formales al negocio –referido por el 28% de la muestra-, y las diferentes fiscalidades vigentes en los países, una realidad argumentada por el 27% de los encuestados.

El informe asegura que de no haber existido tales barreras, los ingresos de las medianas empresas españolas podrían haber sido mayores. En este sentido, el 22% de los encuestados asegura que sus ingresos podrían haber sido hasta un 20% superiores si no hubieran tenido que hacer frente a estos frenos, mientras que el 2% de la muestra cree que sus ventas podrían haber sido un 50% mayores.

Casi la mitad de las medianas empresas consultadas estima que son las grandes compañías sus verdaderos competidores, frente al 42% que cree que esta rivalidad proviene de su mismo entorno y al 10%, que opina que se genera por el nacimiento de nuevos actores, start-ups, etc.

No perder el tren de la digitalización

Partiendo de que innovación y competitividad son dos elementos clave de una misma ecuación, las medianas empresas españolas encuestadas han concluido que para elevar su grado de competitividad deben innovar en sus procesos de negocio – aludido por el 91% de la muestra. Sin embargo, no solo es preciso eso, ya que el 84% de los encuestados cree también que deben contar con un plan bien definido que les permita ejecutar la visión de la compañía, además de invertir recursos en infraestructura capaz de soportar las nuevas tendencias digitales

En este contexto, el trabajo indica que el 32% de las medianas empresas – una de cada tres- ha implementado y es usuaria de algún tipo de tecnología digital. De hecho, el 31% de las empresas -39 de 125- asegura que la aplicación de nuevas tecnologías digitales ha impactado ya en el negocio, mientras que un 20% -una de cada cinco empresas- se está planteando la digitalización de sus infraestructuras pero aún no lo ha hecho.

Tomando como referencia las compañías que ya han avanzado en el ámbito de la digitalización, el estudio indica que el 53% de las empresas digitalizadas han sobrepasado ya a su competencia.

A la pregunta de qué otros negocios se podrían potenciar si se invirtiera en tecnología, las empresas que no invierten destacan la posibilidad de alcanzar nuevas geografías; transformarse en un negocio con mayor movilidad; optimizar la experiencia de cliente y aumentar la fidelidad de los mismos.