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El FMI avisa de que la política de bajos tipos de interés «está llegando al límite»

Placa del FMI en su sede de Washington.
Placa del FMI en su sede de Washington. / AFP
  • El organismo advierte de que un 25% de los bancos de las economías emergentes tienen problemas de baja rentabilidad

  • Pide a las entidades financieras que se adapten al nuevo escenario con cierre de oficinas y reducción de créditos morosos y augura que habrá bancos débiles que tendrán que salir del mercado

El sector bancario afronta problemas de rentabilidad debido a los bajos tipos de interés. Una situación que preocupa al FMI al considerar que esta política monetaria “está llegando a los límites de su eficacia”. En concreto, el organismo que dirige Christine Lagarde advierte en el informe 'Estabilidad Financiera Mundial' publicado hoy que la escasa rentabilidad “podría ir carcomiendo los colchones de estabilización de los bancos a lo largo del tiempo”. Algo que tendría como consecuencia una menor contribución del sector en la recuperación global.

En concreto, el Fondo señala que más del 25% de los bancos de las economías avanzadas seguirán en situación de debilidad aunque la economía entre en un ciclo de crecimiento. En este sentido, considera que estas entidades se enfrentan a “retos estructurales significativos”. Así, considera necesario “más reformas sólidas y más gestión sistémica” y pone el foco especialmente en los bancos europeos.

Precisamente es en el mercado comunitario donde están surgiendo más dudas de los inversores sobre la viabilidad de los bancos. El FMI considera que la política monetaria acomodaticia para impulsar la recuperación -como la llevada a cabo por el BCE aunque no lo cita expresamente- todavía es necesaria. Sin embargo, advierte que en algunos casos esa estrategia está provocando situaciones, como las tasas de interés negativas, que pueden empezar a ser contraproducentes. “Los bancos y otras instituciones financieras sienten cada vez más los efectos colaterales a mediano plazo del bajo nivel de las tasas”, señala.

En este sentido, considera que es “urgente” implementar políticas fiscales y estructurales para apuntalar la confianza y estimular el crecimiento mundial que evite el “estancamiento económico y financiero”. En este sentido, apuesta por medidas que generen “incentivos para la reestructuración de la deuda privada, facilitando a la vez el saneamiento de los balances bancarios”.

Cierre de oficinas

Para la zona euro, el FMI considera que el excesivo volumen de préstamos en mora, junto a otros problemas estructurales, lastran la rentabilidad del sector. Por eso aconseja reducir la morosidad crediticia y corregir las deficiencias de capital de los bancos débiles. “Las reformas que aceleren la recuperación de activos y faciliten procedimientos de insolvencia más fluidos aportarían grandes beneficios”, explica en su informe.

A su juicio, el impacto que tendría en los capitales la venta de carteras de crédito en mora significaría pasar de una pérdida de alrededor de 80.000 millones de euros a una ganancia de unos 60.000 millones en la zona del euro en su conjunto. También recomienda "racionalizar" las redes de sucursales, algo que los bancos españoles llevan haciendo desde hace tiempo con el cierre de oficinas.

En cualquier caso, el organismo internacional también considera que los bancos deben adaptarse a este nuevo entorno de crecimiento moderado y tipos bajos. Para ello, recomienda que las entidades reduzcan “el fuerte volumen de préstamos problemáticos que les ha quedado como legado” y racionalicen los balances. En este sentido, defiende la reducción del número de entidades para dejar un sistema más saludable con las que sobrevivan al escenario de bajos tipos. “Habrá bancos débiles que tendrán que salir del mercado y sistemas bancarios que tendrán que reducirse”, sostiene.

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