El Correo

Trump no achanta a la ‘marca España’

Obama ha dicho que todo lo que ha probado de productos ibéricos le ha gustado.
Obama ha dicho que todo lo que ha probado de productos ibéricos le ha gustado. / R. C
  • Aceite, vino, textil, jamón, ladrillo... ¿qué pasará con nuestras exportaciones si EE UU se vuelve proteccionista? "Expectación sí, miedo ninguno", dicen los empresarios del 'Made in Spain' ante las promesas del presidente electo

A Donald Trump quizás hasta le cueste situar España en un mapa... como le pasa a un buen número de norteamericanos. Y eso que en 2014 viajó a Barcelona para ofrecer una charla de negocios. Entonces cientos de ojos siguieron con interés las premisas del magnate, resumidas en su gran lema: "El éxito requiere un 100% de esfuerzo y un 100% de concentración. Nada más". Ahora son millones los que siguen con interés cuáles serán sus movimientos cuando tome posesión del Despacho Oval. Entre ellos, los de una legión de empresarios españoles (al menos 8.400, según el ICEX) que se levantaron el pasado miércoles sobresaltados con la noticia de su victoria... y sus consecuencias para el 'Made in Spain'. Trump ya avisó que tomaría medidas proteccionistas con respecto al comercio internacional y que incrementaría los impuestos. Una promesa que, de hacerse realidad, dejaría tocada la economía española y la 'Marca España'. Solo en Florida operan más de 350 empresas nacionales, desde bancos a fabricantes de alimentos y bebidas, pasando por compañías de servicios. Según Aduanas de España, las exportaciones a Estados Unidos el año pasado ascendieron a 11.410 millones de euros, el 7% más que en 2014. Equivale casi al PIB de Cantabria. Pero, ¿qué va a pasar a partir de ahora?

"Expectantes" es la palabra que más se repite en los distintos sectores y también lo que transmite el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX). Pero nada de nerviosismo o temor, aunque el nuevo líder mundial no comulgue con los acuerdos comerciales firmados por Obama con el Sureste asiático y tampoco vea con buenos ojos cualquier acuerdo de libre comercio entre EE UU y la UE. "Una cosa ha sido la campaña electoral y otra las acciones que se lleven a cabo", tranquiliza el empresario Jaime Malet, presidente de la Cámara de Comercio de EE UU en España. Y ya se sabe: del dicho al hecho...

La cooperativa andaluza Dcoop lidera la producción de aceite de oliva mundial y es la que más vende también en EE UU.

La cooperativa andaluza Dcoop lidera la producción de aceite de oliva mundial y es la que más vende también en EE UU. / sur

Aceite de oliva

Avanza sin parar gracias a las campañas saludables

La cooperativa andaluza Dcoop lidera la producción de aceite de oliva mundial y es la que más vende fuera de nuestras fronteras. También en Estados Unidos, donde su oro líquido se encuentra incluso en los pasillos de los más de 4.000 supermercados Wallmart. Decoop factura allí 71 millones de euros. Y subiendo sin parar. "Si tuviésemos que hacer caso a las declaraciones de Trump estaríamos mucho más preocupados; pero seguro que va a tener que moderarse. Si creyésemos todo su discurso, sí que habría cambios drásticos, pero no va a ser así. De hecho, la hecatombe que se había vaticinado para la bolsa no duró ni un día", resalta Rafael Sánchez de Puerta, subdirector general de Dcoop, marca que aglutina a más de cien cooperativas de 75.000 familias de agricultores y ganaderos que controlan todo el proceso de elaboración.

Los primeros seis meses del mandato darán la clave, pero el proteccionismo en el sector del aceite de oliva "no tiene sentido". Las campañas de hábitos saludables han ayudado a incrementar su consumo bajo el mandato de Obama hasta los 300 millones de kilos... y su producción no cubre sus necesidades. Así que como mucho se aumentarán las trabas a las empresas extranjeras y se subirán los impuestos. Una decisión que en cierta manera repercutirá directamente en el consumidor: "Todo eso hará que suba el precio del producto".

Jamón ibérico

Obama es muy fan, pero... ¿y Trump?

Curado de espanto de la burocracia norteamericana se encuentra Santiago Marín, gerente de Embutidos Fermín, la primera marca que logró desembarcar con patas de jamón ibérico en el gigante americano. Desde La Alberca, un pueblecito salmantino de poco más de mil habitantes, batalló durante una década hasta que, por fin, en 2007 consiguió enviar su primer pedido: 300 perniles. "Eso sí que fue una pelea dura. Nos costó tanto que dudo que lo que pueda venir se le parezca lo más mínimo", sentencia quien ya manda casi 35.000 piezas al otro lado del charco y que en su despacho atesora cuatro premios Sofi, conocidos como los Oscar de la industria gastronómica. Pasan por uno de los mayores reconocimientos a la innovación culinaria americana gracias a su jamón ibérico loncheado, panceta ahumada ibérica de bellota y el chorizo ibérico picante. Incluso Obama cayó rendido a sus pies: «All I know is it tastes good» (todo lo que sé es que está rico).

Ahora con Trump no se sabe qué pasará porque ya existen una decena de mataderos homologados. Ellos además cuentan con un hándicap importante: uno de los socios de Embutidos Fermín en la aventura americana se ha convertido en enemigo público del magnate: el chef José Andrés. "Aún no hemos hablado con él del tema porque debe de estar un poco abrumado", resalta Marín. Pero nerviosismo cero. Más les preocupa seguir avanzando en la promoción de un producto del que aún queda mucho que explicar en el mundo de las hamburguesas.

Su mayor limitación pasa por el precio que alcanza debido a las exigencias del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y los costes de transporte y distribución. Una pieza de seis kilos ronda los 2.000 euros y en lonchas se eleva hasta los 300 euros el kilo. Se le considera un producto gourmet, pero con un crecimiento del 20% anual. Si se le ponen más trabas, pasará como con el aceite y su precio final subirá aún más.

Vino

Estados Unidos es nuestro tercer cliente

En similar tesitura se encuentran los vinos españoles, con los Rioja como principal reclamo. "EE UU es un destino interesante y muy importante para España; es nuestro tercer cliente en términos de valor, 314 millones de euros, unos 70 millones de litros y un precio medio de unos 5 dólares por litro, superior a la media de las exportaciones de nuestros caldos", puntualiza Rafael del Rey, director del Observatorio Español del Mercado del Vino. Y en aumento gracias a la muy buena imagen que entre periodistas y expertos del sector se tiene de nuestros caldos, donde el mercado del gigante americano cada vez busca más variedad: Garnachas de Aragón, Ribera del Duero y Rueda, Alvariños... sin olvidarnos de los cavas, que ya tienen una importante red clientelar en Estados Unidos.

En el país de Trump, tres cuartas partes del consumo del vino son producto nacional; el 25 por ciento restante va a las exportaciones. "El sector de la marca España lo está viviendo con expectación... a ver cómo puede evolucionar", dicen los bodegueros, que confían en que Trump no cumpla sus promesas. Cosa distinta es cómo evolucione el precio del dólar, que sí puede influir en el sector, como resalta Rafael del Rey.

Azulejos y pavimentos

Optimismo ante una posible rebaja fiscal de 20 puntos

Más tranquilos respiran en la sede central de Porcelanosa en Castellón. La marca española funciona al otro lado del charco como una empresa estadounidense, aunque no pierden ojo de lo que allí sucede. Sus inquietudes son distintas a las de otros sectores. Especialmente porque ellos podrían beneficiarse de la reducción del Impuesto de Sociedades del 35% al 15% del que tanto alardeó Trump en sus propuestas para vencer a Hillary Clinton.

"Nuestras operaciones comerciales en territorio americano no deberían verse afectadas, pero obviamente nos adaptaremos a cualquier cambio que se produzca desde el nuevo gobierno", revelan fuentes de la empresa, que inició su periplo en Estados Unidos allá por 1997 y ya cuenta con tiendas por todo el país: 26 propias y más de medio millar de distribuidores. Exportan por importe de unos 160 millones de euros, gracias a una extensa gama de productos que los han llevado a convertirse en líderes mundiales del sector de pavimentos y revestimientos. Y todo desde España.

Calzado

Nuestros compradores más importantes fuera de Europa

Estados Unidos se ha convertido en el primer destino de las exportaciones de calzado español fuera de Europa. Allí llegan más de 4,1 millones de pares ‘Made in Spain’. Y en aumento. En la pasada feria Magic Market Week de Las Vegas, la más importante del sector en América, mostraron sus creaciones un total de 68 marcas españolas. Un negocio total de unos 178 millones de euros, porque el precio medio ronda los 44 euros. Y hasta han pisado alfombras rojas con Katy Perry, Kate Moss y Michelle Pfeiffer. Sin olvidar a la ‘it girl’ Olivia Palermo, que todo lo que se pone se agota rápidamente. Como sus bailarinas de leopardo de Pretty Ballerinas, una marca de la firma española Mascaró que manda a Estados Unidos cada año entre 25.000 y 50.000 pares de zapatos desde el año 2002. Ya cuenta con seis tiendas en el gigante americano y preparan otra más en Miami. Trump no les quita el sueño por más promesas que haya hecho. "Los empresarios nos batimos el cobre en todo el mundo porque el tema de las exportaciones es muy complicado en todos los países, no solo en Estados Unidos. Así que no vamos a preocuparnos ni un minuto y vamos a seguir trabajando en saltar obstáculos", matiza Quique Díaz, director de comunicación de la empresa menorquina, fundada en 1918.

Cada uno de sus zapatos pasa por entre 60 y 100 manos durante el proceso de diseño y producción, que llega a unos 600.000 pares anuales. "Ahora le tendremos que mandar un par de zapatos a la mujer de Trump, Melania, y a su hija Ivanka para que vean la gran calidad que tienen los zapatos españoles y así no nos pongan más trabas", bromea Díaz.

Construcción

El sector a priori más beneficiado

Si hay un sector español que se ha alegrado por el triunfo de Donald Trump ese ha sido el de la construcción. La sorpresa inicial ha dado luego paso a cierto optimismo e incluso a frotarse las manos con los negocios que pueden ponerse sobre la mesa de las grandes compañías españolas. La promesa del republicano de invertir hasta medio billón de dólares en mejorar las deficientes infraestructuras de su país supondría un buen soplo de aire para nuestras empresas, convertidas en líderes internacionales del sector.

No en vano, ocupan el segundo puesto del ránking en el número de concursos públicos de obras ganadas tras la superpotencia china. Y han firmado buena parte de los trabajos mundiales más emblemáticos realizados en los últimos años, como la construcción del AVE a La Meca o el Canal de Panamá, entre otros. De cada cuatro euros que ingresan las constructoras españolas, tres provienen de países extranjeros. Entre ellos, por supuesto, de los Estados Unidos. Allí Ferrovial ha puesto en marcha una autopista de última generación, la LBJ Express, que ya funciona en Dallas. Y acaba de adjudicarse el contrato de la sexta por unos 3.000 millones.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate