El Correo

singapur

Garbiñe Muguruza cae en la orilla

Garbiñe Muguruza, en el Masters de Singapur. Reuters
Garbiñe Muguruza, en el Masters de Singapur. Reuters
  • La española desperdicia un 4-0 y un 5-2 en el tercer set y pierde en su debut en el torneo de maestras ante la checa Pliskova

El tenis nunca deja de sorprender. Cuando todo parecía ir a favor de Garbiñe Muguruza, el partido se escapó por la puerta de atrás. La hispano-venezolana perdió un encuentro que estuvo en el bolsillo durante muchos minutos del tercer set. Tras protagonizar una remontada épica que incluyó ir set y ‘break’ abajo en la segunda manga, Muguruza desperdició un punto de partido y cedió la victoria de la forma más inexplicable posible.

Los malditos nervios. La cabeza de Garbiñe volvió a fallar en los momentos clave y, pese a sacar en dos ocasiones para ganar el partido, el punto fue a parar al casillero de la checa Karolina Pliskova. Muguruza tuvo ante sí el partido soñado para recuperar el buen juego y las sensaciones que la hicieron campeona en París. Cuando lo tuvo en la mano, se escapó volando.

El primer set fue un ejemplo claro de la segunda parte del año que ha completado Garbiñe, de las prematuras derrotas en Wimbledon o Río a la desastrosa gira asiática. Los errores no forzados de la caraqueña se contaron a pares y el servicio era una carga muy pesada. Apenas superó Muguruza el 50% de primeros saques, a lo que sumó dos dobles faltas y dos pérdidas de servicio. A estos errores se unió una acertadísima Pliskova. En continuo ascenso la checa dominó con su derecha cada palmo de terreno y demostró que, pese a ser novata en este torneo, su adaptación iba a ser rápida. En poco más de media hora se cerró el primer set por 6-2 para una Pliskova que consiguió conectar 14 saques directos en el partido.

Con la inercia y explosividad de la primera manga, el guión se mantuvo en los primeros compases del segundo set. Pliskova siguió su plan y maniató a Garbiñe de la manera que mejor sabe: con puntos rápidos. Entonces Sam Sumyk emergió de la grada. Bajó en dos ocasiones al banquillo de la hispano- venezolana y dejó claro el mensaje: "Hay que alargar los puntos". La consigna parecía sencilla, pero para alargar los puntos el oponente debe ayudar. Y así fue. Con 3-1 para Pliskova llegó la reacción de Muguruza. Cambió las alturas, jugó bolas cortadas, globos de fondo de pista. Lo probó todo para desesperar a la checa y lo consiguió. Ganó cuatro juegos seguidos, sacó para set con 5-3 y pese a perder el servicio y no poder cerrar, llevó el partido hasta el desempeate. En la muerte súbita comenzó 3-0 abajo y se rehízo como una campeona para apuntarse el 'tie break' por 7-4.

No fueron sólo disparos de advertencia. Muguruza sacó la pólvora y encendió el partido de verdad. La campeona de Roland Garros volvió a la pista para comerse el mundo y a Pliskova, y mostró un nivel de tenis que recordó porqué la WTA es un espectáculo mundial. Garbiñe volvió a disfrutar en una pista de tenis y provocó que cualquier precio pagado por sentarse en la grada mereciese la pena. Con 4-0 a su favor llegó el momento que cambió el partido.

Un juego de saque de Muguruza se alargó por más de quince minutos, con oportunidades para cerrarlo para las dos y en el que Pliskova vivió en el alambre, pero consiguió una ruptura que a la larga sería fundamental. Con 5-2 la caraqueña tuvo punto de partido, pero la volea se quedó en su pista y con ella las opciones y la cabeza de Muguruza, que no volvería a ganar un juego en lo que restó de partido. 7-5 para Pliskova y otra durísima derrota para Garbiñe, que tendrá que remar para conseguir clasificarse para las semifinales del torneo de maestras.

En el otro partido de este grupo la rusa Svetlana Kuznetsova se impuso a la vigente campeona, la polaca Agnieszka Radwanska, en tres sets (7-5, 1-6 y 7-5). La rusa se clasificó a última hora tras vencer en Moscú el sábado y en menos de 48 horas consiguió una victoria muy meritoria ante la defensora de la corona.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate