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Motociclismo | GP de Australia

La lucha contra los elementos

La lluvia, protagonista en Phillip Island.
La lluvia, protagonista en Phillip Island. / Efe
  • La lluvia y el frío protagonizan el arranque en Phillip Island

Que la primera jornada del Gran Premio de Australia terminase protagonizada por la climatología no sorprendió a ningún piloto. Que esto ponga en un brete el desarrollo del resto de la antepenúltima cita del calendario, tampoco. Y que en MotoGP los neumáticos centren los comentarios, menos. Es ya una tradición que, en años de tiempo revuelto, el Mundial se pregunte por qué se viaja a Australia en octubre, en una época complicada en una zona muy meridional y muy expuesta a los gélidos vientos del sur del planeta; y más cuando se habla de una isla. El motivo es que los organizadores del evento son los mismos que preparan la carrera de F1 que abre el calendario de la máxima competición de las cuatro ruedas, por lo que prefieren contar con medio año entre una cita y la otra para asegurarse la máxima expectación entre los aficionados y las mayores facilidades organizativas.

Con este factor inamovible, pese a las distintas presiones por parte del organizador, Phillip Island se convierte en una ruleta climatológica. Puede suceder como en 2015, con un fin de semana inmaculado –aquél que puso la primera piedra del conflicto que marcó el último curso– o como está ocurriendo en 2016. Hasta el punto de que, por motivos de seguridad, Dirección de Carrera hubo de suspender media hora del segundo entrenamiento de MotoGP –con una primera parte testimonial– y por completo el último de Moto2. Con lluvia constante y con temperaturas que en el cierre de la jornada de trabajo en pista no llegaban ni a los 10º, pilotos y equipos dejaron gran parte del trabajo para el sábado. Aunque la perspectiva no fuese la mejor, pese a que antes del arranque del Gran Premio estuviese prevista una tregua de lluvia para sábado y domingo. En cualquier caso, en una reunión de última hora de la comisión de seguridad, se decidió cambiar el plan del sábado, para tratar de aprovechar mejor el segundo día y recuperar parte del tiempo perdido el viernes.

Incógnitas

La segunda jornada debería comenzar una hora antes, con quince minutos extra para MotoGP y Moto2 en sus primeros entrenamientos, aunque se dejaba abierta la posibilidad de empezar en el horario normal, algo que los equipos no tendrán claro hasta las ocho de la mañana hora australiana –las once de la noche en España–. Una incertidumbre que comienza a recordar a citas como la de 2013, la famosa de la carrera a dos tandas de diez vueltas en la que Marc Márquez terminó siendo descalificado por un error de cálculo en el box.

Un error que, curiosamente, también cometieron en el lado de Valentino Rossi este viernes. En su caso porque Michelin había decidido llevar a Australia un compuesto delantero de lluvia extra blando sólo por seguridad, para el caso de que las temperaturas fuesen especialmente bajas, como es el caso –pese a que el organizador cuenta con una mejoría del tiempo para el sábado, el viernes a última hora se daban previsiones de aún más frío, hasta el punto de que pudiese llegar a helar–; un neumático con el que sólo se permitían dar diez vueltas y con el que Rossi alcanzó las once. Por este motivo, al italiano, uno de los pocos pilotos que lo usaron, le anularon la mayoría de sus registros, lo que le hizo pasar del segundo puesto al vigésimo, justo por detrás de Jorge Lorenzo, que sigue mostrando problemas de pilotaje en agua. «No entiendo por qué no nos dejan usar este neumático, porque después de las vueltas que he dado estaba nuevo y podría haberlo usado durante otras diez vueltas», criticó Rossi. Tanto él como su compañero tendrán que cruzar los dedos para que el sábado, efectivamente, se cumpla lo que los más optimistas predicen si no quieren verse abocados a pelear por meterse in extremis en la calificación que da derecho a luchar por la pole. Una asignatura que sí aprobaron otros favoritos como el campeón Márquez, Maverick Viñales o Andrea Dovizioso –Pol Espargaró y Álvaro Bautista fueros los otros dos españoles en meterse en este grupo en un día comandado por Cal Crutchlow–.

Moto2 también dejó pendiente el duelo Rins-Zarco, con el francés tercero en lluvia y el español quinto, aunque con los dos apenas separados por 70 milésimas de segundo. «Esta pista me encanta y claro que me gustaría que no lloviera, pero parece que la previsión no es buena», apuntó tras el primer día el pupilo de Sito Pons. «Tendremos que disfrutar de este fin de semana en las condiciones que sea», añadió.

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