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Normativa

Los cambios en el reglamento relanzan a MotoGP

Varios pilotos, durante el GP de Gran Bretaña.
Varios pilotos, durante el GP de Gran Bretaña. / EFE
  • La categoría muestra una mayor igualdad entre pilotos y marcas

Los gestores del Mundial de MotoGP han conseguido su objetivo. A través de cambios normativos técnicos que han ido variando paulatinamente el paso a la categoría reina se ha llegado a un punto inédito resumido con una espectacular cifra: siete ganadores diferentes en los últimos siete Grandes Premios, cuatro pilotos que se han estrenado en lo más alto del podio de MotoGP y cuatro marcas diferentes que han sido capaces de ganar en las primeras doce carreras de 2016. Igualdad, o más igualdad, algo complicado de lograr en una competición doble, la de los mejores pilotos del mundo y la de las fábricas de motos más prestigiosas. Una guerra tecnológica en la que el dinero marca grandes diferencias y que se ha conseguido limitar a base de reglamento. Empezando por una electrónica común para todos, uno de los elementos que más influye en el actual MotoGP.

Igualando este apartado, las motos de los equipos privados se acercan a las de los oficiales, aunque siguen manteniéndose distancias. Porque no es lo mismo gestionar el software de una moto con un grupo de los mejores ingenieros que con uno o como mucho dos electrónicos. Los medios humanos siguen evidenciando un salto entre equipos, lo que queda plasmado en la clasificación general. Los que pelean por el título siguen siendo los mismos, los que tienen opciones de ganar más o menos también, aunque lo que sí ha logrado esta revolución técnica es que otras marcas entren en un juego en el que hasta hace un par de años solo participaban Honda y Yamaha.

Ducati lleva todo el año asomando en la cabeza. Una victoria, la de Iannone en Austria, cinco podios, dos poles y cuatro primeras líneas de la parrilla de salida, son el botín que ha permitido a la marca italiana llegar con todas las opciones a cada fin de semana, y lo que ha seducido a Jorge Lorenzo para lanzarse al cambio de moto desde 2017. En cuanto a Suzuki, su readaptación a la categoría tras varios años de ausencia ha sido muy rápida. En 2015 aprovechó el disponer de neumáticos más blandos que los oficiales, más él no tener limitados los tests de desarrollo ni congelada la evolución de los motores, para asomar nada más llegar.

Este año, Viñales es un habitual de las primeras posiciones en los entrenamientos, y ya ha pisado dos veces el podio, con un tercero en Le Mans y la apabullante victoria del domingo en Silverstone. Este camino, el de Suzuki, es el mismo que ha tomado KTM, moto que debutará en Valencia y que contará en 2017 con Pol Espargaró y Bradley Smith como pilotos. De hecho, el calendario de entrada de KTM quedó marcado por la llegada de la nueva electrónica común, un factor de igualdad al que se ha sumado el rendimiento de los neumáticos Michelin.

Más variedad de elección

"Estos neumáticos dan más variedad de elección a los pilotos", explica Crutchlow, que marca la diferencia con los Bridgestone en que aquellos no dejaban a los pilotos más que una alternativa de elección. "Estoy totalmente de acuerdo con Cal, porque para mí con Bridgestone se podía pelear porque el delantero permitía frenar muy fuerte, pero este año con los Michelin la diferencia es que todo el mundo puede combinar diferentes neumáticos", coincide Rossi, uno de los protagonistas de la espectacular batalla por el segundo y tercer puestos que se vivió en Silverstone.

"Por ejemplo, Pedrosa ha usado blando-blando, y ha sido tan rápido como Márquez que montó el duro detrás. Para mí esto nivela mucho el rendimiento. El año pasado no era así porque todos montábamos en parrilla los mismos neumáticos delante y detrás, así que por eso creo que se pueden ver mejores peleas, puedes elegir lo que mejor se te adapte. Y se ha nivelado también por la electrónica, porque la electrónica al mismo nivel ha ayudado mucho a Suzuki, ha ayudado mucho a Ducati, y ahora el nivel de las motos es más parecido".

Por arriba las fábricas se igualan, por abajo los privados tienen más opciones de asomar, aunque luego la capacidad tecnológica y humana de unos y otros vuelva a marcar una diferencia de clases, no tan exagerada como en el pasado. Las condiciones climáticas han permitido ver ganar a pilotos como Miller y Crutchlow -el británico apareció también en seco en Inglaterra, también ayudado por la importancia que Honda le ha dado con la crisis de Pedrosa como piloto de desarrollo-, el nuevo reglamento a Iannone y Viñales, a Ducati y Suzuki. Y juntos han hecho que en los últimos siete Grandes Premios haya cambiado la cara del ganador en MotoGP. Todo un éxito.