El Correo

Iván Fernández y Elena Loyo reeditan sus triunfos en la San Silvestre de Vitoria

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Muchos corredores se disfrazaron. / Igor Aizpuru

  • Los atletas alaveses se han vuelto a imponer en la carrera popular más festiva de la temporada

La San Silvestre de Vitoria, un año más, ha vuelto a ser multitudinaria. La carrera popular más festiva del calendario atlético ha contado con la participación de más de tres mil atletas, en concreto, 3.414, según las cifras oficiales. Aunque, por las calles del centro de la capital alavesa, han corrido bastantes más que seis mil pies. Como suele ser habitual, han sido muchos los corredores sin dorsal que se han animado a despedir el año de una forma lúdica, sana y deportiva. Y, de paso, contribuyendo con su inscripción a una buena causa. Y es que, en los últimos años, la prueba ha adquirido un marcado carácter solidario, al destinarse parte de la recaudación a un fin social. En esta ocasión, el dinero irá a parar a manos de la asociación ADELA (Asociación de Esclerosis Lateral Amiotrófica).

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  • Muchos corredores han disfrutado de la prueba disfrazados

Los corredores han acompañado o, al menos, tratado de seguir por las calles vitorianas el ritmo marcado por Iván Fernández, el más rápido entre los hombres y a Elena Loyo, vencedora en categoría femenina. Los atletas vitorianos han reeditado sus triunfos y se han impuesto en esta trigésimo cuarta edición de la San Silvestre, que se ha corrido sin lluvia pero con mucho frío: a cero grados, ni más ni menos.

Fernández, que ha marcado un tiempo de 17 minutos y 53 segundos, se convierte así en tetracampeón de esta prueba, mientras que Loyo ha coronado su segundo triunfo gracias a un registro de 20 minutos y 57 segundos. El vitoriano se ha impuesto a Hicham Oualla, ganador de la Media Maratón celebrada hace dos semanas y a Roberto Abia. La vencedora en categoría femenina, por su parte, ha ganado a Sian Robertson y Janire Fernández de Olano, que se han subido al segundo y tercer escalón del podio. Los tres primeros clasificados en categoría masculina y femenina se han repartido los premios en metálico, cifrados en 600, 400 y 200 euros, respectivamente.

La carrera ha mantenido el recorrido de las dos anteriores ediciones, con una distancia de 6.450 metros y que ha circulado por las principales arterias del centro de la ciudad. El pistoletazo de salida se ha dado a las seis y media de la tarde desde la calle Corazonistas. Sesenta minutos antes, a las 17.30 horas, se ha celebrado la prueba txiki. Los más pequeños también han desafíado al frío reinante para completar el trazado de 1.100 metros, con salida y llegada en la calle Olaguíbel.

La prueba más divertida

Al margen de la competición, la última carrera del año, que cada edición gana nuevos adeptos, ha vuelto a convertirse en la prueba más divertida de la temporada. El buen ambiente y el tono festivo han reinado durante toda la carrera. Además, la calle Olaguíbel, donde estaba instalada la meta, y sus inmediaciones se llenaron pronto de una gran cantidad de público, que ha jaleado de principio a fin a los participantes.

Si los corredores recibieron los ánimos y los aplausos, el público se llevó la diversión, ya que la imaginación de los 'runners' parece no tener fin y los disfraces -a cada cual más original y disparatado- han alegrado y también dibujado una sonrisa entre el numeroso público que ha alentado a los participantes.

El intenso frío de este 31 de diciembre ha animado a muchos a ampliar el abanico de disfraces con prendas que les han servido para quitarse un poco el frío. Para ello, se han ataviado con buzos de personajes fantásticos y de dibujos animados, e incluso se pudo ver a muchos 'abetos' con luces y dos piernas en vez de tronco.

Eso sí, tampoco han faltado a esta peculiar pasarela de moda los tradicionales gorros de Papá Noel y pelucas multicolores, a los que se han sumado diademas con cuernos de reno y las omnipresentes camisetas de Alavés y Baskonia.

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