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Chicago, contra la maldición de la cabra

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Aficionados de los Cubs, con la 'w' de victoria (win). / USA Today Sports

  • Los Cubs fuerzan el duelo decisivo ante Indians y están a una sola victoria de terminar con un estigma que les persigue durante los últimos 71 años

  • En su anterior final de las Series Mundiales, en 1945, un aficionado lanzó una profecía no poder ver en el estadio el duelo por el mal olor de su mascota.

Chicago vive un noviembre inaudito. La mayoría de sus habitantes caminan por la ventosa ciudad en manga corta, luciendo al sol todo tipo de prendas con los colores azul, rojo y blanco junto al logo de los Cubs, equipo de béisbol al que apoyan Hillary Clinton o Michelle Obama, que están a sólo unas horas de romper una maldición de más de siete décadas. Solo un triunfo les separa de conquistar las Series Mundiales, algo que no sucede desde hace 108 años. La última vez que estuvieron tan cerca, en octubre de 1945, sucedió algo que durante años ha estado muy presente en la mente de todo aficionado al béisbol en Estados Unidos.

Chicago, contra la maldición de la cabra

El propietario de una taberna local, William Sianis, se presentó el 6 de octubre de aquel año en el estadio Wrigley Field con su mascota, una cabra llamada Murphy, deseando que los Cubs consiguieran la victoria que necesitaban para sumar una nueva Serie Mundial. Debido al mal olor no fue posible que estuviera en el campo junto al animal. Indignado, recordando a los presentes que 'Harry' atraía a la suerte, soltó una frase premonitoria: "Los Cubs no volverán a ganar un campeonato". El incidente, publicado por el Chicago Sun con su foto correspondiente que muchos creen fue una recreación de lo sucedido, se hizo tremendamente popular y durante muchos años 'Billy Goat Tavern' ha sido uno de los bares más populares de la ciudad. De hecho el negocio sigue abierto hoy en día, aunque haya cambiado de localización a un lugar más céntrico y tenga varias sucursales.

Esa maldición ha hecho que varias generaciones de aficionados, entre los que se encuentran Bill Murray o el cantante Eddie Vedder, hayan asumido un rol de perdedores como algo habitual. Su ausencia de los play off por el título generó mantras populares como 'Next year' (el año que viene) o 'Someday' (algún día) cuando se hablaba del momento en el que los 'cachorros' lograrían una Serie Mundial.

El año pasado estuvieron cerca de conseguir una plaza en la final, algo que medio en broma adelantó Robert Zemeckis en su ficticio octubre de 2015 de la película 'Regreso al futuro 2', rodada en 1989. Ahora la opción es real: 'Next year is now' (El año próximo es ahora) o 'Make Someday today' (Haced que hoy sea algún día) son lemas que adornan estos días una ciudad volcada más que nunca con el béisbol, dejando la campaña electoral casi de lado pese a que Hillary está cerca de suceder en el cargo a Barack Obama, otro vecino de esta ciudad del condado de Illinois pero que es seguidor de los White Sox, el otro equipo de béisbol de la ciudad, a diferencia de su mujer.

Serie empatada: 3-3

Ya solo queda un día para quebrar esa maldición que durante años ha hecho popular a una cabra y generado miles de bromas sobre una franquicia incapaz de ganar nada pese a que ha contado algunas campañas con los mejores jugadores de la competición. La oportunidad llega cuando todo parecía perdido, tras un 3-1 después de dos derrotas en el citado Wrigley Field. Dos victorias consecutivas en Cleveland, la última por 9-3. Después de salvar dos 'match balls' no se sienten presionados. "Nunca hemos hablado de eso nosotros, todos los fanáticos saben de la maldición pero solo llegar a la Serie Mundial hizo despegarnos de esas malas vibraciones de antes. El año pasado jugador mejor que nosotros, no es cosa de mala suerte. Espero que esta vez sea distinto", explica Miguel Montero, receptor venezolano de los Cubs. Chicago convive estos días con cientos de banderas con una 'W', algo que en la época gloriosa de los Cubs se usaba como manera de comunicar la victoria (win) de los Cubs a los que no habían podido seguir el partido. "Está todo el mundo loco, no había visto una locura así en la ciudad por ningún otro tema", explica Richard Ruiz, un madrileño que trabaja de profesor en Chicago desde hace varios años.

Ahora, 108 años de espera y 71 de maldición se reducen a un partido de 9 entradas. "Obviamente solo queda un paso hacer historia tras tantos años y confiamos en hacerlo", desea Jack Arrieta, ídolo en un Chicago que vive el noviembre más caluroso de su historia y que desea ver a los Cubs triunfando como los Bulls en el baloncesto o Blackhawks en el hockey hielo. "Hacerlo o morir, no hay más", finaliza Contreras a unas horas del séptimo y definitivo partido que pueda cambiar la historia de uno de los equipos más populares del mundo.

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