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Sin vértigo a Balaídos

Cristiano Ronaldo celebra uno de sus últimos goles al Sevilla.
Cristiano Ronaldo celebra uno de sus últimos goles al Sevilla. / REUTERS
  • Aunque el Celta eliminó al Real Madrid en la Copa, los precedentes y los distantes estados de forma de ambos equipos auguran un éxito blanco

«Si el Celta y el Málaga nos ganaron, son capaces de derrotar a cualquiera». Aunque Luis Enrique trató con esta declaración de añadirle presión al Real Madrid ante las dos últimas finales ligueras que se le avecinan, el técnico del Barça es el primero en asumir que los blancos rozan el título en torneo de la regularidad porque dependen de sí mismos y sus próximos rivales sólo se juegan el orgullo, la profesionalidad y quién sabe si algún incentivo económico de terceros, prohibidos por la reglamentación incluso por ganar.

Con sumar cuatro puntos en sus dos choques frente a los vigueses del ‘Toto’ Berizzo, desfondados física y mentalmente tras su eliminación ante el Manchester United en semifinales de la Liga Europa, y los costasoleños de Míchel, a quien iluminarán todos los focos en la última jornada del mismo modo que a Jorge Valdano le apuntaron en aquellas Ligas perdidas por los merengues en Tenerife, el Real Madrid ganará su primera Liga en cinco años.

Para regalársela al Barça, tendría que perder uno de sus dos encuentros o empatar ambos, algo improbable si se tiene en cuenta que el equipo de Zidane sólo ha caído tres veces en esta Liga: en Mestalla, en el Sánchez Pizjuán y ante el Barça en el Bernabéu.

El grupo de ‘Zizou’ superó este domingo un duelo ante el Sevilla más complicado de lo que dicta el 4-1 final, y ha sabido aparcar la final de la Champions que le medirá a la Juventus en Cardiff, el próximo 3 de junio. En la cita ante los hispalenses de Sampaoli, Cristiano Ronaldo igualó los 366 goles en Liga que el mítico Jimy Greaves anotó con el Tottenham y el Real Madrid superó al Bayern de Jupp Heynckes y Pep Guardiola al alcanzar el récord de 62 partidos consecutivos marcando.

No falla a su cita con el gol desde el que firmó el galés Gareth Bale en Anoeta, el 26 de abril de 2016. El Manchester City de Manuel Pellegrini fue el último que dejó su portería a cero, aunque de nada le sirvió en las semifinales de la pasada Champions.

«Nos vamos acercando al objetivo, pero aún queda mucho porque este torneo se hace interminable. Nos falta lo más complicado, pero estamos enchufados y bien físicamente. Sabemos que en cada jugada nos jugamos la Liga hasta el final y lo daremos todo». Superado el escollo del Sevilla en el Bernabéu, Zidane desgranó algunas de las claves para el desenlace del torneo. Ciertamente, el Madrid está concentrado, tal y como demostró Nacho con ese gol de pillo en el saque de falta que abrió el camino de la victoria, con una pegada descomunal y una fortaleza física y mental encomiables.

James y Morata, las cruces

Aunque le falta rematar la faena con un doblete histórico que el club no alcanza en Liga y Copa de Europa desde 1958, Zidane ha logrado ya tener muy metida a toda la plantilla y, gracias a su política de rotaciones, bastante fresca. Ha sido valiente el marsellés, aunque es cierto que dispone del mejor elenco del mundo. El que sale, cumple.

Además, el entrenador acertó con los cambios ante el Sevilla, ya que en la segunda parte el Madrid creció cuando Casemiro y Lucas Vázquez entraron por James y Morata, a media hora del final, y equilibraron al equipo. No afectan al buen ambiente general que el colombiano se despidiera del Bernabéu y el ariete no saludase a Zidane tras el cambio. Los dos pueden cambiar de aires en verano, pero eso no toca ahora.

Este miércoles, llega la hora de cumplir con ese duelo de la 21ª jornada, aplazado por los desperfectos que la tormenta causó en la cubierta de Balaídos. Los merengues preferían que el Celta hubiera superado al United y sólo pensase en la final de Estocolmo. Ya eliminado de Europa, lo normal es que Berizzo apueste por un equipo titular que ya eliminó al Real Madrid en cuartos de final de Copa, aunque el 2-2 de la vuelta en esta ocasión les serviría a los blancos. Hay cierto pique entre estos equipos desde ese aplazamiento del partido por decisión del alcalde socialista Abel Caballero.

El Celta lo fió todo a la Copa del Rey y a la Liga Europa y en ambas competiciones murió en la orilla de la final. El Alavés y el United de Mourinho les apearon en semifinales. Mientras tanto, los celestes tiraron la Liga, ya que el decimotercer puesto está muy por debajo de la calidad de sus jugadores. Los vigueses suman seis derrotas y dos empates, uno ante el Genk y otro ante el United, en sus últimos ocho partidos oficiales. No vencen desde que se impusieron de forma consecutiva por 3-2 a los belgas, en cuartos del torneo continental, y por 0-3 al Granada, en la 32ª jornada.

El Madrid llega sin ningún vértigo a un estadio que históricamente no se le ha dado bien, con 19 victorias (32%), 13 empates (22%) y 27 derrotas (46%) en 59 partidos, pero sí en los últimos años. Perdió por 2-0 con Carlo Ancelotti en su banquillo y Luis Enrique en el del Celta, en la 37ª fecha del curso 13-14, pero ganó por 2-4 y 1-3 en los dos ejercicios precedentes. Berizzo, por lo tanto, no sabe lo que es ganarle al Madrid en Balaídos.

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