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Neymar saca el carácter

Neymar se señala un tatuaje en el brazo tras marcar uno de sus tres goles en Las Palmas.
Neymar se señala un tatuaje en el brazo tras marcar uno de sus tres goles en Las Palmas. / REUTERS
  • El brasileño ha protagonizado dos grandes partidos desde su pelea verbal con Unzué, un incidente que le puede pasar factura al técnico pero que ha recuperado al 'crack' para que el Barça sueñe con la Liga

Si Juan Carlos Unzué tenía alguna opción de ser el primer entrenador del Barça la próxima temporada, todo apunta a que saltó de la lista de candidatos hace 10 días cuando el actual segundo técnico y mano derecha de Luis Enrique tuvo un enfrentamiento con Neymar en un entrenamiento a puerta cerrada. Sorprendentemente, en contra del hermetismo habitual, trascendió el contenido íntegro de la discusión a través de capítulos en diversos medios de comunicación.

«Si sigues así vas a acabar como Ronaldinho», le habría dicho el navarro a Neymar en referencia a su vida extradeportiva y a su influencia en la deportiva. La comparación tenía sentido porque como preparador de porteros en la ‘era Rijkaard’ vivió la explosión y el declive de Ronaldinho. «Si te quedas, yo me voy», le habría contestado Neymar. Siendo amigo inseperable de Messi y Luis Suárez, una frase así es una sentencia.

Curiosamente, tras aquel incidente se ha visto la mejor versión de Neymar, esa que exhibe demasiado de vez en cuando debido a su irregularidad. Maravilló ante el Villarreal, aunque le faltó acierto en el remate, y deslumbró en Las Palmas, con menos diabluras y más efectividad. Cuatro goles en los últimos partidos tras el ‘hat trick’ en la isla grancanaria. Es fácil llegar a la conclusión de que picado en su orgullo ha dado más rendimiento.

Quizás Unzué, un enamorado de la correcta preparación física y del cuidado del cuerpo para alargar una carrera, acertó en decirle a la cara lo que pensaba, aunque le cueste la posibilidad de ser el próximo entrenador. Tampoco se sabrá nunca si la filtración fue para demostrar que Unzué tenía carácter para enfrentarse a los ‘cracks’ o si se supo todo para apartarle por poner en riesgo el futuro de Neymar en el Barça.

La temporada de Neymar no ha sido mala, pero su evolución progresiva desde llegó al club en la temporada 2013-14 no ha sido tan notable en una temporada en la que sí se le ha visto con jerarquía y capacidad para decidir cualquier partido en la selección brasileña. A falta de lo que suceda en la jornada final de Liga y en final de Copa, la sensación de que al Barça le han faltado unos cinco goles de Neymar para ganar todos los títulos es inevitable. Messi y Luis Suárez han estado en sus números más o menos, pero la aportación realizadora de Neymar está por debajo de sus posibilidades. Tras los 9 goles en Liga de aquel año del Tata Martino. marcó 22 en la 14-15 y 24 en la siguiente. Sin embargo, ahora lleva 13. Y gracias a esas cuatro dianas de las dos últimas jornadas.

Su recuperación puede ayudar al Barça a pelear la Liga hasta el último segundo, pero llega tarde para hacer que el equipo dependa de sí mismo. Al cuerpo técnico y a sus compañeros no les dolió tanto la expulsión absurda en Málaga, una entrada a destiempo que conllevó tres partidos de sanción por sus aplausos al árbitro, como su incomparecencia por una leve lesión en Riazor ante el Deportivo, según la versión oficial del club, tres días después de ser el motor de la remontada ante el PSG. Esas dos derrotas son las que obligan al Barça a esperar la victoria del Celta o del Málaga ante el Madrid para poder ser campeón.

A Neymar se le aprecia en el vestuario porque jugando siempre da la cara, encara y ayuda en defensa como nunca. Y todo el mundo sabe que los árbitros le respetan poco por su tendencia antigua a teatralizar algunas faltas pese a que la caza de sus tobillos es habitual en cada jornada. Pero ser inconstante lo están pagando caro Neymar y el Barça.

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