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El fútbol israelí en las colonias, ¿en fuera de juego?

Los jugadores del Ariel, durante un entrenamiento.
Los jugadores del Ariel, durante un entrenamiento. / Reuters
  • HRW acusa a la FIFA de avalar el "robo" de tierras palestinas

Un club de fútbol que sólo reúne a 100 espectadores por partido debería enorgullecerse de que se hable de él en la prensa. Pero el Ariel City Football Club, equipo de una colonia israelí, es acusado junto a la FIFA de apoyar la confiscación de tierras palestinas. Shay Bernthal, presidente del club, prefiere reírse de la desproporción entre el tamaño de su club y la atención que se le ha brindado: "Es gracioso ver a nuestro equipo, nuestro pequeño equipo, ser portada de los diarios de todo el mundo", declaraba la semana pasada al margen de un entrenamientos.

El Ariel es uno de los clubes israelíes que figurarán en el orden del día del próximo Comité ejecutivo de la FIFA, el 13 y 14 de octubre en Suiza, y no precisamente por sus excelentes resultados. Ariel milita en la quinta división israelí y, viendo a sus jugadores entrenarse, está claro que aún se encuentra lejos de disputar la Liga de Campeones (europea).

Pero el Ariel, al igual que otros cinco clubes de la tercera, cuarta y quinta división de Israel, considerados semiprofesionales, juega partidos como local en las colonias de Cisjordania ocupada desde 1967, o sea, en los territorios palestinos y no en su país. Las colonias son consideradas ilegales por la comunidad intenacional que ve en ellas un obstáculo para una solución de paz con dos Estados -palestino e israelí- conviviendo como buenos vecinos.

De esta manera, el club de Ariel se encuentra implicado en uno de los más viejos conflictos del mundo. Desde el lunes, figura en un informe de la oenegé Human Rights Watch (HRW) sobre el fútbol en las colonias.

Un futbolista se cambia en el vestuario del Ariel.

Un futbolista se cambia en el vestuario del Ariel. / AFP

Un proceso «absurdo»

HRW acusa a la FIFA de avalar el "robo" de tierras palestinas, al aceptar que se jueguen partidos organizados por la federación israelí de fútbol en las colonias. Reconociendo estos partidos disputados bajo la patrocinio de unos de sus miembros, la FIFA apoya indirectamente la existencia de las colonias y así contribuye a violaciones del derecho humanitario internacional y de los derechos humanos individuales, afirma. "La FIFA empaña al magnífico juego del fútbol permitiendo que se realicen partidos en tierras robadas", declaró Sari Bashi, responsable local de HRW en un comunicado de la ONG.

HRW exhorta al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, a respetar sus compromisos de reforma y terminar con los partidos jugados en las colonias bajo protección de la federación israelí. Sesentaiséis miembros del Parlamento europeo lanzaron un llamamiento similar a las altas instancias del fútbol internacional. Ben Haddad, un responsable del club de Beitar Maale Adumim, en una de las más importantes colonias de Cisjordania ocupada, juzga este proceso "absurdo".

Los niños podrían convertirse en los primeros en pagar el peor precio por esto si no tienen más la posibilidad de obtener una licencia israelí, dice. La Federación israelí deploró que el fútbol "sea trasladado del terreno deportivo al campo político". Pero, la política nunca está lejos cuando se trata de las colonias. Desde la ocupación en 1967 de Cisjordania por Israel, unos 500.000 colonos israelíes se han instalado en los territorios palestinos, según la ONU.

Ben Ayun, capitán del Ariel.

Ben Ayun, capitán del Ariel. / AFP

Jugar en una colonia

La ONG cita el ejemplo del Beitar Givat Zeev, que juega en una cancha levantada en tierras de las que despojaron a sus antiguos propietarios palestinos en la ciudad de Beitunia. A causa de la colonización y la barrera de seguridad construida por Israel, "los niños (palestinos) de Beitunia no tienen suficiente espacio para construir una cancha de fútbol", afirma el alcalde saliente de la ciudad, Ribhi Dola.

La federación palestina emprendió una campaña en mayo de 2015 en el Congreso de la FIFA para obtener la suspensión de su homóloga israelí. La FIFA finalmente creó una comisión para abocarse a la cuestión de las colonias y la libertad de movimiento de los jugadores palestinos, haciendo hincapié en el sistema de autorización de los israelíes, que controlan todos los accesos a Cisjordania. Esta comisión presentará el resultado parcial de su trabajo en el Congreso de octubre, indicó un portavoz de la FIFA. La cuestión "continuará siendo discutida por todas las partes", señaló.

Shay Bernthal afirma que su equipo seguirá jugando sin preocuparse de la política. El Ariel jugó y ganó 4-1 el sábado su primer partido de la temporada, con dos nuevos fichajes: los hermanos Mohamed y Yusef Daher. Éstos pertenecen a la comunidad de árabes israelíes, es decir, son descendientes de los palestinos que se quedaron en sus tierras tras la creación de Israel en 1948. Ciudadanos israelíes, que por lo general se consideran a sí mismos palestinos. "Nunca encontré la situación extraña, nunca tuve la impresión de venir a jugar a una colonia", dice Yusef, que juega de portero. "Olvidé completamente que estamos en guerra. Tengo la impresión de que es mi ciudad", acota. Mohamed, por su parte, anotó dos goles para la victoria.