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Obradovic vuelve a cruzarse en el camino

Zeljko Obradovic.
Zeljko Obradovic. / John MacDougall (Afp)
  • Tras ganar ocho Copas de Europa, el serbio que dio la 'octava' al Madrid aspira a proclamar campeón al Fenerbahçe a la tercera

Zeljko Obradovic vuelve a cruzarse en el camino del Real Madrid en una Final Four. Tras perder ante los blancos la semifinal de 2015 (96-87) y la final del pasado año en Berlín, en la prórroga frente al CSKA (101-96), el técnico serbio aspira a tomarse la revancha contra los españoles y, si supera el primer escollo, previsiblemente también contra los rusos. Campeón de ocho grandes títulos continentales con cuatro equipos diferentes (Partizan, Joventut, Real Madrid y Panathinaikos -en cinco ocasiones-), a la tercera oportunidad Obradovic lucha por su novena Copa de Europa con uno más. Esta vez, al frente de un Fenerbahçe que es el único de los tres participantes en la Final Four que nunca ha ganado esta competición y que ha ido creciendo de la mano de un experto en potenciar la fe de sus jugadores y sorprender con sus tácticas, aunque en la semifinal de hace dos años se quedase pararalizado en el banquillo ante la paliza recibida por parte del Madrid en el segundo cuarto (35-14).

Obradovic fue precisamente quien llevó al Real Madrid de Arvydas Sabonis a la conquista de la 'octava' en Zaragoza en 1995 y, tras su 'repoker' de Euroligas en Atenas, decidió tomarse un año sabático hace un lustro para firmar posteriormente por el Fenerbahçe, que hasta que llegó él nunca se había clasificado para una Final Four. Ahora el equipo representante de un país que patrocina la Euroliga ya acumula tres consecutivas y ha ido progresando, potenciado no sólo por el dinero, sino también por los conocimientos y la exigencia del entrenador balcánico. El exseleccionador serbio también ha dirigido al Benetton Treviso, al que no pudo dar la Copa de Europa, aunque sí triunfó también con los italianos en la Copa Saporta de 1999. En la pista Obradovic es todo carácter, un huracán que no deja de gesticular y gritar a sus jugadores y a los árbitros. A esa actitud en el banquillo también se puede agarrar el Fenerbahçe para soñar con el título en su propia casa.

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