El Correo

Crimen y filosofía, un cóctel servido por Lorenzo Luengo

El escritor Lorenzo Luengo.
El escritor Lorenzo Luengo. / Miguel Muñiz
  • «Los hijos son un enigma para unos padres infantilizados que les ceden su autoridad», denuncia el escritor

  • «'Madame Bovary' sería un thriller si Flaubert lo escribiera hoy», asegura el autor de 'El dios de nuestro siglo'

Casar crimen y filosofía no es fácil ni habitual. Pero es lo que se propuso Lorenzo Luengo (Madrid, 1974), escritor y filólogo que mezcla pensamiento e intriga criminal en su novela 'El dios de nuestro siglo' (Seix Barral). Muy consciente de la dificultad de conjugar ámbitos tan distantes, asegura Luengo que «el reto del escritor es buscar siempre algo nuevo». Él lo hace «encadenando misterios metafísicos» en un thriller psicológico sobre inocencias secuestradas. Trata de medir la incapacidad de la sociedad digital para proteger a los más débiles y la de los padres para educar a uno críos acosados en la red por peligros que desconocen sus progenitores.

Daniella Mendes, la joven detective creada por Luengo, investiga la desaparición de tres niños en un ciudad estadounidense, entre Texas y Nuevo México. Unos críos que viven en la burbuja la de la clase alta, seguros en apariencia y al margen de los violentos disturbios raciales que incendian los suburbios. Embarazada y en medio de la peor ola de calor del siglo, su investigación se tornará una cuestión personal. Una aventura interior sobre la inocencias truncadas con inquietudes científicas, religiosas y filosóficas que transformarán su visión del mundo y su personalidad.

«Es una novela filosófica sustentada en el género negro», afirma Luengo que «juega» con los géneros en función de las expectativas de su propia narrativa. Cree que el género negro permite abordar cualquier propuesta literaria y es idóneo «para explicar un tiempo y una realidad». «Tanto, que si Flaubert publicara ahora 'Madame Bovary' sería un thriller romántico o policial», asegura.

«El policíaco te permite romper la barrera de una sola mirada e introducir otros puntos de vista que te lleven a un género propio», plantea Luengo que indaga en la naturaleza del mal en una sociedad archiconectada y los riesgos que corren sus miembros mas vulnerables, los críos. Se centra «en los temores de los padres hacia el enigma que representan sus hijos» y en «las mentiras que nos contamos a nosotros mismos». «Un día en nuestra vida es el cúmulo de mentiras que nos contamos para llegar sanos y salvos al siguiente» constata. «El espejismo de la verdad es una mentira consciente; es lo que construye nuestra vidas y nos permiten sobrevivir», agrega.

Describe la locura, los peligros y obsesiones de una sociedad tan hipercomunicada como castigada por la soledad. Aborda la sexualización de los menores -«que hacen un uso demasiado adulto de su cuerpo en la sociedad del espectáculo»-, los graves peligros que les acechan en las redes sociales, sus fatales consecuencias, y la manipulación de los medios. «Hay una generación de padres infantilizada, que renuncian a su autoridad y tienen una relación con sus hijos más de amigos que de progenitores, basada en el miedo y el enigma sobre lo que pasa en la habitación del al lado, en el cuarto del niño», denuncia Luengo.

«Han cambiado los términos de una autoridad que pasa a manos de los hijos cuando estos tienen mucho tiempo libre. Tienden a imitar el mundo adulto y eso pasa factura. Si necesitas un referente que no es tu propia moral, acabarás educando a ciegas a tus hijos. Es inquietante cómo llenamos los vacíos morales con valores transitorios que no sirven para anclarnos en la realidad», sostiene el escritor.

Lo aborda en una ficción con la apariencia de informe policial, el que escribe la joven detective para detallar sus pesquisas a sus superiores y a un forense y en el que late una lacerante inquietud sobre lo que la sociedad digital está haciendo con sus hijos. Para hacer creíbles las reflexiones morales que se filtran en el informe policial, Luengo dota a su detective de homicidios de un pasado como estudiante de literatura creativa. Un recurso que le permite alternar la jerga policial con una lengua de calidad literaria. «Daniella sabe que el lenguaje es lo único que permite expresar la realidad que no vemos tras lo que se ve, que el mal se agazapa detrás aquello que no se deja nombrar».

Luengo ya demostró que le interesa moverse por derroteros narrativos nada convencionales. Se dio a conoce en 2008 con 'Diario de Lord Byron', fruto de una investigación de más de cinco años dedicados a escudriñar la correspondencia y las notas personales y apuntes biográficos y del gran poeta romántico inglés. Un año después publicó 'El quinto peregrino' y la novela 'Amerika' que le procuró el premio Ateneo Joven de Sevilla. Un galardón que volvería a cosechar cinco años más tarde, ya en su categoría absoluta por 'La cuestión Dante. Es también autor de los relatos 'El satanismo contado a los niños».

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