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Javier Sádaba: «Respeto a las personas, siempre. Buenismo idiota, nunca»

Javier Sádaba.
Javier Sádaba. / M. Herreros
  • En su nuevo libro, '¿Van los perros al cielo?', el filósofo vasco aconseja a los padres cómo afrontar el diálogo sobre religión con sus hijos

“¿Van los perros al cielo?”. Esta es una de las preguntas más temidas para cualquier padre y este es también el título del nuevo libro del filósofo Javier Sádaba (Bilbao, 1940), una herramienta para ayudar a los progenitores a tratar con sus hijos un tema tabú, o al menos, complicado: la religión.

En las 200 páginas de la obra, ilustrada por Marquitos Farina, Sádaba aboga por la naturalidad y la didáctica para afrontar este debate que tarde o temprano llega al seno de todas las familias.

“No hay que ser dogmático con la religión propia. Un padre debe abrir la puerta a que su hijo pueda conocer otras religiones o el agnosticismo”, explica Sádaba, uno de los pocos filósofos mediáticos de España, con una obra que en su conjunto tiene como constantes la ética y la vida espiritual.

En su nuevo libro vuelve a asomarse a la religión desde una postura abierta y adulta, incluso pensando en los niños. Porque resulta inevitable que las creencias de los progenitores marquen a sus vástagos, pero la influencia tiene un límite, destaca Sádaba. “Las creencias están condicionadas, pero no determinadas”, agrega el filósofo, que busca siempre que cada uno, en su libertad, pueda decidir por sí mismo con los argumentos más sólidos.

La manera de abordar este diálogo religioso entre padres e hijos debe ser muy didáctica, sugiere el autor. “No es lo mismo hablar con un niño de siete años que con uno de doce. Al de siete años hay que ponerle ejemplos, utilizar metáforas, y a la vez, quitarle el miedo. Al de doce es mejor decirle qué es en lo que uno cree, pero al mismo tiempo, se le debe forjar la idea de que 'tú no tienes que creer obligatoriamente en lo que yo creo”, asegura Sádaba.

A su juicio, en vez de hacia una religión cerrada, la enseñanza en la familia debe enfocarse hacia la historia de las religiones. “Son más de 10.000 en el mundo, y muy dispares. Conocer la historia de las religiones es una parte de formación humanista que todo joven debe poseer”, considera.

El contexto de las religiones en el siglo XXI es muy diferente al que vivieron las generaciones pasadas. “Es sano que los niños compartan clase con compañeros de otras religiones porque así ven el mundo con otros colores. Antes nos educábamos en la cultura cristiana, y todo parecía más fácil”, cuenta el filósofo.

Y es que ahora aparecen debates nuevos, como el del velo, para los que Sádaba encuentra una respuesta en los derechos humanos. “Una cosa es el respeto a otras costumbres, pero eso nunca puede ir contra el núcleo de la moral. Yo no prohibiría el velo, pero prohibiría inmediatamente la ablación del clítoris. Porque a veces hay que decir que no, y a veces, las posturas en este país me parecen demasiado 'lights'”, sostiene el autor, que resume su pensamiento en una idea: “Respeto a las personas, siempre. Buenismo idiota, tan propio en España, nunca”.