El Correo
A Esmorga

A Esmorga

  • Un vaso de orujo

Honesta adaptación de la novela homónima del escritor gallego Eduardo Blanco Amor, que ya dio pie de forma previa a una excelente película de Gonzalo Suárez, titulada ‘Parranda’ (1976). Desde luego, resulta oportuna la recuperación de este valioso escritor, que escribía en gallego (‘Xente ao lonxe’) y en castellano (‘Los miedos’), cuyos libros se caracterizan por la fantasía y la pervivencia de mitos precristianos, en una fecunda línea que une a autores como Torrente Ballester y Álvaro Cunqueiro. En ‘A Esmorga’ se relatan las andanzas de tres amigos, dispuestos a lo largo de una noche de vino y risas a trincarse la mayor cogorza de sus patéticas vidas.

Son tres personajes al borde del delirio, interpretados por otros tantos actores de respeto, incluido un vibrante Karra Elejalde, acompañado por los impresionantes Miguel de Lira y Antonio Durán ‘Morris’, capaces todos ellos de insuflar a sus personajes una tensión y una verdad sin trampa ni cartón. El amplio abanico de emociones que el terceto alcanza en esta ocasión es inmenso, ya que todo su arte se basa en dar exclusivamente lo esencial. Ellos son lo mejor de esta, por otra parte, aceptable película, filmada con garra por el realizador ourensano Ignacio Vilar.

Porque ‘A Esmorga’ es para los personajes un caos delirantemente organizado, al tiempo que la bebida se convierte en una especie de instrumento que les sirve a ‘el Bocas’, ‘el Castizo’ y ‘el Milhomes’ para formalizar su rebelión personal. Así pues, estamos ante una historia falsamente alegre, donde sus arcaicos personajes beben la vida como si fuera aguardiente. Todo lo cual da paso a un digno esfuerzo creativo, que evita caer en el esperpento, aunque a veces lo bordea de forma peligrosa. Trágico destino el de unos seres humanos desnortados, cuya borrachera abre y cierra el emblema siempre engañoso de un vaso de orujo.