ZARAMAGA REVIVE LA ASAMBLEA DEL TRES DE MARZO QUE ACABÓ EN MASACRE

El rodaje de la película sobre la tragedia de 1976 se ha centrado este miércoles en las secuencias de la carga policial en la iglesia vitoriana de San Francisco

Una de las escenas que se han rodado evoca la carga policial en el barrio vitoriano./Iosu Onandia
Una de las escenas que se han rodado evoca la carga policial en el barrio vitoriano. / Iosu Onandia
RAMÓN ALBERTUS

Por el altavoz suena una voz: «Que todo el mundo esté en tensión». La cámaras ya están listas. ¡Acción! El ambiente está engrisecido, y en la estética de los actores destacan los jerseys de cuello vuelto, pantalones de pana y chaquetas de cuero. Uno de los cabecillas de la asamblea proclama desde el atril de la parroquia: «La patronal sabe que no vamos a ceder a sus chantajes. Hoy somos más fuertes. La industria se ha parado por completo». El ánimo de cientos de trabajadores levanta sus puños. «¡Y corten!»

Este miércoles se ha recreado la intervención de la policía durante la huelga y la asamblea del 3 de marzo de 1976 en la iglesia de San Francisco de Vitoria que provocó cinco muertos y cientos de heridos. La escenificación de uno de los sucesos más trágicos de la Transición es uno de los platos fuertes del rodaje de ‘Vitoria. 3 de marzo’, el primer largometraje de Víctor Cabaco (1967, Santander).

La propia iglesia del barrio vitoriano de Zaramaga, donde sucedieron los hechos, se ha convertido en un plató de cine que ha contado con la participación de más de 200 alaveses como figurantes. Se volcaron y se metieron en la piel de aquellos obreros en huelga. Unos cuantos participantes ya lo vivieron en sus carnes y 41 años después lo recuerdan, sin temor: «Cuando empezaron a sonar las balas, esto fue una estampida». La emoción de los voluntarios se demuestra después de cada grabación. Cada vez que se escucha «¡corten!» suenan unos aplausos espontáneos que acaban siendo contagiosos.

Tres momentos del rodaje de 'Vitoria. 3 de marzo'. / Iosu Onandia

La puesta de largo del realizador Víctor Cabaco cuenta cómo estos trágicos sucesos marcan la historia de una familia y de dos jóvenes -Amaia Aberasturi da vida a Begoña y Mikel Iglesias encarna a Mikel- y reflexiona acerca de las implicaciones políticas de cada uno.

A pesar de ser una historia de ficción, la cercanía de los alaveses a aquellos hechos ha hecho que la emoción sobrevuele las grabaciones. En el murmullo entre toma y toma los figurantes confesaban que recrear estos trágicos sucesos era también desear que nunca se repitan. Lo que está claro es que muchas imágenes que se recrean están grabadas en la memoria de los alaveses.

El realizador Víctor Cabaco se sorprende de la cantidad de gente que se le acerca y narra cómo vivió ese día. También el productor ejecutivo, Asier Bilbao, contaba que el equipo se había llegado a emocionar durante las grabaciones. Como en las que ya se llevaron a cabo hace unas semanas en las calles del Casco Viejo y en la Iglesia de Los Ángeles, donde después de recrear una asamblea allí todos gritaron, también de manera espontánea: «¡El pueblo unido, jamás será vencido!»

Ese aire reivindicativo también se ha colado este miércoles entre el ambiente grisáceo que recreaba el efecto de los botes de humo que lanzó la policía antes de desalojar la iglesia de San Francisco brutalmente.

«Hay episodios que siguen en el oscurantismo», comenta el equipo de la película. «Y siguen en el limbo de la justicia». El propio alcalde de la ciudad, Gorka Urtaran, se ha pasado por el rodaje a la mañana y también se sumó a la reivindicación. «Las víctimas del 3 de marzo se tienen que equiparar a las víctimas del terrorismo. Aquello evidentemente fue terrorismo de estado».

Esta mismo jueves se reanuda el rodaje y el sábado acabarán de grabarse las escenas en la iglesia. La semana que viene se rodarán secuencias en interiores y no se requerirán voluntarios. ¡Corten! La película se encuentra aún en la fase de una grabación que concluirá el 11 de noviembre y de momento no se sabe cuánto se alargará el proceso de postproducción.

El sabor alavés del filme es innegable. No solo en la ambientación del filme. El 65% de un reparto de 18 actores, entre principales y secundarios, está formada por alaveses; cuenta con la producción de una compañía local, Sonora Estudios. Además, la película tiene el respaldo económico del Ayuntamiento de Vitoria, Diputación de Álava, Gobierno Vasco, Ministerio de Cultura y ETB.

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