Wellington también defraudaba a Hacienda

Sir Arthur Wellesley/
Sir Arthur Wellesley

En 1848, la Justicia española le obligó a pagar una cuantiosa multa por ocultar sus verdaderas rentas de tierras recibidas por la Batalla de Vitoria

FRANCISCO GÓNGORA

Un suelto del periódico ‘El Popular’ del jueves 30 de noviembre de 1848 descubierto por el historiador Patxi Viana, nos recuerda que hasta los que se consideraron en su día héroes de guerra, eran perseguidos por los inspectores fiscales y estamos hablando del siglo XIX. Parece que está en el ADN de los hombres de cualquier tiempo y posición. Pero también nos indica el artículo periodístico que la Justicia ya entonces, hace 169 años, castigaba al delincuente por muy duque que fuera.

‘El Popular’ periódico de la tarde de Madrid nos recuerda que hubo tierras en el Soto de Roma y Chauchina (en la Vega de Granada, cerca de la patria de Federico García Lorca Fuentevaqueros), que habían sido otorgadas a sir Arthur Wellesley, más conocido como Duque de Wellington, como agradecimiento de las Cortes españolas por su participación victoriosa en la Batalla de Vitoria (21 de junio de 1813).

Señala el artículo fechado en Granada que «días pasados se vio en la sala primera de esta audiencia una causa que llamó mucho la atención pública tanto por la cualidad del procesado, cuanto por el origen del delito de que se trataba. El acusado Lord Wellington. El motivo es las defraudaciones cometidas por este personaje, o más bien por sus dependientes contra la Hacienda de España por ocultación de las verdaderas rentas del Soto de Roma y las Chauchinas, a fin de pagar menos contribución por estos pingües terrenos que nuestras cortes les regalaron de resultas de la Batalla de Vitoria en la Guerra de la Independencia. Su abogado fue el doctor don Julián García Valenzuela, y el de la parte actora el doctor don Nicolas Paso y Delgado, quienes, como acostumbran, hicieron dos brillantes defensas, y el resultado fue haber sido condenado el acusado en el quíntuplo de la cantidad defraudada con arreglo a la ley de 3 de mayo de 1830».

La nota periodística es clara y no conduce a error. Lord Wellington o sus responsables administrativos en España condenados por fraude fiscal en 1848.

No hablamos de cualquier personaje de la historia. Wellesley comandó a las fuerzas aliadas durante la guerra de la Independencia, expulsando al ejército francés de España y llegando a invadir el sur de Francia. Victorioso y elevado a la condición de héroe en Inglaterra, fue obligado a regresar a Europa para mandar las fuerzas anglo-aliadas en la batalla de Waterloo, tras la cual Napoleón Bonaparte fue exiliado permanentemente a la isla de Santa Elena. Wellington es comparado frecuentemente con el primer duque de Malborough, con el cual compartía muchas características, principalmente la transición a la vida política tras una exitosa carrera militar. Fue primer ministro por el partido tory en dos ocasiones y fue una de las principales figuras de la Cámara de los Lores hasta su retiro en 1846.

El duque de Wellington está considerado como uno de los héroes más aclamados de la historia del Reino Unido. Su fama iguala o incluso supera a figuras tan conocidas como el vicealmirante Horatio Nelson, Winston Churchill o el también mariscal de campo Bernard Montgomery. Su mansión londinense (Apsley House) está abierta al público como museo y exhibe los numerosos regalos que recopiló, obras de arte y objetos de lujo, obsequiados por varios gobiernos y casas reales. Entre otras, tiene más de 80 obras de arte, algunas del mismísimo Velázquez que fueron confiscadas por los ingleses en las cercanías de Vitoria y que José I se llevaba a Francia.

Pues bien, este gran personaje adorado por los ingleses que hizo uno de los mayores favores que se pueden hacer a la Humanidad derrotando al déspota Napoleón, fallaba por el bolsillo, como tantos personajes de nuestros días.

El Soto de Roma es un espacio geográfico de la vega de Granada en el que el río Genil se ensanchaba, dando lugar a un terreno pantanoso en algunas zonas, y fértil en otras. En todo caso, un ecosistema rico de sotos y riberas que ha sido utilizado tradicionalmente como lugar de cultivo de frutales y, durante mucho tiempo, como lugar de caza.

El Soto de Roma fue donado por los Reyes Católicos al Marqués de Tendilla como parte del botín de guerra tras la toma de Granada. Cuando murió el marqués, el espacio volvió a pertenecer a la Corona. Fue Carlos V quien, durante su visita a Granada, ordenó poblarlo de faisanes para cacería; actividad que llevó a Felipe V, dos siglos más tarde, a visitar el Soto durante sus frecuentes períodos de apatía. A finales del s. XVIII fue legado a Godoy, nombrado señor del Soto de Roma, que construyó el Molino del Rey y el acueducto junto al arroyo de Obéilar, además del palacete de la Casa Real. Tras caer Godoy en desgracia, el Soto de Roma pasa a Patrimonio Nacional y es donado en 1814 al primer duque de Wellington en reconocimiento a su participación en la Guerra de la Independencia contra los franceses. El Duque mantiene el Soto en propiedad hasta 1940, fecha en que lo vende a los colonos que arrendaban hasta ese momento los terrenos.

La finca tiene 955 hectáreas.

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