«Vivir con entusiasmo es una lucha titánica porque vas a contracorriente»

Küppers está convencido de que ser amable con los demás hace sentirse mejor. / IGOR AIZPURU
Küppers está convencido de que ser amable con los demás hace sentirse mejor. / IGOR AIZPURU

El reconocido motivador Víctor Küppers ofreció ayer una conferencia sobre el optimismo enmarcada en la Semana de la Familia organizada por AFAE

SARA LÓPEZ DE PARIZA VITORIA.

Rechaza el calificativo de 'coach' y no se cansa de repetir que su único mérito es transmitir lo que aprende de los expertos. Víctor Küppers (Eindhoven, Holanda, 1970) es pura psicología positiva y así lo transmite en sus libros 'Vivir la vida con sentido' y 'El efecto actitud'. El auditorio Francisco de Vitoria del Palacio Europa se quedó ayer pequeño para escuchar su conferencia 'Vivir con entusiasmo', dentro de los actos de la XVIII Semana de la Familia organizada por la ONG Acción Familiar Euskadi (AFAE).

-¿Qué significa para usted vivir con entusiasmo?

-Vivir con alegría, con ilusión, con esperanza, con optimismo... En un mundo en el que no resulta nada fácil vivir así. Vivir con entusiasmo es una lucha titánica a contracorriente.

-¿El entusiasmo es algo innato o se aprende?

-Los expertos dicen que hay una parte que es innata, pero es pequeña y no puede servir como excusa. No se puede decir 'yo nací cenizo, ¿qué vamos a hacerle?' porque hay una parte que se trabaja. La psicología positiva ha demostrado que los hábitos para ser positivo se desarrollan, es una responsabilidad de cada uno. Por ejemplo, el ser agradecidos, valorar lo que va bien o aprender a enfadarse sólo por las cosas realmente importantes, que son cuatro. En la vida hay dramas y circunstancias a resolver, si sólo tienes las segundas no tienes derecho a quejarte ni a perder la sonrisa.

-¿Suscribe esa frase de que no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos?

-Totalmente, es una de esas frases que hemos oído 150 veces y hemos olvidado 151. Por desgracia, es una verdad como un piano y demuestra que no sabemos valorar las cosas positivas de la vida.

-¿Perjudica el actual ritmo de vida frenético al optimismo que predica en sus libros y conferencias?

-Es cierto que vivimos demasiado rápido, pero la culpa no es nuestra sino del entorno. Todos los expertos dicen que en la vida de todos hay dos variables: la cantidad de problemas que gestionamos cada día y las prisas. Hoy en día todo es rápido y estresante, y eso hace que vayamos tarados, por eso la gente es más feliz en los pueblos. Hay que saber parar en el caos de cada día y respirar, necesitamos reivindicar la pausa.

-Suele contar que las personas son como bombillas, ¿qué tenemos en común?

-Las personas son como bombillas en el sentido de que la gente transmite y los de alrededor captan sensaciones. Algunos transmiten bondad, honestidad o confianza y otros transmiten negatividad, aunque no creo que haya malas personas.

«Juega a ser amable»

-¿Qué importancia tiene para el desarrollo de una persona crecer en un entorno familiar amable?

-Todo. El 50% de la felicidad es que la relación con tu familia y amigos, que están a la misma altura, funcione. Estar bien con ellos te da fuerza y energías para enfrentar los problemas diarios mientras que si estás enfadado con estas personas estás enfadado con el mundo. Para que estas relaciones funcionen hacen falta cariño y tiempo, pero como vamos desanimados hemos perdido esa capacidad de cariño.

-¿Y qué ocurre con el tiempo? ¿Facilita nuestro entorno la conciliación laboral y familiar?

-Ayudarnos a conciliar es el gran reto de políticos y empresarios. No puede ser que a las nueve de la noche haya gente que llegue a su casa, abra el ordenador y tenga que ponerse todavía a trabajar. Hay tanta presión, también porque venimos de una crisis, que eso hace que quitemos tiempo a otras cosas, entre ellas la familia. La vida es estado de ánimo, así que la clave es no dejarse llevar por las presiones y dificultades en las que nos vemos inmersos.

-¿Cree que el sistema educativo actual transmite ese mensaje a los más jóvenes?

-Yo tengo una admiración inmensa por el sistema educativo español. Ser profesor es un trabajo vocacional pero a muchos se les quitan las ganas por los recortes y la presión. Lo cierto es que muchos maestros hacen hoy en día también de psicólogos tanto con padres como con hijos y eso es de admirar. Para mí son héroes.

-¿Algún consejo para vivir más felices?

-Juega a ser amable con los demás. Puede parecer una tontería, pero de esa manera te vas a sentir mejor contigo mismo.

-Es usted un fan declarado de los proverbios y las frases célebres, pero si sólo pudiera elegir una ¿con cuál se quedaría?

-Que nadie se acerque jamás a ti sin que al irse se sienta un poco mejor y más feliz, de Santa Teresa de Calcuta. Me encanta porque es algo que depende sólo de cada uno, y si te lo aplicas es imposible que no seas feliz.

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