Vitoria, única gran institución vasca sin cuentas aprobadas para 2018

Fachada de la Casa Consistorial. /Igor Aizpuru
Fachada de la Casa Consistorial. / Igor Aizpuru

El Gabinete Urtaran será el único que tendrá que lidiar con una prórroga ante sus problemas para trasladar a la ciudad el pacto global con el PP

ANDER CARAZO

Vitoria, de nuevo la excepción. Una vez que la Diputación alavesa logró este miércoles que la Cámara foral diera el visto bueno a sus presupuestos para 2018, el Ayuntamiento de Vitoria queda como la única gran institución vasca que no ha conseguido renovar sus cuentas para el próximo año, de manera que verá lastrada su actividad gestora en un momento de incipiente recuperación económica. El Gabinete Urtaran comprobó la pasada semana cómoningún grupo de la oposición apoyaba su proyectoy sus responsables ya estudian cómo lidiar ante esta situación, siempre indeseada por los mandatarios.

Y es que, a diferencia de hace un año, en la cabeza del alcalde no aparece -según él mismo confesó- la posibilidad de someterse a una cuestión de confianza, la argucia legal que le sirvió para sacar adelante sus cuentas de manera unilateral de cara al presente ejercicio.

Urtaran se empeñó en convencer a Miren Larrion, la líder de la coalición abertzale en la capital alavesa, mientras sus relaciones con la popular Leticia Comerón se enfriaban a pasos agigantados

Sus homólogos en Bilbao y San Sebastián han renovado sus presupuestos sin excesivos problemas. Al exconsejero Juan María Aburto le bastó con la aplastante mayoría que el PNV compone junto al PSE, su socio en el gobierno, para aprobar su proyecto el 28 de noviembre -un acuerdo del que se ha descolgado el PP respecto al pasado ejercicio- y el donostiarra Eneko Goia, por su parte, incorporó hace una semana a un número importante de las enmiendas de todos los grupos de la oposición (EH Bildu, PP e Irabazi).

Urtaran se empeñó en convencer a Miren Larrion, la líder de la coalición abertzale en la capital alavesa, mientras sus relaciones con la popular Leticia Comerón se enfriaban a pasos agigantados. Y eso que previamente había alcanzado un pacto con los conservadores sobre impuestos municipales, tasas y precios públicos que entonces se percibió como el inicio del deshielo en la relación que mantienen ambos desde que en 2015 desbancó a Javier Maroto.

El tiempo ha demostrado que ese acuerdo tan sólo fue un acercamiento por mera conveniencia. Porque en Vitoria no se percibe la corriente pactista que han repetido el PNV, el PSE y el PP a nivel autonómico y foral tanto en Gipuzkoa como en Álava. En este último caso, el diputado general Ramiro González cerró la negociación de unas cuentas con los populares un año después de hacerlo con EH Bildu, mientras en el consistorio de la capital nunca pareció factible que se completase ese cambio de rumbo.

Obligado a negociar

Así, el Gabinete de Gorka Urtaran estará obligado a negociar cualquier nuevo proyecto. Pese a la prórroga se mantendrán las partidas para el ‘bus exprés’ o el tranvía hacia el Sur, pero necesitará el apoyo del PP o EH Bildu para convertir la antigua estación de servicio Goya en una oficina de turismo -algo que no comparten ninguna de las dos fuerzas- y el centro de día que se proyectaba abrir en las oficinas del Iradier Arena.

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