Antonio López proyecta una gran escultura para la catedral nueva de Vitoria

Antonio López, el sábado, junto a la Catedral de María Inmaculada/
Antonio López, el sábado, junto a la Catedral de María Inmaculada

El artista visita la catedral nueva tras recibir la propuesta de crear un Cristo crucificado de madera para el templo

RAMÓN ALBERTUS

Con su estilo discreto y gorra calada, Antonio López (Tomelloso, 1936) hizo el sábado un viaje exprés a Vitoria. Según pudo saber EL CORREO, el pintor más cotizado en España visitó la Catedral de María Inmaculada -y el Museo Diocesano de Arte Sacro que alberga en su interior- a primera hora de la tarde para conocer el espacio que podría acoger próximamente una escultura suya con la imagen de Cristo crucificado «en madera con una policromía moderna». Se trata de un encargo de la organización Raíces de Europa -cuyo fin es «promover la integración de Europa desde el conocimiento de su cultura y grandes valores»-, aunque el acuerdo no está todavía cerrado.

Durante una visita que se interpreta como primera toma de contacto con el templo, Antonio López estuvo acompañado por el obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, y José Alipio, secretario de Raíces de Europa. Esta entidad es la que promueve el encargo de la obra para la que está buscando financiación y que, una vez acabada, se cedería a modo de donación a la catedral nueva. Su viaje fugaz a la capital alavesa se interpreta como un síntoma claro de su implicación con este proyecto. «Antonio López ha salido muy contento de la visita. Había entusiasmo», explica Alipio.

«El proyecto marcha, aunque está comenzando y se tiene que concretar». Es decir, se encuentra en una fase temprana y faltan por determinar aspectos como el coste de los materiales de la obra o los plazos para su ejecución. «A Antonio López le hace ilusión. Pero hay que dar más pasos todavía. Es un proyecto bonito y sería un regalo para la catedral y para toda la ciudad».

La del sábado fue la segunda visita a Vitoria del prolífico artista en lo que va de año. En mayo dio una charla en el Aula Fundación Vital, organizada también por Raíces de Europa. La idea de proponerle la creación de una obra religiosa surgió en el seno de la asociación en 2015, cuando se entregó un premio a López -junto a Miguel Zugaza, director del Bellas Artes de Bilbao- coincidiendo con el décimo aniversario de Raíces de Europa «por la promoción de su cultura y de sus grandes valores».

El proyecto de la futura talla escultórica «tiene su génesis en el ‘Cristo crucificado’ de Velázquez y la posibilidad de que hiciera una obra con el mismo motivo», precisa Alipio, que conoció al artista manchego -que siempre ha tenido especial fijación por esa pintura- durante aquella ceremonia de hace dos años. Tal es la debilidad de Antonio López por la obra del maestro sevillano que ha señalado en más de una ocasión que el cuadro es una creación magistral sin parangón. A sus 81 años, Antonio López compagina la creación paralela de unas 70 obras, entre cuadros y esculturas. «Ojalá se materialice nuestro deseo de tener una obra suya también», añade Alipio.

El admirado creador ha reconocido ya públicamente el atractivo de Vitoria, que llegó a considerar hace dos años «el paraíso», coincidiendo con su primera visita. En una entrevista concedida entonces a este periódico señaló que es «una ciudad despejada, un lugar que estaba muy inteligentemente planificado desde el punto de vista urbanístico».

En caso de que el autor dé el visto bueno al proyecto en la concatedral, su ‘Cristo crucificado’ se sumará a otras tres obras suyas que se encuentran entre los fondos del Artium: un busto de bronce fundido, ‘Mari’, inspirado en su mujer y dos pinturas, ‘Paisaje con dos mulas y un labrador’ y ‘Tomelloso. Calle nueva’, que adquirió la Diputación antes de inaugurarlo. Si este proyecto sale adelante tendrá especial valor porque se trataría de «la primera obra de arte sacro» de Antonio López y un acicate importante para el templo de María Inmaculada.

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