Vitoria proyectará su memoria

El rodaje de la película que recuerda los crímenes del 3 de marzo de 1976 arrancará en octubre con un presupuesto de 1,5 millones

Los funerales en Vitoria por los cinco obreros fueron multitudinarios./E. C.
Los funerales en Vitoria por los cinco obreros fueron multitudinarios. / E. C.
Salvador Arroyo
SALVADOR ARROYO

Una joven de 18 años de espíritu rebelde, Begoña, y su padre José Luis, cuarentón, locutor de radio, nacionalista, lleno de dudas y miedos. Sus vivencias, sus contradicciones, su transformación -comprimidas en apenas una semana de existencia-, pivotan en torno al episodio más trágico que ha sufrido esta ciudad en su historia reciente: el asesinato a manos de la policía de cinco trabajadores tras una larga huelga. ‘Vitoria, 3 de marzo’, la película que rememorará los crímenes de 1976, comenzará a rodarse el próximo 9 de octubre íntegramente en la capital alavesa. Durante al menos cinco semanas, con actores y actrices desconocidos para el gran público y un presupuesto de 1,5 millones, irá tomando cuerpo una cinta de ficción que, sin embargo, cargará fidelidad al drama histórico que aceleró la caída de los pilares del Franquismo.

«Todos en esta ciudad tienen un recuerdo de ese día; todos tienen presentes sensaciones de aquel 3 de marzo. Es un episodio que, injustamente, aún sigue sin resolverse». Víctor Cabaco, su director, asume el reto de ser lo más fiel posible a la memoria colectiva de esta ciudad. Asumió el proyecto hace tres años y lo compartió con su padre, que en 1976 residía en Vitoria. El propio guionista, Juan Ibarrondo, que entonces contaba con apenas 14 años, ha tomado prestado algunos pasajes de la vida de «personas muy queridas» para dar empaque a una historia «fiel a los hechos, pero que al mismo tiempo sea capaz de enamorar».

La idea ha tardado siete años en cuajar. Uno de sus promotores, Oskar Bañuelos, recuerda que la compartió por primera vez como deseo tomando un café en el bar Araberri. «Ahora puedo decir que se trata de un sueño hecho realidad». Una implicación profesional y personal contagiada a todo el equipo que persigue «dar a conocer y reconocer» un hecho trágico que, explicó, resquebrajó abruptamente la Vitoria «de curas y militares» y fue la catarsis hacia la urbe «potente» en movimientos asociativos que es hoy.

Un millar de personas acudió hace una semana a las pruebas para hacer de extra.
Un millar de personas acudió hace una semana a las pruebas para hacer de extra. / E. C.

La película cuenta con respaldo económico de Ayuntamiento, Diputación, Gobierno vasco, Ministerio de Cultura y la televisión pública vasca ETB. Ya ha obtenido además la complicidad de muchos vitorianos; un millar acudió hace poco más de una semana al llamamiento para hacer de extras. Ha sido el primer ‘casting’ masivo. Habrá más. Las productoras vascas Sonora Estudios y Gariza Films buscarán a más ciudadanos anónimos para secuencias clave como las manifestaciones o el desalojo policial de la iglesia de San Francisco de Asís que derivó en la muerte de los obreros Pedro María Martínez (27 años), Francisco Aznar (17), Romualdo Barroso (19), Bienvenido Pereda (30) y José Castillo (32). Grabaciones sonoras originales de los ‘grises’, como se conocía entonces a una policía militarizada, e imágenes documentales rodadas en Super 8 se sumarán a un metraje «al que nosotros también vamos a aportar nuestras propias secuencias reales (simuladas)».

Un 65% de actores alaveses, forjados en el teatro, en el plantel

Dieciocho actores, entre principales y secundarios, forjados en su mayoría en el teatro, serán los encargados de tejer la trama ficticia que desembocará en el fatídico 3 de marzo. «Hemos buscado rostros que no sean muy conocidos». El objetivo, conseguir una mayor verosimilitud a la historia. En el reparto destacan Amaia Aberasturi (‘Ane y las estrellas’), que será la encargada de dar vida a Begoña, y Alberto Berzal, que tendrá que transmitir al espectador las contradicciones de José Luis. Un plantel, «integrado en un 65% por alaveses», del que también forman parte Ruth Díaz y José Manuel Seda.

La Vitoria-plató no lo pondrá fácil. Recrear con exactitud las localizaciones, enmascarando los detalles de 40 años de transformación urbanística, es otro de los retos al que se enfrenta el equipo. «No cabe duda de que la cota cero, la iluminación de las calles, las farolas, la señalización... Todo eso era muy distinto, pero intentaremos resolver la situación», planteó Cabaco.

La base, en cualquier caso, es sólida. Una amplia e intensa labor de documentación da soporte al largometraje. Se ha recurrido a publicaciones de la época, a historiadores como Antonio Rivera e incluso llegó a conformarse una especie de «pequeño consejo asesor histórico». Una labor en pos del rigor que, por supuesto, ha contado con los grupos que trabajan con la memoria de aquellos episodios como la Asociación 3 de Marzo o la Asociación Valentín de Foronda.

La cinta, ambiciosa en su contenido pero de financiación discreta en comparación con otras producciones cinematográficas, será distribuida por Filmax. «La compañía pretendía su estreno en el Festival de Berlín, pero es en febrero y no va a dar tiempo. La intención, en cualquier caso, es llevarla a un festival», zanjó Pako Ruiz, de Sonora, que comparte la producción ejecutiva con Oskar Bañuelos y Asier Bilbao.

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