Vitoria, sin presupuestos en 2018

Comerón y Larrion, antes de una Junta de Portavoces. /IGOR AIZPURU
Comerón y Larrion, antes de una Junta de Portavoces. / IGOR AIZPURU

El portazo definitivo de EH Bildu a negociar las cuentas y el alejamiento con el PP dejan a Urtaran con la prórroga como única alternativa

Ander Carazo
ANDER CARAZO

De nada ha servido el último guiño del Gabinete de Gorka Urtaran a EH Bildu en materia de presupuestos, al incorporar en su proyecto original 21 enmiendas abertzales por valor de siete millones de euros. La asamblea municipal de la coalición independentista instó ayer a sus seis concejales en el Ayuntamiento de Vitoria a exigir la devolución del proyecto diseñado por el PNV y el PSE, es decir, a mantener su enmienda a la totalidad y dar «completamente» por cerrada cualquier tipo de negociación.

«Nos han mostrado su preocupación porque Urtaran paralice proyectos como el Gasteiz Antzokia y Emakumeen Etxea (la ‘casa de las mujeres’). Se ha tomado la decisión de dar por concluido el debate presupuestario y mirar hacia adelante junto con los agentes políticos y sociales que apuestan por el cambio de modelo», declaró Miren Larrion, la portavoz independentista. Así se da un portazo definitivo a las esperanzas que en público han mantenido los responsables del equipo de gobierno durante las últimas jornadas.

Porque la alternativa de pactar con el PP –la otra fuerza que les puede garantizar la mayoría en el pleno del Ayuntamiento– parece cada vez más lejana ya que no han mantenido ninguna reunión con los jeltzales desde hace dos semanas. Entonces, el presidente de los popularesvascos, Alfonso Alonso, excluyó al Consistorio de la capital alavesa de los pactos que sí se han suscrito a nivel foral y autonómico, a la vez que Urtaran se opuso de forma rotunda a renunciar al ‘bus exprés’ y al tranvía hacia el Sur, sus grandes apuesta de la legislatura y que el PPno comparte. Desde entonces, las relaciones están rotas y la portavoz municipal de los conservadores, Leticia Comerón, recalcó ayer que el regidor «no quiere acordar con nadie».

Ante esa manifiesta falta de apoyos, la prórroga de las cuentas se prevé como la alternativa más viable frente a la de convocar una nueva cuestión de confianza –la argucia legal que les sirvió a los nacionalistas y socialistas para renovar en febrero su presupuesto sin ningún apoyo–, como barrunta una gran parte de la oposición. Un segundo recurso a este inhabitual método de aprobar el presupuesto generaría un terremoto a nivel político que tambalearía el Gobierno local a apenas 18 meses para las elecciones municipales, apuntan fuentes políticas.

Lo más factible

El proyecto para 2018, que aún debe votarse en pleno el día 22, poco dista del vigente, ya que allí se incluían partidas para los proyectos pendientes en materia de movilidad y –entre otros muchos– la reforma de la plaza de Santa Bárbara. Además, el equipo de gobierno contará con evidente libertad para decidir para qué utiliza los 16,2 millones que tiene de superávit respecto al año pasado. Así que la prórroga se presume como lo más factible.

La posibilidad de retirar el proyecto de presupuestos antes de su debate en pleno, la misma estrategia que utilizó Javier Maroto en su primer año de mandato, también parece descartada. El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ya censuró aquella maniobra que se utilizó para evitar que la oposición –entonces compuesta por PNV, PSE y EHBildu– impusiera un presupuesto al partido gobernante.

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