Vitoria, contra el olvido del Tres de Marzo

Técnicos y personal de rodaje bajan las pantallas que sirvieron para filmar en el polígono industrial de Gamarra. /Rafa Gutiérrez
Técnicos y personal de rodaje bajan las pantallas que sirvieron para filmar en el polígono industrial de Gamarra. / Rafa Gutiérrez

La grabación de la película sobre los crímenes de 1976 comenzó ayer frente a San Miguel y en Gamarra

LAURA ALZOLA

« Silencio todo el mundo, prevenidos y ¡acción!». En mitad del barullo de un lunes por la mañana y en pleno centro de la ciudad, así arrancó ayer el largometraje ‘Vitoria, 3 de marzo’ sobre los crímenes de 1976 que convertirá la capital alavesa en un plató de cine durante cinco semanas. A primera hora del día, la presencia policial y los intermitentes cortes de tráfico en la calle Mateo Moraza llamaban la atención de viandantes y ciclistas que, asombrados, se detenían y eran advertidos por los ayudantes de producción para que callaran durante las tomas.

LAS CLAVES

‘Atrezzo’
Un Fiat 600 y un Renault 4 llaman la atención de viandantes y ciclistas ajenos a la filmación
Jornadas
El rodaje continúa hoy en la calle Eulogio Serdán y mañana, en el Casco Viejo
Mikel Iglesias, actor
«Víctor Cabaco -el director- mantiene la calma, sabe bien lo que quiere y eso transmite»

Bajo un cielo despejado y con los nervios a flor de piel transcurrió la primera jornada de rodaje. Sin incidentes, aunque con algún inconveniente. El camión de la basura a punto estuvo de llevarse unas bolsas de plástico negras que contenían parte del ‘atrezzo’ y más de una vez el sonido de lo grabado se veía amenazado por las obras cercanas a la plaza. Minucias, teniendo en cuenta que la escenografía parecía estar cuidada al detalle -un Fiat 600 Siata del año 1967 aparcado frente al pasadizo de San Miguel daba buena cuenta de ello- y que según avanzaba la mañana, el ‘buen rollo’ entre el elenco de artistas y el equipo técnico se hacía patente.

La primera escena rodada fue la de un encuentro entre Begoña -interpretada por Amaia Aberasturi- y Mikel -encarnado por Mikel Iglesias-. La primera es la protagonista de la película, un personaje que, según el guionista de la misma, Juan Ibarrondo, representa metafóricamente a la propia ciudad de Vitoria, que sufrió en aquellos años un gran cambio de toma de conciencia política. El segundo, Mikel, es uno de los líderes de la huelga, el prototipo de joven politizado de la época, que se enamora de Begoña. «Es una parte importante de la película y la primera escena del rodaje. Ha sido un reto pero creo que ha funcionado. Nos hemos entendido muy bien con Víctor Cabaco. Mantiene la calma, sabe bien lo que quiere, y eso se transmite», valoraba el actor, venido desde Barcelona, en uno de los breves descansos.

En la fábrica

A mediodía, el equipo se trasladó al polígono industrial de Gamarra. Allí, en una de las entradas al recinto de la empresa Grupos Diferenciales S.A., transcurriría otra parte de la historia: la salida de la fábrica de dos de los protagonistas, en plena protesta, con los huelguistas evitando la entrada de un camión al recinto. Una escena más comprometida esta vez, con un bidón en llamas colocado para impedir el paso, emanando un humo espeso, y tres pancartas amarradas a la verja que rezaban ‘contra Franco se vivía mejor’, ‘abajo la patronal’ y ‘huelga 3 de marzo’.

Un Fiat 600 de ‘attrezzo’, en la calle Mateo Moraza.
Un Fiat 600 de ‘attrezzo’, en la calle Mateo Moraza. / R. Gutiérrez

Inconfundiblemente en los años setenta -vistiendo pantalones campana, chupas de cuero, jerseys de rombos, americanas de pana y presumiendo de tupidos bigotes-, tras cada grito del ayudante de dirección, los trabajadores exclamaban «fuera, fuera, no pasarán, no pasarán» y «esquirol». A continuación, el actor Mikel Iglesias aparecía en escena como su personaje, también Mikel, conduciendo un Renault 4 o ‘cuatro latas’ de color azul cielo para recoger a sus dos compañeros coartífices de la huelga, Javier -el actor Iñaki Rikarte- y Ana -interpretada por la actriz Ruth Díaz-.

«¡La que se prepara!»

Los trabajadores ‘reales’ de la fábrica situada enfrente, al otro lado de la calle Urrundi, se asomaban a la calle asombrados. «¡La leche, la que se prepara para grabar!», decía uno entre susurros, antes de sacar el móvil para tomar una foto del espectáculo. «¡Que vienen los grises!», gritó con sorna otro compañero desde el interior, a toda voz. El rodaje, que se alargará durante cinco semanas y tendrá lugar íntegramente en Vitoria, se reanuda hoy a las 8.30 horas en la calle Eulogio Serdán del barrio de Coronación y se trasladará mañana a la zona del Casco Viejo.

Cinco semanas de rodaje y 1,5 millones de presupuesto para evocar la «masacre»

Una joven de 18 años, algo rebelde, Begoña, y su padre José Luis, locutor de radio, nacionalista, lleno de dudas y miedos. Sus vivencias, sus contradicciones y su transformación pivotan en torno a un episodio trágico en la historia reciente de Vitoria: el asesinato a manos de la policía de cinco trabajadores tras una larga huelga. El rodaje de ‘Vitoria, 3 de marzo’, la película que rememorará los crímenes de 1976, comenzó ayer y se llevará a cabo íntegramente en la capital alavesa. Durante al menos cinco semanas, con actores y actrices desconocidos para el gran público y un presupuesto de 1,5 millones, la historia irá tomando cuerpo en una cinta de ficción que, sin embargo, se armará de fidelidad al drama histórico, uno de los episodios negros del postfranquismo.

La película cuenta con respaldo económico del Ayuntamiento, Diputación, Gobierno vasco, Ministerio de Cultura y ETB. Asimismo, ya ha obtenido la complicidad del millar de vitorianos que acudió al llamamiento para hacer de extras. Las productoras vascas Sonora Estudios y Gariza Films buscaban ciudadanos anónimos para secuencias clave como las manifestaciones o el desalojo policial de la iglesia de San Francisco de Asís. Se sumarán al metraje las grabaciones sonoras originales de los ‘grises’, como se conocía entonces a una policía militarizada, e imágenes documentales rodadas en Super 8.

En las últimas semanas, mientras el guion ‘sufría’ su enésima revisión, los responsables de los equipos de luz y cámara, decoración, coordinación y sonido recorrían la Vitoria del 2017 en busca de los lugares con más similitudes estéticas con aquella capital alavesa de 1976. También se realizó una lectura completa y detallada del texto con todos los responsables de los equipos técnicos que ahora se afanan por dar coherencia y verosimilitud a cada uno de los diálogos y movimientos de los actores. Especialmente a los de Begoña, la protagonista interpretada por actriz Amaia Aberasturi. Una joven de clase media que en el filme vive en primera persona los hechos que sacudieron la ciudad. «En un conflicto cada vez más enconado, tanto ella como su familia tendrán que elegir de qué lado colocarse. Pasada la masacre, ella, la ciudad, y el conjunto del país, no serán nunca más los mismos», reza la sinopsis oficial del largometraje.

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