Vitoria impulsa por fin la reforma del Teatro Principal en el año de su centenario

Los técnicos piden un escenario mayor, una sala de ensayo de 225 metros y otra para ruedas de prensa/Igor Aizpuru
Los técnicos piden un escenario mayor, una sala de ensayo de 225 metros y otra para ruedas de prensa / Igor Aizpuru

Un estudio planteará tres alternativas de rehabilitación para adaptar el recinto «a las necesidades de hoy en día»

Iosu Cueto
IOSU CUETO

El coqueto pero incómodo Teatro Principal se prepara para su reforma, que estará definida para cuando celebre su centenario el próximo 18 de diciembre. El equipamiento sigue siendo el mayor recinto escénico de la ciudad, pero tanto su área profesional como sus butacas se han quedado pequeñas para los 150 espectáculos y 120.000 espectadores que acoge al año.

El Ayuntamiento ha puesto en marcha el proceso para impulsar de una vez por todas su reforma. El Gobierno municipal contratará a una empresa que detalle y presupueste las mejoras que requiere la instalación, que debe adecuarse «a las necesidades técnicas de hoy en día». Ese estudio estará listo en octubre y como novedad, los expertos deberán plantear tres posibles grados de intervención. El Ayuntamiento, que gestiona el inmueble pero que comparte su titularidad con el Gobierno vasco y la Diputación, analizará cada alternativa para decantarse por una y contratar las obras. Fuentes municipales aseguran que la reforma no podrá comenzar hasta 2019.

Los expertos podrán plantear el cambio y la separación de las butacas, pero sin bajar de 800

Las empresas interesadas en realizar el estudio, valorado en 30.000 euros, podrán presentar sus ofertas hasta el 2 de marzo. El informe se contratará en abril y a partir de ese momento la adjudicataria tendrá tres meses y medio para presentar el trabajo. El documento será revisado en profundidad por los técnicos, que podrán reclamar adaptaciones urbanísticas, de accesibilidad o seguridad. Medio año después del inicio del estudio, el Ayuntamiento recibirá el anteproyecto definitivo.

Más escenario

Este procedimiento demuestra que el Consistorio dará libertad al contratista para plantear alternativas, pero siempre dentro de un límite. De hecho, el pliego de condiciones sugiere ya algunas de las características «deseables» en el nuevo Principal. Entre ellas, que el área escénica se amplíe y cuente con un suelo recto -ahora tiene una inclinación del 2,5%-, así como un nuevo peine para retirar el actual de madera.

También se plantea que ese «pequeño» escenario -que ahora mide 11,14 por 7,84 metros- estrene hombros, que son los espacios laterales que quedan entre el borde de la embocadura y los muros. El Ayuntamiento también propone que el teatro cuente con camerinos más amplios -colectivos para 200 personas e individuales para 12-, o dependencias totalmente nuevas, como una sala de danza o ensayo de 225 metros cuadrados, un espacio polivalente de 100 metros y una sala de prensa. Además, los técnicos solicitan que el ascensor tenga parada en todos los pisos, dado que ahora no llega a las plantas segunda y tercera (anfiteatro 1 y 2, respectivamente).

Más allá de la parte escénica, el pliego también reclama mejoras en el resto de dependencias del equipamiento, desde las oficinas a los pasillos o las butacas. Eso sí, la llegada de unos asientos más cómodos y separados -algo previsible y que reclaman los espectadores desde hace años- limitará el aforo, pero hasta cierto punto. El aforo oficial del Principal en este momento es de 988 localidades, aunque en realidad no suelen utilizarse todas porque 20 de ellas están reservadas a personas con movilidad reducida. Sea cual sea su aspecto y distribución después de la reforma, el aforo «no podrá ser inferior a las 800 plazas».

Un recinto con un cuadro de achaques múltiples

El Principal cumplirá en diciembre cien años después de haberse sometido a dos intervenciones en profundidad que, lejos de dejar cicatrices, mejoraron su estado de salud. La primera fue en 1947 y la segunda, hace ya 28 años, iniciada en 1990 y concluida tras 14 meses en 1992. Desde entonces, el teatro va acumulando achaques hasta el punto de que necesita una nueva puesta a punto para lucir majestuoso unas cuantas décadas más.

Algunas de las ‘heridas’ son visibles para los espectadores, otras sólo para los actores y los técnicos, pero todas son importantes. Con haber acudido en una ocasión al recinto diseñado por Cesáreo Iradier, el público comprueba que el espacio entre filas es escaso, que las butacas son estrechas y que, en cuanto pasan unos minutos, se hace evidente su incomodidad. Aunque si el espectáculo es bueno, aguanta.

El problema es que para ver algunas piezas deberá viajar porque la caja escénica resulta insuficiente. Sólo un ejemplo, el Ayuntamiento deseaba programar ‘Billy Elliot’ y no podrá hacerlo, no hay forma de adaptar la producción a un espacio en el que los actores sólo disponen de un escenario de 11,14 por 7,84 metros, que puede ganar dos metros si se integra el foso -previsto para las orquestas-, de dos metros de anchura. Y el fondo, también es menor que el habitual en otros teatros. Además, las tablas presentan una inclinación del 2,5%, que debería suprimirse.

Otro de los problemas que plantean los técnicos es el peine, el espacio emparrillado situado en la parte más alta del escenario desde el que se mueven el telón, luces, decorados, etc. En el Principal es de madera, uno de los pocos que quedan ya de estas características, y necesita un tratamiento especial anticarcoma. Piden su cambio, como también que se construyan más camerinos, ya que en muchas ocasiones los actuales resultan insuficientes, o que se cree una sala de ensayo, siempre demandada por los ballets para poder calentar.

El pliego tampoco descarta una hipotética ampliación del recinto. Si fuera así, indican que si las propuestas afectan a parcelas colindantes «se incluirá la estimación justificada de los costes referidos a la obtención de la propiedad».

Trabajo «duro»

La concejala de Cultura, Estíbaliz Canto, reconoce su «alivio» al ver un poco más cerca una reforma que ha perseguido desde su llegada al cargo. El encargo del estudio de alternativas, recuerda la edil socialista, se ha alargado más de lo previsto porque la redacción del pliego ha supuesto un trabajo «duro» que ha durado más de un año. «Todo el mundo hablaba de las carencias del Principal pero nadie se había planteado esta obra en serio. Se sabía que había espacios desaprovechados y maquinaria anticuada, pero hemos tenido que empezar de cero. Ha llegado la hora de plantear soluciones de verdad».

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