Vitoria se empieza a enchufar

Punto de recarga de vehículos eléctricos en la calle José Mardones de Vitoria. /Jesús Andrade
Punto de recarga de vehículos eléctricos en la calle José Mardones de Vitoria. / Jesús Andrade

El número de coches híbridos creció un 47% en 2017 y los eléctricos, un 35 %

Ander Carazo
ANDER CARAZO

Nadie puede poner en duda el espíritu ‘verde’ de Vitoria, pero el grueso de su movilidad se produce todavía sobre vehículos a motor. La ciudad tiene ‘censados’ más de 141.259 automóviles, una media de uno por cada 1,7 habitantes. Este cómputo incluye turismos, ciclomotores, motocicletas, camiones, autobuses, remolques e incluso tractores que están obligados a pagar la tasa municipal de vehículos. 113.676 son coches y, aunque todavía suponga un número reducido, cada vez más son híbridos o se mueven con electricidad. Tras varios ejercicios con los datos estancados, en 2017 se registró un avance del 47% en el caso de aquellos que combinan los carburantes y la electricidad, mientras que los ‘cero emisiones’ subieron un 35%.

A la evidente apuesta por este tipo de vehículos de marcas como Renault y Toyota, ambas con una buena cuota de mercado en su sector en Vitoria, se le debe añadir que el año pasado los coches híbridos o eléctricos fueron los únicos que recibieron alguna clase de bonificación en el tributo municipal. El resto tuvo que hacer frente a una subida del 10% en su recibo. Esta circunstancia pudo influir, según los expertos, sobre aquellos vitorianos que se vieron obligados a cambiar de vehículo durante el año pasado. En el caso de híbridos se pasó de 583 a 843; y en los eléctricos, de 62 a 84, según datos del Departamento de Hacienda.

18 puntos públicos

Apenas representan un 0,8% del total de turismos y Vitoria sigue de lejos a comunidades como Cataluña, donde la apuesta por los vehículos ecológicos tiene especial relevancia en el ámbito privado y en el público. En Vitoria habrá que esperar hasta el próximo mes de julio para ver rodar los primeros autobuses híbridos y para la opción eléctrica del ‘bus exprés’ (el conocido como BEI), hasta el año que viene.

En estos momentos, la capital alavesa cuenta con 18 puntos públicos de recarga, sólo uno de ellos de carga rápida. De hecho, en las últimas obras que el Consistorio ha realizado en aparcamientos –el del Europa y la estación de autobuses– se ha dejado todo listo para la instalación de estos dispositivos.

El director del Centro de Estudios Ambientales (CEA), Juan Carlos Escudero, destaca que en cualquier caso «ni el automóvil se diseñó para rodar por las ciudades, ni éstas se levantaron para que circulasen por sus calles», por lo que reclama que los vitorianos tengan un «compromiso medioambiental» a la hora de comprar. «Nos han hecho creer que todos necesitamos un coche, pero hay que reflexionar. ¿Qué coste nos genera un artículo que está parado el 98% del tiempo?», concluye el experto.

Híbrido para moverse por la ciudad y diésel para la carretera

¿Gasolina, gasóleo, híbrido o eléctrico? Es la pregunta que se hacen cada vez más conductores cuando toca cambiar de coche. En esto también comienza a flaquear el bipartidismo. La respuesta no es fácil. Depende de cada uno y del uso que se hará del vehículo. Aunque no quiera comprarse un utilitario, la utilidad tiene que ser el principal elemento a tener en cuenta antes de decidirse.

Primero se debe pensar en qué estilo de coche se necesita, cuál es el más adecuado a las necesidades, porque cada familia es diferente; y luego llega el momento de la economía: marca, modelo, acabados, extras... Con el tipo de motor del vehículo ocurre lo mismo. Si recorre 200 kilómetros diarios por autopistas, un eléctrico no tiene sentido. Se pararía, aunque las empresas han conseguido aumentar la autonomía en los últimos años. Pero si nunca sale de la ciudad, ¿para qué quiere un diésel?

Más allá de las filias y fobias personales, un propulsor no es necesariamente mejor que otro. Los gasolina son más refinados, más agradables al volante y expulsan menos partículas nocivas. El diésel consume menos y los Euro 6 han contenido su contaminación. El híbrido es mucho más eficiente que un diésel en ciudad, pero en carretera aún no se tiene esa sensación y su consumo es mayor al de un gasoleo. Estudios demuestran que un híbrido se va casi a los 6 litros en autopista y que su hermano diésel se queda en algo más de cinco. Un eléctrico, una vez que se ha conseguido solventar lo del punto de recarga en casa, es el vehículo urbanita perfecto. Su mantenimiento es mínimo. Aunque un híbrido gasta igual en ciudad y no tiene límites de autonomía. Su motor de gasolina lo amplía como en uno convencional. Además son caros. Hay que recorrer hasta 88.000 kilómetros para conseguir amortizar el sobrecoste inicial.

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