Vitoria tiene un ‘agujero’ de 30.000 viviendas

Vista panorámica del barrio de Arkaiate, salpicado de solares sin construir./Hugo Madariaga
Vista panorámica del barrio de Arkaiate, salpicado de solares sin construir. / Hugo Madariaga

Salburua y Zabalgana acumulan el 75% de los pisos y casas pendientes de construir en el municipio, según la expansión urbana diseñada hace 15 años

Iosu Cueto
IOSU CUETO

No es casualidad que todos los grupos del Ayuntamiento coincidan en que Vitoria debería «crecer hacia adentro» y respetar su perímetro natural. Hace 15 años, cuando se aprobó el Plan General vigente, se diseñó un descomunal ‘salto’ urbano de 6 millones de metros cuadrados para crear los macrobarrios de Salburua y Zabalgana. Miles de jóvenes consiguieron por fin un piso protegido, pero con el tiempo comprobaron que esas zonas tenían «poca vida» en sus calles. La sociedad Ensanche 21 propuso la redensificación de 2012, basada en construir 9.375 pisos más de los previstos entre estas zonas. Pero la crisis hizo saltar todos los planes por los aires. Hoy es el día en que sectores diseñados sobre plano siguen sin ver una excavadora. Y en otros en los que sí hay casas, como Arkaiate, la acumulación de parcelas vacías alimenta la sensación de aislamiento.

El balance urbanístico de Vitoria es demoledor: de las de las 59.605 viviendas que propone el planeamiento vigente -con sus respectivas modificaciones-, se han ejecutado 29.326. Es decir, que quedan por construir 30.279 viviendas, más del 50% de las planteadas, tanto en el casco urbano como en los pueblos. De todo lo que queda por hacer en los nuevos barrios, el 75% de los pisos, 22.515, están en Salburua y Zabalgana. Así lo desvela la documentación recabada por el Ayuntamiento para revisar el Plan General de Ordenación Urbana, el documento urbanístico de mayor rango de la ciudad.

«Grandes vacíos»

La ponencia que aborda esta cuestión ha iniciado una ronda de sesiones -la primera fue el viernes- para analizar estos informes y las numerosas aportaciones recabadas en un proceso participativo en el que vecinos, colectivos y técnicos han realizado su diagnóstico de la situación desde 2013. Ahora ha llegado el momento de diseñar la Vitoria de la próxima década. Si todo va según lo previsto, la aprobación inicial del nuevo Plan General se realizará en 2019. La definitiva será, seguro, a lo largo de la próxima legislatura.

El diagnóstico que servirá como punto de partida del debate certifica que en los nuevos barrios es necesario consolidar la trama urbana, porque se han detectado dos problemas. En primer lugar, hay que «reconducir» el diseño de estas zonas creando «calles vivas y amables, con actividad y vida social con personalidad e identidad propia». Los técnicos creen que Salburua y Zabalgana representan una expansión «poco densa», lo que se traduce en la «ausencia de una masa crítica». Los grandes vacíos urbanos, advierten, «dificultan el habitual flujo de personas y actividades». En segundo lugar, recomiendan «mejorar la conexión» de estas zonas con el resto de la ciudad, dado que están delimitados por «barreras físicas» como el ferrocarril, la antigua circunvalación o la N-102.

Partiendo de lo «positivo» de llevar a cabo la redensificación para hacer más pisos de los previstos, el documento plantea unas estrategia de actuación para «mejorar la calidad de vida» en los nuevos barrios. Estas recomendaciones contemplan, entre otras actuaciones, la introducción de nuevos usos en solares vacantes. Esta reflexión parte del problema detectado en Lakua-Arriaga, donde hay una veintena de parcelas reservadas para equipamientos públicos que, en la práctica, ninguna institución ocupará a medio plazo para hacer colegios, centros cívicos o centros de salud que ya existen. En estos casos, los expertos apuestan por permitir «usos transitorios» en esos terrenos, habilitando aparcamientos o huertos urbanos. Tampoco se descartan las recalificaciones para dar cabida a nuevos recursos privados, como centros deportivos, residencias de mayores o incluso viviendas.

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