Villadelprat testifica durante apenas 12 minutos en el juicio mercantil por la quiebra del Hiriko

Joan Villadelprat este martes durante el juicio/Igor Aizpuru
Joan Villadelprat este martes durante el juicio / Igor Aizpuru

El experto automovilístico que encabezó el Epsilon defiende que "se podía pagar lo que se quisiera" por el prototipo de Le Mans sin motor que Afypaida compró por 600.000 euros

SALVADOR ARROYO

Apenas doce minutos de declaración. El experto automovilístico Joan Villadelprat, que lideró el fallido proyecto del vehículo de carreras Epsilon -por cuya quiebra fue condenado al pago de 900.000 euros- ha comparecido esta mañana ante la titular del Juzgado Número 1 de lo Mercantil de Vitoria, en calidad de testigo, en el procedimiento que debe dilucidar si existió culpabilidad en la quiebra del Hiriko, el otro proyecto de automoción que también fracasó y que se tragó alrededor de 18 millones de euros de ayudas públicas del Estado y del Gobierno vasco.

La testifical de Villadelprat, que solo tuvo que responder a preguntas de la Fiscalía, la Abogacía del Estado y la defensa de Afypaida, giró en torno a los vínculos que tuvieron las dos sociedades automovilísticas que se gestaron durante el Gobierno de Juan José Ibarretxe. La conexión más llamativa: la compra de un prototipo del fórmula como supuesto banco de pruebas para el desarrollo del pequeño biplaza eléctrico.

Villadelprat ha reconocido que esta venta se produjo a Circuito del Norte (una sociedad con vínculos en Afypaida) como parte de un acuerdo general a cambio de promocionar en pruebas internacionales el proyecto -que también se truncó- de construir en Álava un circuito para bólidos. Aquel contrato comercial, de 2008, incorporaba una contraprestación de 2 millones de euros y una cláusula que «nos abría la posibilidad de recomprar el coche», puntualizó el catalán. Pero Epsilon llegó a 2011 en situación delicada y no pudo hacer efectiva esa opción. El vehículo sería adquirido posteriormente por Afypaida previo pago de más de 600.000 euros. Toda la operación se formalizó con el empresario vinculado al PNV Jesús Echave, encausado en el actual proceso junto con el exconcejal jeltzale de Deportes en el Ayuntamiento de Vitoria, Iñigo Antia, y los también empresarios Fernando Achaerandio (promotor inmobiliario) y José Luis Bengochea (joyero).

Pese a que aquel automóvil que llegó a competir en Le Mans se vendió con «todo menos el motor, habitualmente se suele alquilar», Villadelprat ha defendido su utilidad como banco de pruebas para el desarrollo del Hiriko. «Era un prototipo de competición. Se pensó con criterios distintos y podía abrir el campo para solucionar problemas de ese coche y de los convencionales». En esa línea dejó entrever que lo pagado por Afypaida (600.000 euros) pudiera entrar dentro de lo razonable. De hecho, aseguró que «el coche valía lo que tu quieras. Hay que recordar que estamos hablando del primero que corrió las 24 horas de Le Mans construido en este país». La cuestión es que por un prototipo similar se desembolsarían posteriormente 60.000 euros, lo que Villadelprat no consideró «un precio justo» ni tampoco -insistió- los 125.000 en los que la administración concursal ha llegado a tasar el coche que durante un año estuvo expuesto en la sede Afypaida, sin que nadie haya acudid a su compra. «Cualquier coleccionista pagaría mucho más. Es un coche histórico». En términos generales, llegó a elevar la cifra potencial para un bólido de este tipo hasta los tres millones de euros. En este punto lamentó que «todo el proyecto Epsilon al final acabó vendiéndose a precio de chatarra».

Villadelprat ha recordado que Epsilon se implicó en la fase más gestacional del proyecto para desarrollar el pequeño eléctrico. De hecho, indicó que en ese primer momento, Epsilon e Hiriko llegaron a compartir la misma dirección técnica. «Pero posteriormente» se abandonó el Hiriko «porque la junta directiva planteó que la parte técnica iba a estar dirigida por otra empresa y porque Epsilon estaba ya en un momento delicado». Llamó la atención el hecho de que para el promotor de un coche tan exclusivo como un aspirante a fórmula 1, el eléctrico le resultase «muy interesante» por el hecho, explicó «de plantear un desarrollo modular, al más puro estilo Ikea».

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