Viejos ciclomotores en ruta a Santiago

Una quincena de personas ya se han apuntado a esta aventura sobre dos ruedas que arrancará el sábado 24 en el barrio de Arana./Igor Aizpuru
Una quincena de personas ya se han apuntado a esta aventura sobre dos ruedas que arrancará el sábado 24 en el barrio de Arana. / Igor Aizpuru

Un grupo de vitorianos realizará un viaje de ida y vuelta a Galicia por vías comarcales

Natxo Artundo
NATXO ARTUNDO

Los 50 kilómetros por hora de límite en contextos urbanos son velocidades que quedan fuera de su alcance. Aunque la máquina se esfuerce mucho en las cuestas, su piloto puede ayudar con algunos golpes de pedal. El consumo de mezcla de sus motores de dos tiempos, refrigerados por aire, no permite una autonomía mayor que un centenar de kilómetros. Todo esto y mucho más es lo que caracteriza a los ciclomotores clásicos que, con el amparo del Gasteizko Classic Club y el apoyo de Urko Taberna de Lakua, se disponen a surcar las vías comarcales entre Vitoria y Santiago de Compostela. Tanto de ida como de vuelta.

Esta aventura, que arrancará oficialmente el sábado 24 en El Mirlo Blanco Biker’s Bar de Arana, «lleva ya tiempo en marcha, en realidad», explica Sergio Hierro. Y es que los, de momento, 15 participantes, ya comenzaron hace semanas a poner a punto los vehículos, dotarles de alforjas o alguna caja o hacer alguna salida hasta el pantano para testar los motores, cuyos 49 centímetros cúbicos a veces rugen más que muerden.

Vespinos, alguna Mobylette o Montesa o la clásica Derby Variant lucen ya pegatinas con la leyenda ‘The Moped Route 2018’, la ruta en ciclomotor que nace en Álava tras un par de casualidades. «El año pasado, mi mujer quiso hacer el Camino de Santiago, andando. Por otra parte, mi socio dijo que si su padre salía de una enfermedad, haría el viaje en Vespino. De las dos cosas, mezcladas con alguna otra, decidimos ir y volver en ciclomotor», recuerda Hierro.

Los participantes en The Moped Route usan vehículos antiguos, refrigerados por aire, y harán unos 150 kilómetros diarios

A él se han sumado otras personas entusiasmadas con la idea. Entre ellas, con edades que van desde «los treinta y muchos a los cincuenta», hay también mujeres. «Es un viaje de verdad, con la garantía de que si surge algún problema no estás en el Sahara y volver es tan fácil como traer el vehículo en furgoneta, y puedes estar en casa en cuatro horas», calcula.

Convivencia y comarcales

Pero estos locos y sus viejos cacharros –los ciclos pueden tener unos 25 años y, si se trata de escúters, una treintena, ya que no vale la refrigeración por agua– están convencidos de que lograrán su particular gesta. «No puedes ir por autovías, así que vas a conocer carreteras comarcales, gente y pueblos y aldeas que, aunque vayas cien veces en coche o en moto grande a Santiago, no verías jamás», apunta Hierro.

Y luego está «la convivencia entre las personas en el viaje, así como los problemas mecánicos que pueden dar estos aparatos. No es un Gran Hermano, pero tiene su comidilla», explica el impulsor de la ruta. Añade que saldrán –con intervalos de un cuarto de hora– grupos de cinco vehículos, que serán distintos cada día. Y estarán cargados desde reservas de combustible hasta con recambios, «incluso un cilindro».

Después de los cerca de 150 kilómetros que se rodarán cada día, el alojamiento ya está previsto. No serán los albergues de peregrinos, sino desde hoteles y hostales hasta dormitorios juveniles. «En cada jornada será diferente, y todo muy social».

La ida se llevará a cabo por la costa y la vuelta, por el interior, a través del llamado Camino Francés. Tanto en sentido a Santiago como hacia Vitoria, habrá tres puntos de control. Allí los grupos participantes deben fotografiarse y subir la imagen al Facebook de The Moped Route. Así, ya de regreso en la capital alavesa, habrá una fiesta el día 1 de abril en la que se repartirán premios entre los aventureros de las dos ruedas ligeramente motorizadas. ¿Cuántos lograrán hacer los 1.300 kilómetros?

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