Viajar a ciegas por Álava

El concejal Iñaki Prusilla accede a ciegas y con ayuda a un vagón del tranvía./igor aizpuru
El concejal Iñaki Prusilla accede a ciegas y con ayuda a un vagón del tranvía. / igor aizpuru

La Once reta a los responsables del transporte público alavés a desenvolverse en el urbano o el tranvía como lo hacen los invidentes

Judith Romero
JUDITH ROMERO

El transporte público es una herramienta indispensable para que las personas ciegas y con deficiencias visuales graves puedan desenvolverse de forma autónoma por la ciudad. Las líneas del suelo y los distintos tipos de baldosa les ayudan a alcanzar los andenes y estaciones, pero cada una de estas pequeñas aventuras está repleta de dificultades. ¿Cómo es vivirlo en primera persona? La Once eligió a los responsables alaveses del transporte público para que lo sintieran en sus carnes y puedan, así, ser más sensibles a las demandas del colectivo.

La ruta, que fue también el primer acto de la Semana de la Once, comenzó en la estación de autobuses. El concejal de Medio Ambiente y Espacio Público, Iñaki Prusilla; el diputado de Infraestructuras Viarias y Movilidad, Josu López Ubierna, y la gerente de Tuvisa, María Jesús Ajuriaguerra, necesitaron ayuda para subir los escalones del Alavabus que los llevó a la calle Bastiturri. «Hoy han tenido suerte porque viajamos acompañados, pero muchas veces tenemos que enfrentarnos a dificultades como saber qué bus es el nuestro», señalaba Rafael Ledesma, director de la Once en Vitoria. Es verdad. Aún existen marquesinas y máquinas expendedoras sin sistemas acústicos, de manera que a menudo «nuestro problema comienza en el andén», indicó.

No es lo único que pone las cosas difíciles a quienes tienen problemas de vista. «El reglamento de Tuvisa requiere levantar la mano para que el autobús se detenga, pero quienes tenemos baja visión podemos llegar a parar varios antes de dar con el nuestro», explican los afiliados. Y cuando por fin se hallan en el interior del autobús, la siguiente aventura consiste en adivinar cuál es la parada. Las personas invidentes utilizan un mando para activar una voz que les informa en qué punto del recorrido se encuentran. «Funciona de forma similar a los que activan los semáforos de la calle Francia, pero lo ideal sería que todos los buses lo anunciaran tal y como ocurre en el tranvía», apunta Juan Carlos Andueza, delegado territorial de la Once en Euskadi.

En 2012 Tuvisa trató de recuperar el sistema acústico que anuncia dónde está la próxima parada: 'hurrengo geltokia...'. Funcionó entre 1993 y 2008, pero terminó desactivándose ante las quejas de conductores y usuarios. «La tecnología ha mejorado y debería incorporarse regulando mejor el sonido para informar sin generar molestias», solicita Ledesma.

Comprar los billetes

Si localizar el andén y la ruta deseada es complicado, pagar también puede convertirse en todo un problema. Un ejemplo son las canceladoras del tranvía. «Ya no sé si he pasado la Bat o no», reconocía ayer Ajuriaguerra mientras subía a oscuras en la parada de Sancho el Sabio. La pequeña señal sonora que avisa del cobro del viaje se asemeja a la que informa de que no hay saldo. «Luego nos encontramos con que no hemos pagado el billete o con que lo hemos comprado varias veces», afirman desde la Once.

La técnica Arantza Uriarte enseñó a los asistentes a activar el sistema de ayuda sonora para la compra del billete. Pulsar la esquina superior izquierda de la pantalla táctil del tranvía agranda sus letras, cambia los colores y permite escuchar los textos de la máquina. «El tranvía de Vitoria siempre lo ha tenido incorporado, pero debemos seguir trabajando en mejoras», reconocieron Javier Lucas y Zigor Eguía, responsables de Euskotran. Se compartieron ideas como pintar los bolardos de colores llamativos, incorporar sistemas sonoros a Alavabus o regular el audio en Tuvisa. «Ha sido una experiencia impactante, hemos descubierto un mundo nuevo con los ojos cerrados», reconocía su directora.

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