La verdadera historia de la cruz de Olárizu

La cruz de Olárizu se erigió en 1952./Javier Sedano
La cruz de Olárizu se erigió en 1952. / Javier Sedano
Historias Perdidas de Álava

La intromisión del gobernador civil de turno en la erección del monumento de Olárizu contaminó el sentido religioso que se le quería dar

Francisco Góngora
FRANCISCO GÓNGORA

Cuando desde el poder establecido se quiere imponer a los ciudadanos una manera de pensar ocurre que todo lo que es iniciativa de la sociedad civil se puede contaminar. La cruz de Olárizu es el típico monumento que nació con un objetivo determinado, en este caso religioso, y el gobernador civil de turno – la autoridad más importante en la provincia durante la dictadura franquista– quiso utilizarlo para fijar con autoritarismo un mensaje sectario.

El asunto forma parte de la revisión que se está haciendo de los vestigios de la contienda del 36 y la dictadura franquista en Vitoria de cara a modificar, en su caso, nombres de calles o quitar medallas concedidas en esa época.

La doctora en Historia Virgina López de Maturanaha elaborado un completo informe sobre la cuestión en el que entra en este asunto. Sigo la narración de la historiadora.

Detalle de la inscripción en la base de la cruz de Olárizu.
Detalle de la inscripción en la base de la cruz de Olárizu. / Javier Sedano

Como todo el mundo sabe en la cima del monte Olárizu existe una cruz de diez metros de altura, hecha de hormigón armado, que se levantó en 1952. El símbolo cristiano por antonomasia quería recordar la Santa Misión celebrada en Vitoria entre el 4 y el 18 de noviembre de 1951, convocada en el marco del Jubileo Universal de 1950, un acto multitudinario en el que se volcó toda la ciudad.

Al terminar aquella demostración de fervor católico, los vitorianos Emilio Apraiz, Gerardo López de Guereñu y Luis Sáenz de Olazagoitia –en representación de diversas entidades deportivas locales–propusieron al Ayuntamiento de la capital la erección de una cruz en el monte Olárizu que perpetuara el recuerdo del acto religioso. La Comisión de Fomento del Ayuntamiento aprobó la propuesta de Apraiz el 26 de marzo de 1952. «Hay que destacar por tanto que la iniciativa de la construcción de la cruz, con un sentido religioso y no político, partió de representantes de la sociedad civil vitoriana. Además, algunos de ellos pertenecían a familias vinculadas al nacionalismo vasco y a las izquierdas antes de la Guerra Civil», señala López de Maturana.

Consejo Provincial del Movimiento

Tres días más tarde, según la narración del informe Maturana, se reunió el Consejo Provincial del Movimiento de Álava, presidido por Luis Martín-Ballestero –gobernador civil y jefe provincial del Movimiento–, que dispuso que en el basamento de dicha cruz debía realizarse una inscripción en la que figuraran los nombres «de los sacerdotes alaveses caídos por Cristo y por nuestra Patria durante la Cruzada de Liberación llenándose así el vacío que se dejaba sentir de consignar los nombres de quienes fueron mártires por la Cruz de Cristo».

El acta de la reunión indicaba que el Consejo Provincial del Movimiento sufragaría los gastos de dicha inscripción, tratando así de aprovechar en propio beneficio la conmemoración de un acto exclusivamente religioso para introducir otro elemento con una carga simbólica de fuerte contenido político, aunque los asesinados seleccionados fueran todos clérigos.

Pasados siete meses Martín-Ballestero se dirigió a Emilio Apraiz mediante un «durísimo escrito recordándole la obligación de grabar en la Cruz los nombres y apellidos de los sacerdotes alaveses fallecidos en la guerra civil».

El obispado, con el proyecto original

No obstante, José María Bueno Monreal –el prelado de la diócesis– intervino indicando que el obispado aprobaba el proyecto de erección de la cruz del monte Olárizu «que nos ha sido presentado, redactado por los arquitectos don Jesús Guinea y don Emilio de Apraiz y mandamos que la obra se ajuste totalmente a dicho proyecto». Es decir, el obispo apoyaba a los promotores civiles de la iniciativa, en contra del intento del gobernador civil de modificar el significado del monumento.

El gobernador dirigió una carta a Apraiz extrañado de que, a pocos días de la inauguración, aún no se le hubiera informado sobre la marcha de las obras de la cruz. El gobernador, «con espíritu ciertamente autoritario», exigió en la misiva el cumplimiento de una serie de condiciones que se debían acatar inminentemente, como que para la inauguración «estén grabados en el basamento de la Cruz de Olárizu los nombres de los sacerdotes alaveses muertos por Dios y por España».

A pesar de que el 23 de noviembre de 1952 concluyó la erección de la cruz del monte Olárizu con la inscripción relativa a los sacerdotes alaveses muertos en la guerra por el bando republicano, el monumento nunca llegó a inaugurarse, como consecuencia de las imposiciones de Martín-Ballestero.

El monumento nunca llegó a inaugurarse, como consecuencia de las imposiciones de Martín-Ballestero

De este modo, el franquismo utilizaba a los sacerdotes asesinados–que nunca habían hecho públicas sus preferencias políticas–, convirtiéndolos en mártires de su propia causa. En este caso, una iniciativa religiosa (levantar una cruz en recuerdo de una Misión popular) fue reconvertida en un memorial –político, y no religioso– de los sacerdotes asesinados durante la guerra, señala López de Maturana.

La historiadora propone al Ayuntamiento que se cree un lugar de memoria en torno a la cruz de Olárizu, contextualizando el monumento mediante la colocación de una placa en la que se conozca históricamente su verdadero significado y su posterior utilización política por parte de la dictadura. «Planteo», añade, «que en dicha placa figuren los nombres de todos los sacerdotes de la diócesis de Vitoria que fueron asesinados durante la Guerra Civil por ambos bandos. La cruz con su nueva inscripción podría ser inaugurada el día de Olárizu, dándole así un nuevo significado.

Texto propuesto para añadir a la cruz: Esta cruz fue erigida para conmemorar la Santa Misión que tuvo lugar en Vitoria entre el 14 y el 18 de noviembrede 1951. Fue sufragada por suscripción popular y concebida como un monumento exclusivamente religioso. Sin embargo, las autoridades de la dictadura franquista la transformaron en un símbolo político, al incluir en su base los nombres de los sacerdotes alaveses asesinados por el bando republicano. Hoy se ha convertido en un lugar de memoria en el que se recuerda a todos los sacerdotes de la diócesis de Vitoria asesinados durante la Guerra Civil por ambos bandos. Estos sacerdotes eran:

Carlos Acha Aldecoa; José Adarraga Larburu; Zoilo Aguirre Elorduy; Andrés Aguirre Respaldiza; Gervasio Albisu Vidaur; José María Alcibar Gorostola; Víctor José Alegría Uriarte; Ángel Allende Castaños; Martín Altuarana Landajo; José Joaquín Arín Oyarzabal; José Ariztimuño Olaso; Faustino Armentia Aguado; Fidel Arrien Guerequiz; Pedro Asúa Mendía; Benito Atucha Aguirreleceaga; Miguel María Ayestarán Uranga, Juan Antonio Azpiri Iriondo......así hasta 73.

Tampoco se puede hacer una memoria desvirtuada. Un informe enviado al Ayuntamiento de Vitoria por la plataforma Memoria Gasteiz decía erróneamente que esta cruz fue «colocada en 1951». Asimismo, sin aportar documentación alguna, explicaba que en la base del monumento se esculpió también otro texto con los nombres de los religiosos alaveses que alistados en el bando golpista murieron en el frente de guerra o que fueron fusilados en la retaguardia republicana en los primeros meses de la contienda bélica, aseveraciones que no son ciertas.

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