El Valle Salado tendrá en 2018 un jardín botánico de plantas salinas

Recreación del proyecto de enclave botánico, ubicado en el Valle Salado. / D. A.

Con una inversión de 100.000 euros, la Diputación pretende con este proyecto crear una atractivo turístico más en Añana y «regenerar la singular biodiversidad y flora ligada a los espacios salinos»

SERGIO CARRACEDO

Las eras del Valle Salado cambiarán su inmaculado blanco por el contraste de verde y blanco. La tradicional imagen de las terrazas salineras se verá alterada por la realización de un jardín botánico de plantas saladas que la Diputación proyecta para el próximo año.

El Departamento foral de Medio Ambiente ya ha comenzado las obras para llevar a cabo esta nueva zona en el espacio natural de Salinas de Añana. En concreto, se ubicará en 16 eras en la parcela denominada Santa Engracia, con una superficie aproximada de 1.800 metros cuadrados, junto al nacimiento del río Muera. Para ello, deberán acondicionar y poner en valor el manantial de Santa Engracia como espacio visitable y de divulgación ambiental.

El jardín botánico del Valle Salado «permitirá a sus visitantes conocer mejor la biodiversidad y los valores de este espacio natural protegido», ha indicado la Diputación. Para ello, este mes de octubre, han dado comienzo las obras de acondicionamiento de modo que para que el próximo año el jardín luzca con la flora específica de los espacios salinos, especies conocidas como halófilas.

Turismo e investigación

El proyecto incluye también un nuevo acceso para vehículos de trabajo y un itinerario interpretativo, con espacios de descanso, que permitirán a los visitantes conocer mejor este singular paisaje y el punto más significativo y esencial del Valle Salado.

«El nuevo enclave botánico servirá para poner en valor y para regenerar la singular biodiversidad y flora ligada a los espacios salinos. Se convertirá, además, en un atractivo más del Valle Salado, un espacio natural que forma parte Biotopo Protegido del Diapiro de Añana», ha celebrado el diputado foral de Medio Ambiente y Urbanismo, Josean Galera.

Con este proyecto, para el que se han invertido casi 100.000 euros, se crea un límite entre la zona de salinidad y la no salina que, con labores de recuperación y regeneración, permitirá volver a contar con vegetación propia de ribera. Según ha informado la Diputación, las especies específicamente halófilas o salinas que habitarán en este punto son la Frankenia pulverulenta, Juncus acutus, Hordeum maritimum o Puccinellia fasciculata, entre otras.

Este enclave botánico y el trabajo de regeneración vegetal servirán, además, para el estudio y la investigación botánicas, por su especial singularidad, han indicado las fuentes.

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