URTARAN Y LA 'HUELGA DE CELO'

Portavoz del PP en el Ayuntamiento de Vitoria

Urtaran tiene que dejar de ser parte del problema para ser parte de la solución y poner fin a esta huelga que perjudica directamente a los vitorianos

URTARAN Y LA 'HUELGA DE CELO'
LETICIA COMERÓN

Desde hace varias semanas estamos padeciendo en Vitoria un problema que preocupa a la ciudadanía y prueba de ello es que copa las conversaciones en los autobuses, puertas de los colegios, bares y oficinas de nuestra ciudad: la ‘huelga de celo’ de la Policía Local. Esta campaña de multas masivas puesta en marcha por los ‘municipales’ tiene muy preocupados a los vitorianos, que no entienden por qué los agentes actúan de este modo que perjudica a la gente.

Sin embargo, a nosotros no nos ha sorprendido. Se veía venir. En ningún caso vamos a justificar la decisión final tomada por los policías locales porque es evidente que los ciudadanos no pueden pagar bajo ningún concepto las consecuencias. Pero lo cierto es que el Gobierno municipal tiene mucha responsabilidad en esta situación, especialmente el alcalde Urtaran que, en última instancia, es el máximo responsable de la Policía Local y quien desde el primer día ha sido incapaz de gestionar razonablemente este servicio municipal.

Y digo desde el principio porque el primer ‘encontronazo’ lo tuvo el mismo día de su toma de posesión, cuando hizo un llamamiento público a la Policía Local para que fuesen ‘más sociables’. Y el segundo, horas después, cuando decidió prescindir unilateralmente del servicio de seguridad que el Ayuntamiento presta a los alcaldes desde hace años, desajustando así este servicio sin tener en consideración ni la visión de los agentes ni de los órganos de dirección del servicio.

Es evidente que la seguridad ciudadana nunca ha sido una prioridad para el Gobierno del PNV. Prueba de ello es que el concejal delegado tardó cuatro meses en ir a su despacho de Aguirrelanda para presentarse a los policías. ¡Cuatro meses! Esto no había pasado antes, ni con éste ni con ningún otro departamento del Ayuntamiento.

La relación no mejoró precisamente con el paso de los meses. Hubo continuos cambios del concejal responsable, de hecho en un año llegaron a pasar por ahí hasta tres caras diferentes. Incluso se comenta que en las negociaciones sobre posibles repartos de carteras previas a la entrada al Gobierno de los socialistas, un miembro de este partido dijo que no se iban a quedar ellos con todo lo malo, en referencia al departamento municipal de Seguridad Ciudadana. Comentario que llegó a los oídos de los policías con la lógica indignación; finalmente, el PNV delegó este servicio en manos de los socialistas.

Mientras tanto, los policías daban traslado a sus superiores de la imposibilidad de cubrir todas las tareas encomendadas, fundamentalmente porque había muchos compañeros jubilándose y no se estaban cubriendo esos puestos. Ya dijimos desde el principio de la legislatura que era necesario sacar una Oferta Pública de Empleo para aumentar el número de agentes de forma inmediata. Sin embargo, el concejal de Función Pública confirmó entonces que para Urtaran esta OPE no era prioritaria y que habían decidido retrasarla.

Tramitación tardía

Al final, el Gobierno nacionalista sacó la OPE con más de un año de retraso en su tramitación y con una insuficiencia tal en el número de plazas que, tras la celebración de la misma, Vitoria-Gasteiz tendrá menos agentes en la calle de los que hay ahora, porque se van a seguir produciendo más jubilaciones que incorporaciones. Por eso, es necesario sacar una nueva OPE para paliar esta circunstancia.

La situación se agravaba y, mientras tanto, servicios tan sensibles como el de atención a mujeres víctimas de violencia de género no tenía el número de agentes necesarios. Se redujeron las patrullas nocturnas y los policías de barrio desaparecieron. Incluso en fiestas de Vitoria, los ‘municipales’ ya advirtieron de que era prácticamente imposible cubrir todos los refuerzos necesarios para que los vitorianos pudiésemos disfrutar de todas las actividades con la seguridad necesaria. Recuerdo que Urtaran les aseguró entonces que en septiembre se sentarían en una mesa para solucionar estos problemas. Pero llegó septiembre, y octubre, y no cumplieron su palabra. Y ahora, en noviembre, estalla el incremento de multas.

Según los datos ofrecidos por el propio Gobierno, las multas se han multiplicado en este tiempo por seis. Y las consecuencias directas las estamos sufriendo todos los vitorianos. Somos los ciudadanos quienes estamos pagando, literalmente, la falta de capacidad de gestión de Urtaran. Y esto no es justo.

Urge encontrar una solución que ponga fin cuanto antes a una situación cuyas consecuencias estamos pagando todos en la calle. Para eso, es importantísimo que ambas partes, Ayuntamiento y Policía, asuman la responsabilidad que les corresponde. Deben tener la altura de miras que exigen las circunstancias dada la gravedad de la situación, porque tienen que solucionarlo. La gente no puede seguir pagando el pato.

Negociaciones rotas

Llevamos tres semanas de problema y en tantos días aún no se atisba un arreglo a la situación. Durante este tiempo, Ayuntamiento y Policía Local se han reunido en tres ocasiones; tres reuniones tras las cuales no hay ningún avance sino más bien todo lo contrario. De hecho, las negociaciones están rotas en este momento, el problema está enquistado y la única certeza a día de hoy es que los vitorianos seguiremos pagando más multas.

Y ¿dónde está Urtaran mientras tanto? Escondido. Escondido tras el concejal socialista de Seguridad Ciudadana. En estas tres semanas, el alcalde de nuestra ciudad no se ha sentado ni una sola vez a hablar con representantes de Policía Local para solucionar el conflicto. Uno de los días en que los agentes se reunieron con el Gobierno, Urtaran tuvo varias reuniones privadas de las que no trascendieron más detalles, así como una visita con el delegado del pueblo saharaui en Euskadi, pero no encontró hueco para remangarse y tratar de solucionar la crisis de Policía.

El alcalde sigue sin tomar las riendas de la mayor movilización organizada por Policía Local en Vitoria desde hace 31 años. No se nos olvide que Urtaran es el máximo responsable del servicio municipal de Policía Local y ni siquiera está apareciendo en las reuniones. ¿Si no tiene ni un minuto para cumplir con su obligación, para qué está? Es inadmisible.

Nosotros, desde el PP en el Ayuntamiento, hemos tendido la mano varias veces con propuestas para agilizar la llegada de más agentes en la calle así como reforzar turnos como el de noche, o cubrir el servicio de atención a mujeres víctimas de violencia de género. Pero, lamentablemente, desde el Gobierno municipal siempre han dado excusas para no hacer nada y dar la espalda a la seguridad.

Urtaran tiene que dejar de ser parte del problema para ser parte de la solución y poner fin a esta huelga que perjudica directamente a los vitorianos. Su incapacidad de gestión está perjudicando a todos los ciudadanos. Primero fue FCC, luego los socorristas en verano y ahora la Policía municipal. ¿Qué será lo siguiente?

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