Urtaran hace un fallido guiño a EH Bildu al aceptar enmiendas por valor de 7 millones

Gorka Urtaran (PNV) y Miren Larrion (EH Bildu) se cruzan en un pleno del Ayuntamiento. /Jesús Andrade
Gorka Urtaran (PNV) y Miren Larrion (EH Bildu) se cruzan en un pleno del Ayuntamiento. / Jesús Andrade

Aprueba una veintena de modificaciones exigidas por Larrion, que a pesar de ello rechaza un proyecto económico para 2018 «que no se va a cumplir»

IOSU CUETO

Cambio de estrategia. El Gobierno PNV-PSE protagonizó ayer un súbito giro hacia EH Bildu para intentar que Vitoria tenga presupuestos en 2018. Un día después de tumbar 28 propuestas de la coalición abertzale en la primera sesión del debate de enmiendas, el Gabinete Urtaran aprobó nada menos que 21 modificaciones exigidas por los independentistas -todas menos una que había generado dudas legales- por valor de 7,1 millones de euros. El cortejo político llegó a tal punto que jeltzales y socialistas aceptaron propuestas a pesar de reconocer que rechazaban su fuente de financiación, dado que implicaban retirar dinero del ‘Masterplan centro’, la reforma de Santa Bárbara o los dividendos de Amvisa. «Hasta la votación del pleno del día 22 hay tiempo de arreglarlo», apuntó la concejala de Hacienda, Itziar Gonzalo. Pero EH Bildu no entró en el juego. «No es creíble esta maniobra a la desesperada para conseguir unas cuentas que no va a cumplir», zanjó Miren Larrion.

En consecuencia, el Ayuntamiento está abocado a la prórroga de los presupuestos de 2017 porque el Gobierno se topó con el rechazo en bloque de la oposición, que votó en contra de la aprobación inicial del dictamen con las enmiendas aprobadas tras denunciar el «paripé» al que habían asistido. Así pues, el proyecto de presupuestos llegará al pleno del día 22 con un informe desfavorable de la comisión de Hacienda de ayer y, salvo que haya un improbable volantazo, Vitoria se quedará sin presupuestos ordinarios en 2018.

Cinco horas antes, nada más arrancar la segunda jornada del debate, el Gobierno reveló su nueva estrategia en cuanto EH Bildu puso sobre la mesa su primera enmienda. Entonces, la jeltzale Itziar Gonzalo explicó que PNV y PSE iban a «dejarse la piel» con tal de pactar con uno de los dos grupos que podían inclinar la balanza en el pleno. Tras dar por hecho que con el PP el apretón de manos era imposible -«el presidente del partido en el País Vasco, Alfonso Alonso, ya dijo que no había nada que hacer en el Ayuntamiento», aclaró-, anunció que apoyaría las enmiendas de EH Bildu. «Vamos a hacer un gran esfuerzo, no castiguen a la ciudad», agregó.

Esa ‘barra libre’ provocó que para sorpresa de la oposición -incluida la coalición abertzale- salieran adelante propuestas como la inversión de 1,5 millones para estudiar una conexión de movilidad Este-Oeste -el Arabatran de EH Bildu-, otro tanto para duplicar el programa de participación vecinal ‘Mejorando Vitoria-Gasteiz Hobetuz’ o destinar 425.000 euros al proyecto de soterramiento de América Latina.

«Esto es un circo»

Pero en lugar de un nuevo clima, Gonzalo se topó con una tormenta. La oposición interpretó que el Gobierno buscaba «escenificar» su voluntad de acuerdo cuando las reuniones de las semanas previas al debate habían sido un fracaso. Los grupos utilizaron expresiones como «teatro», «majadería» o «esperpento» para expresar su rechazo. «Esto es lamentable, una tomadura de pelo, este presupuesto no se puede cumplir y ni siquiera cuadra», clamó el popular Manu Uriarte. Los ediles de EH Bildu apreciaron que el PNV les había tendido «una trampa para meternos en una encerrona presupuestaria», pero Larrion se mantuvo impasible. «Esto no es un mercado persa. Urtaran ha traicionado el espíritu del cambio. Les pedimos que no vayan contra la ciudadanía, que sean serios y honestos y que dejen de hacer del Ayuntamiento un circo», concluyó.

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