Urtaran abre la puerta a que haya toros en La Blanca al contemplar un concurso para la feria

El peruano Andrés Roca Rey, en la primera corrida de toros de la última feria celebrada en el Iradier Arena./Iosu Onandia
El peruano Andrés Roca Rey, en la primera corrida de toros de la última feria celebrada en el Iradier Arena. / Iosu Onandia

El alcalde desdice a la concejala de Cultura del PSE y anuncia que el Iradier Arena está abierto para cualquier empresario «que pague»

Ander Carazo
ANDER CARAZO

Parecía que la feria taurina de La Blanca había recibido la puntilla definitiva tras el veto de las últimas fiestas y las reiteradas declaraciones de la concejala de Cultura, Estíbaliz Canto, en las que descartaba la posibilidad de presentar un pliego para que las reses bravas volviesen al ruedo del Iradier Arena. Sin embargo, el alcalde, Gorka Urtaran, ha abierto de nuevo la puerta a la celebración de corridas en agosto. En declaraciones a EL CORREO, el regidor de Vitoria contempla la organización de nuevo en 2018 de espectáculos puramente taurinos por encima de recurrir a la amalgama de actos programados en el multiusos durante la pasada edición La Blanca y que estrepitosamente pincharon en hueso, salvo en el caso de las tres matinales de vaquillas.

La idea del dirigente del PNV es repetir este ejercicio el esquema de este año. Primero se convocará un concurso exclusivo para la feria taurina y, si éste quedara desierto, entonces se buscará alguna programación alternativa que en todo caso debería incluir vaquillas, visto el éxito que cosecharon el Día del Blusa y las matinales del 5 y 6 de agosto. De cara a la feria del año pasado, cabe recordar que el Ejecutivo local vetó una propuesta taurina de la Casa Chopera que se efectuó después de declarado desierto el concurso y que pretendía alquilar el Iradier y organizar varias corridas.

Hasta ahora, la titular de Cultura, la socialista Estíbaliz Canto, ha afirmado públicamente -al menos en dos entrevistas y en una comisión municipal en el mes de julio- que por su parte quedaba descartada la posibilidad de que las reses bravas saltasen otra vez al ruedo, lo que fue celebrado por colectivos animalistas y grupos políticos. «No habrá concurso para la feria taurina como tal. Estaría más en la línea de un pliego abierto que no esté cerrado a nada», remarcó Canto a EL CORREO, cuestionada por este asunto. Lo hizo a sabiendas de que, pese a que no cerraba la puerta literalmente a los toros, hacía imposible su regreso al coso dado que, como ocurrió, ese concurso «abierto» penaliza a las empresas que proponen corridas en favor de otras que aportan más variedad. La representante socialista incluso barajó la posibilidad de suprimir cualquier tipo de actividad en el Iradier si persistía la escasa asistencia en las gradas.

«Si pagan, perfecto»

Por su parte, Urtaran ha sostenido en público que las fiestas de La Blanca son igual de buenas -«o mejores», matizó- sin toros, pero parece que finalmente ha decidido dar una segunda oportunidad al que muchos consideran un acto troncal de la semana festiva vitoriana.

«Volveremos a sacar un pliego de condiciones para que se puedan celebrar corridas de toros. Si hay empresarios que apuestan y pagan, perfecto. Tendrán unas condiciones muy asumibles», anunció a este periódico el alcalde. «Si hay alguien y asume la financiación en su totalidad de los festejos volverá a haberlos. Es un espectáculo legal. Nosotros no somos quienes para prohibirlos, aunque tampoco vamos a destinar dinero público para subvencionarlo», subraya el alcalde. «Si hay algún empresario taurino interesado, tendrá la plaza ahí», abunda Urtaran, quien insiste en que el presente ejercicio se les ofreció a los posibles organizadores la alternativa de trasladar las corridas a festividades como San Prudencio u Olárizu. Una posibilidad que no contentó a nadie después de 75 años lidiando en La Blanca. Pese a ser totalmente desconocedores de esta puerta que se les acaba de abrir, algunas fuentes revelan que una parte del sector ya está diseñando un cartel potente para que el público vitoriano por fin se anime a llenar el tendido.

La caída en el número de espectadores ha sido más que evidente. De 13.720 en los festejos de 2016, que ya se consideraban muy escasos, a apenas 9.282 en los actos del Iradier el pasado mes de agosto para presenciar actividades tan diversas como circo, pelota mano y vaquillas. Un programa que no atrajo a los blusas y las neskas, quienes de manera masiva decidieron pasar de largo al final de su 'kalejira', lo que era antes el 'paseíllo' a los toros.

Las voces críticas a la gestión se extendieron más allá del Ayuntamiento de la capital alavesa. Fueron varias las advertencias de blusas veteranos y vitorianos con experiencia en La Blanca que apuntaron que, más allá del debate taurino, la eliminación de un acto troncal restaba «alma» a los festejos locales. Un acto que, en el entorno, Bilbao defiende a capa y espada y que San Sebastián ha recuperado tras el veto de la izquierda abertzale.

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