El túnel para los vehículos permitirá extender la zona peatonal por Manuel Iradier y Florida

Vista de la calle Manuel Iradier, por donde circulan 9.000 vehículos diarios. /Blanca Castillo
Vista de la calle Manuel Iradier, por donde circulan 9.000 vehículos diarios. / Blanca Castillo

El nuevo corredor soterrado tendrá que absorber los 20.000 coches diarios de ambas arterias para posibilitar hacerlas más amables

IOSU CUETO

La propuesta compartida por una mayoría municipal -PNV y PP, al menos, la han incluido en sus proyectos paralelos- de aprovechar el soterramiento del tren para enterrar también una doble vía de tráfico rodado suscitará el debate ciudadano sobre si el Ensanche es el lugar apropiado para vertebrar las comunicaciones entre el este y el oeste de la ciudad, o si esta necesaria conexión debería ejecutarse más alejada de la 'sala de estar' de la capital verde. Lo que opinan los impulsores de este nuevo eje es que permitirá, precisamente, ampliar ese 'salón urbano' con reformas en aquellas calles que soportarán ahora una intensidad de tráfico para la que apenas disponen ya de espacio físico: Manuel Iradier y Florida.

Las dos arterias son las principales vías de comunicación a través del centro en sentido este-oeste, entre los ejes que forman Los Herrán, por un lado, y la Avenida de Gasteiz por otro. Soportan cada día el paso de cerca de 20.000 vehículos, prácticamente a partes iguales. Cerca de 9.000 coches pasan a diario por Manuel Iradier y 11.000 lo hacen por Florida. Son más, por ejemplo, que los que transitan por la propia Avenida, que según la agenda local 21 son cerca de 8.500 al día.

La absorción de este tráfico por parte del nuevo corredor -que se soterrará entre la plaza de toros y La Senda, aproximadamente- permitirá una operación de notable calado. No existe aún un proyecto en este sentido y tendrán mucho que decir en la definición final los expertos y grupos locales que colaboran en la definición del plan de movilidad sostenible, pero la idea que ronda la mente de quienes apoyan esta actuación es que se pueda avanzar en la peatonalización de la zona; o, al menos, en una concepción de las dos calles mucho más amable para el peatón, ahora obligado a transitar por aceras estrechas en muchos tramos de ambas vías. Las dos están vetadas, además, a los ciclistas, salvo que circulen por la carretera.

Ocurrirá lo mismo con la plazuela de la estación. Ahora parking en superficie, dejará de tener sentido cuando se construya el previsto en el proyecto que ha enviado el Gobierno vasco a Fomento, con un subterráneo de más de 600 plazas. Será otro espacio a ganar para la ciudad.

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