En el tsunami del feminismo

Esto ni empezó ni por supuesto acabó el jueves, pero anteayer fue un día muy especial

Vitorianas de todas las edades, en una de las manifestaciones de este jueves. /Blanca Castillo
Vitorianas de todas las edades, en una de las manifestaciones de este jueves. / Blanca Castillo
MAITE BERROCAL

Vi tantas adolescentes, juntas, ocupando el espacio y cantando, gritando, explicándose las cosas que habían dicho o hecho en sus centros escolares, con eslóganes nuevos y también con los clásicos ‘Manolo, te haces la cena solo’… Pensad, que para miles de jóvenes vitorianas era su primera manifestación y, a pesar de lo que los cuentos nos cuentan, tu primera decisión de ocupar el espacio público como protagonista y dueña de tus palabras es muchísimo más importante que ‘tu primer beso’. La recordarán siempre, como yo recuerdo mi primera manifestación en defensa del derecho al aborto, hace ya cuatro décadas.

Vi tantas mujeres adultas compartiendo juntas la excitación del momento, la alegría de encontrarnos una vez más pero esta vez no unos pocos cientos, sino miles que me sentí muy orgullosa de nosotras las vitorianas; no podía parar de reír y de darme abrazos con conocidas y desconocidas. Alguna me decía: «Yo he venido sola y ahora, ¡míranos, estamos todas juntas!».

Vi muchísimos hombres que, esta vez sí, aceptaron ‘como un sólo hombre’ no ocupar el espacio principal y no acaparar las imágenes y los micrófonos. Estuvieron con nosotras, ratificando que el feminismo es cosa de mujeres y de hombres.

Vi tantísimos whatsapps y tuits de mis amigas de otras ciudades y de mi hija, manifestándonos juntas a cientos de kilómetros con una sola voz y una única aspiración que supe que estábamos protagonizando el tsunami del feminismo global, explotando en las orillas de todas las conciencias, cambiando por fin el paisaje patriarcal del planeta.

Y vi y, sobre todo, compartí este día con mis compañeras, hermanas en el feminismo desde hace tantísimos años, Mónica, Ana, Bego, Miren, Josune, Marieli, Irma, Eba, Anabel, Yolanda, Marisa… Recordábamos tantos años en los que nuestras manifestaciones eran un poco deprimentes por las pocas que participábamos, siempre las mismas -cada vez con más años-, que anteayer casi disfrutamos de no poder movernos y de que la manifestación no pudiera avanzar de tan multitudinaria que era, ¡70.000 personas!

Fue un gran día y esto no ha hecho más que empezar. Ahora es una evidencia que somos miles, millones de mujeres, reclamando ser ciudadanas de pleno derecho, y clamando que el feminismo no es una moda y que no vamos a parar.

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