Pedro César Cruz: «Tras una separación, el cuidado de los hijos debe seguir siendo cosa de dos»

Pedro César Cruz posa tras la entrevista. / B. CASTILLO
Pedro César Cruz posa tras la entrevista. / B. CASTILLO

La Asociación de Padres y Madres Separados de Álava protagoniza hoy en el Europa su cuarta jornada de 'parentalidad positiva', una forma de abordar la atención a los niños tras la ruptura

LAURA ALZOLA VITORIA

La Asociación Alavesa de Madres y Padres Separados (Amapase) es una ONG de carácter social que, desde hace casi dos décadas, atiende los problemas jurídicos, psicológicos, pedagógicos y sociales que se presentan antes, durante y después de una separación. Hoy celebran la IV jornada de Parentalidad Positiva, 'Desde la separación hacia la coparentalidad', en el Palacio de Congresos Europa. Pedro César Cruz fue padre custodio y actúa como presidente de esta organización desde el año 2001.

-¿Qué es la coparentalidad positiva?

-Rehacer ese pacto que, se supone, ya hizo la pareja al decidir tener hijos. Entender que, aún tras una separación, el proyecto común, la prole, sigue siendo de ambos. Aprender a gestionar la emociones, a reestructurar la rutina diaria. Tras las separaciones, la parentalidad debe seguir siendo cosa de dos. O comenzar a serlo, porque muchos hombres, sobre todo antes, no colaboraban desde el inicio y con la separación debían tomar un rol más activo.

-¿Cuál es la forma más común de gestionar un proceso de separación?

-Pese a que muchas parejas saben separar el dolor de una separación de su relación con los hijos y consiguen que el proceso sea los menos dañino posible, también existe un gran margen para hacer las cosas mejor, en muchos otros casos. A menudo a ambas partes les faltan las herramientas de gestión emocional y personal necesarias para poder avanzar hacia un entendimiento.

-Hay padres que deciden esperar a que los hijos crezcan para separarse. ¿Es éste un acierto o un error?

-No sabría darte una respuesta tajante. Las parejas no se juntan con la perspectiva de separarse, por eso suele costar aceptar el hecho de que no hay marcha atrás. Y mientras que los hijos son pequeños hay muchas distracciones. Cuando empiezan a ser independientes, el foco de atención vuelve a la relación y se acentúan los problemas. Pero sí, el proceso se alarga a menudo.

-¿Nos separamos tarde?

-Se podría decir que sí. Que aún queda algo de aquel estigma de antes sobre quienes se divorciaban. Pero es mucho más sutil que en generaciones anteriores. Y aún así, nos cuesta mucho. A menudo, quienes más sufren con esta dilación, con la espera, son los niños y las niñas, que no son tontos y lo perciben todo. No sólo las discusiones, de las que se sienten incluso culpables, sino también la menor atención que les brinda la pareja en una situación de conflicto constante.

-Amapase se fundó en 1999. ¿Qué ha cambiado desde entonces?

-La sociedad ha cambiado en general. Cada vez más los padres han tomado conciencia de que la crianza no es algo que corresponda a las mujeres. Su papel está cambiando y eso se ve reflejado también en la postura que adoptan estos cuando llega la separación de la pareja. Además, cada vez existe un mayor interés por la mediación.

Custodia compartida

-¿Es la custodia compartida siempre el objetivo ideal?

-No, no lo es siempre. Cada pareja es un mundo. De hecho, cada miembro de la pareja es distinto. Las circunstancias individuales deben ser tenidas en cuenta en los procesos de separación, eso es lo adecuado. Pero, por supuesto, en general, el objetivo debe ser que los niños noten el menor cambio negativo posible de su vida anterior a la separación a la posterior. Y para ello es importante que mantengan el contacto y una buena relación con toda la constelación familiar, incluidos abuelos, tíos, primos, etcétera.

-¿Ayuda o perjudica la actual regulación a la parentalidad positiva?

-La ley vasca es adecuada en este sentido. Sobre todo si nos comparamos con otras zonas del Estado. Pero desde Amapase reclamamos que se subraye aún más la importancia de la mediación. Ahora está tomando fuerza una figura relativamente nueva, muy útil y necesaria desde nuestra perspectiva: el coordinador parental. Una figura de apoyo en la implementación del plan de parentalidad de los progenitores separados, resolver diferencias y orientarlos en relación a las necesidades de sus hijos.

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