tic-tac

El tragaluz

Los granos que van cayendo de la parte alta a la inferior del reloj de arena sobre la mudanza del ajado distrito de Coronación en un ecobarrio a prueba de sismógrafos verdes y modernos

ÁNGEL RESA

Tic-tac… Sonidos onomatopéyicos de carillón que recuperó desde la tribuna del Congreso Pablo Iglesias como advertencia metafórica de la cuenta atrás para que Mariano Rajoy, inquilino de La Moncloa, saliera algún día del palacio. Girando las coordenadas de la brújula hacia el Norte y atendiendo a asuntos locales que nos ocupan, los granos que van cayendo de la parte alta a la inferior del reloj de arena sobre la mudanza del ajado distrito de Coronación en un ecobarrio a prueba de sismógrafos verdes y modernos. A escasos días de que Europa deje caer el mazo sobre la peana de la sentencia no salen los números. Me refiero a las adhesiones necesarias para semejante cambio a mejor.

Creo que este tema reclama comprensión hacia las dos partes. Requiere entender el afán público por el progreso de una zona de la capital alavesa que, objetivamente y respetando las emociones de quienes se sienten partícipes de ella, presenta índices inferiores a la calidad vital de la que presume -y en considerables casos con razón- Vitoria. Reconociendo siempre que esta ciudad de clases más o menos medias destella luces y proyecta sombras. Pero también habremos de asumir que un enclave envejecido y con elevados porcentajes de inmigración no es, precisamente, el caldo de cultivo ideal para soltar derramas con alegría. Muchos jubilados hacen cuentas que no les cuadran a la hora de fijar cuándo -quizá demasiado tarde por fúnebre que suene- rentabilizarán inversiones que arañan sus libretas corrientes.

Una vez que me he referido a lo sustancial permítanme alguna frivolidad con la que en modo alguno pretendo enmascarar la seriedad del asunto. Hablo de la terminología inglesa que maneja la UE con perífrasis como ‘early adopter’ y ‘grant agreement’ para premiar al primer bloque de Eulogio Serdán que aceptó el reto. Y de una relación que suena a chiste cuando alude a la manera de abrazar el plan de un centro cívico, una parroquia, un gimnasio y un bingo. Iban un francés, un chino, un español y un… Por las glorias de sus madres.

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