Telón a dos días de pesadilla en La Puebla de Arganzón

Un ‘okupa’ calma a otra, quien tras su desalojo se encaró con vecinos./Igor Aizpuru
Un ‘okupa’ calma a otra, quien tras su desalojo se encaró con vecinos. / Igor Aizpuru

Los ‘okupas’ de la localidad treviñesa pactan irse de las dos casas tras renunciar sus víctimas a reclamar indemnizaciones

David González
DAVID GONZÁLEZ

Los habitantes de La Puebla de Arganzón celebraron anoche el final de la pesadilla en que andaban sumidos desde el miércoles. A eso de las nueve de la noche ya no quedaba ni rastro de los ‘okupas’ que se habían hecho con dos casas en la calle Concepción, en pleno corazon de esta tranquila localidad grapada a la N-1. Bajaba el telón a 48 horas de tensión, psicosis y un inusual alarde de solidaridad entre los vecinos de este enclave y de los pueblos cercanos.

La primera alegría del día saltó a eso de las 10.30 horas. Quince kilómetros al Sur, en el Juzgado de Instrucción número 2 de Miranda de Ebro. Allí estaban citados de urgencia los tres ‘okupas’ identificados en una de las viviendas y los propietarios legítimos, una familia vitoriana aún conmocionada por esta invasión. Como suele suceder en estos foros, las negociaciones de pasillo facilitaron un inesperado final rápido y beneficioso para todas las partes.

Acusados en principio de un delito de usurpación de bien inmueble, los imputados aceptaron los cargos a cambio de que sus víctimas renunciaran a cualquier indemnización por los daños causados. En base a ese pacto, la titular de la sala condenó a su cabecilla -el mismo que el miércoles presuntamente exigió «1.500 euros por dejar la casa»- a una multa de 360 euros. Además ordenó el desalojo inmediato de la propiedad.

La noticia corrió como la pólvora en el pueblo. «Ya nos habíamos mentalizado para aguantarles meses antes de que llegara una solución legal», compartió alborozado un residente. La familia vitoriana, arropada por medio centenar de vecinos, se apostó a pocos metros de su inmueble. Efectivos de la Guardia Civil evitaron cualquier contacto con el ya sentenciado y sus compinches, que en el juzgado se autodenominaron como «amigos de visita en el piso». Este trío se tomó con bastante parsimonia el mandato de recoger sus enseres y marcharse.

Estado en que se encontraba ayer una de las casas recuperadas.
Estado en que se encontraba ayer una de las casas recuperadas.

A las 13.17 horas dieron por concluida su salida. Aplauso general de los congregados. Un ‘okupa’ pidió disculpas en alto. Sólo obtuvo una bronca como respuesta. Ante lo que otra de las desalojadas, al parecer de poco aguante, empezó a insultar a los presentes. Un show. Los agentes tuvieron que llevársela.

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Tras recuperar su hogar, los dueños legítimos recuperaron la sonrisa. «Estamos muy contentos, la casa tiene menos desperfectos de los que nos esperábamos. Sí nos han robado algo. Hay pis y cacas de perro en varias estancias, pero esto ya se ha acabado», reflejó Ana, portavoz de esta familia.

Sin hacer ruido

Enfrente, los ‘okupas’ que aún aguantaban en la otra casa se escondieron tras los muros. La denuncia contra ellos llegó más tarde, por lo que en principio, su juicio rápido se retrasaría hasta el día 2 de enero como pronto. «¿Qué va a pasar con ellos?», preguntó un residente al retén del instituto armado, presente en todo momento. Cuando la calle recuperó la calma, efectivos de este cuerpo negociaron con los ‘okupas’. A última hora de la tarde, estos decidieron irse sin hacer ruido y antes de que llegara la orden judicial. Eran las nueve de la noche. La Puebla de Arganzón volvía a la normalidad.

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