«He tenido la suerte de escribir lo que me apetecía y quiero sorprender al lector», afirma Álvaro Arbina

El escritor Álvaro Arbina no ha querido repetir las fórmulas del éxito de su debut./Jesús Andrade
El escritor Álvaro Arbina no ha querido repetir las fórmulas del éxito de su debut. / Jesús Andrade

El escritor vitoriano, que conoció el éxito en su estreno con ‘La mujer del reloj’, publica en marzo su segunda obra, ‘La sinfonía del tiempo’

R. ALBERTUS

«Una joven escritora que trata de desentrañar la misteriosa desaparición de su marido... Una poderosa familia de la industria vasca que vive entre fantasmas y leyendas... Un científico dispuesto a descifrar la sinfonía oculta tras el curso de la Historia». La nueva novela del escritor Álvaro Arbina, ‘La sinfonía del tiempo’ (Ediciones B, a la venta el próximo 1 de marzo), cruza esas vidas y transcurre entre el siglo XIX y principios del XX. Hasta ahí se puede contar de su libro.

¿Está ambientada en Vitoria? «Prefiero no hablar de eso», contesta. Todavía es pronto para hablar sobre la trama de un libro que no está en el mercado. «Pero quiero dejar claro que soy un escritor de Vitoria, que vive en Vitoria, pero no va a escribir siempre sobre Vitoria».

Con ‘La sinfonía del tiempo’ no quería repetirse. Ni estirar las letras de aquel debut. Ni echar el anclaje. «Quería, en cierto modo, jugármela. Tengo 27 años y necesito sentir que voy creciendo porque acabo de empezar en esto», comenta el autor.

No hay continuidad con ‘La mujer del reloj’ (2016). «Por mucho que funcionara la primera novela, he querido huir de eso». El escritor vitoriano se acostumbró a escuchar aplausos con su debut literario, ambientado en España la guerra de la Independencia (1808-1813). La revista ‘Interviú’, que ha bajado la persiana recientemente, lo definió como «el autor revelación del año». Alcanzó las cuatro ediciones, compartió la lista de libros más vendidos con Vargas Llosa y los elogios siguen llegándole a día de hoy.

560 páginas para un volumen a dedicación completa

El debut del vitoriano Álvaro Arbina hace dos años con ‘La mujer del reloj’, la novela que narraba la aventura del joven Julián de Aldecoa, lo colocó en la lista de títulos más vendidos en 2016. Entre los elogios que recibió hubo comparaciones con Dumas y el reconocimiento de la revista ‘Interviú’. «Se hizo eco de mi libro. Como ‘Autor revelación del año’. ¡En ‘Interviú’!», se ríe. «La verdad es que me puso un poco la carne de gallina en su momento». Su próximo título, ‘La sinfonía del tiempo’ (a la venta en marzo) tendrá 560 páginas, saldrá a la venta por 21,90 euros y se publicará de nuevo de la mano de Ediciones B, el sello comprado por el gigante Penguin Random House en abril. A pesar de ese éxito temprano, este joven que estudió Arquitectura, una profesión «no del todo aparcada», se ha volcado en exclusiva su escritura.

Sus palabras demuestran que la ambición literaria es mucho mayor que cualquier otra cosa. «Quiero que los lectores me lean por cómo escribo», apunta. Si su primer libro lo escribió a las noches, encerrado en su habitación, después de clases, en su segunda obra el método ha sido distinto. «Han sido dos años en los que he vivido como un escritor porque me despertaba y trabajaba muchas horas en ello», cuenta. «Es un trabajo bastante rutinario. La historia te acompaña cuando estás viendo la tele, haciendo deporte o haciendo cualquier cosa», cuenta.

Para Arbina, una de las claves de la escritura es la «autoexigencia». «Cuando te dejas de exigir se puede notar». Su valentía de tono amable no se ha dejado de llevar por la fórmula de las trilogías. «Quiero sorprender al lector y he tenido la suerte de escribir lo que me apetecía».

Expectativas

Más que enfrentarse a las expectativas del público, el autor tiene claro que los ritmos varían entre el escritor y el lector. «Qué rápido se lee una novela y qué despacio se escribe», sonríe el escritor.

Acerca de la profileración en cuanto a títulos de género negro, el escritor vitoriano cree que este aumento «de la novela negra y del ‘thriller’ obedece un poco a una moda». Aunque no le da un sentido peyorativo a este fenómeno:«Pero yo mientras se escriba y haya literatura, buena o mala, estoy encantado».

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