Sorprendido en Vitoria circulando ebrio y con un cepo en la rueda

Sorprendido en Vitoria circulando ebrio y con un cepo en la rueda

El coche había sido inmovilizado cautelarmente dos horas antes, al ser evidente para los agentes el estado de embriaguez con el que se disponía a acceder al vehículo

EL CORREO

Recordaba Sabina en una de sus canciones aquello de «que no hay ser humano que le eche una mano, a quien no se quiere dejar ayudar». La realidad ha vuelto a dar la razón al flaco de Úbeda. El tema era 'Conductores suicidas'. Lo que va al pelo a la noticia.

El caso es que este domingo, poco antes de las siete de la mañana, la Policía Local de Vitoria inmovilizaba un coche aparcado, ya que su dueño -«que era evidente se encontraba bajo los efectos del alcohol», apunta la Guardia urbana- se empeñaba en conducirlo. Así que, para evitar males mayores, se le colocó un cepo en la rueda.

Cuál fue la sorpresa de la Guardia Urbana cuando, dos horas más trade, una patrulla de la Ertzaintza les alertaba de que había un coche circulando con un cepo en la rueda, a la altura de la plazuela de la Estación, junto a la calle Dato.

La patrulla que se acercó a dar el alto al imprudente conductor no tardó en darse cuenta de que era el mismo joven, de 22 años, al que habían intentado disuadir, sin éxito pese al cepo, de que no se pusiera al volante.

En la prueba de alcoholemia realizada en ese momento arrojó una tasa de 0.80 mg/l de aire espirado. El límite legal es 0.25. Más del triple. Dos horas antes, cuando trató de subir al vehículo por primera vez, ya era «evidente» su estado.

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