La sirena de Zuriñe Aguirre nada en agosto

La ilustradora vitoriana prepara un nuevo cuento para septiembre en torno a una doncella del mar

Natxo Artundo
NATXO ARTUNDO

A menudo, lo políticamente correcto y lo más adecuado a las vivencias íntimas y personales existen en realidades distintas. Esto le sucede un poco a la vitoriana Zuriñe Aguirre, nacida en la capital alavesa y vecina de la misma hasta los 25 años. Al borde de la cuarentena, esta artista afincada en la localidad sevillana de Dos Hermanas disfruta del verano con su «tribu» –el mayor tiene una docena de años– en su tierra natal. Sigue viviendo la emoción de las tradiciones locales, aunque ya no haya carreras de asnos en Santiago o cava a chorros –y los puros sean anecdóticos– en la bajada de Celedón.

A la vez, alaba iniciativas que se van consolidando en el territorio, como el mercado de ilustración Mazoka. «Suelo estar en contacto con Marta (C. Dehesa) de Ilustrapados en Araba, pero como esto se hace en la segunda semana de diciembre me resulta complicado venir. Es más difícil mover a toda la familia antes de las fechas navideñas», explica Zuriñe Aguirre, que en su trayectoria –con formación en la Escuela de Artes y Oficios vitoriana, así como en diseño web en Tolouse o estampado digital en Sevilla– ha sumado el diseño textil o de interiores.

Claro que, tras hacerse un hueco en un difícil mundo del libro donde ya suma una docena de títulos, la ilustradora no pierde el ritmo. Ahora mismo prepara para la editorial FunReaders las imágenes de una sirena que nada hacia su destino en las aguas veraniegas. «Está en la orilla todavía. El ‘story’ –el guión gráfico– está terminado y hemos puesto en común los puntos de vista con el editor y el escritor. Va viento en popa. Para septiembre debería estar terminado ya», comenta Aguirre, que ve una feliz coincidencia entre el presente mes y la naturaleza marina de la mitológica criatura.

Detalles de varios trabajos de la ilustradora vitoriana. / Zuriñe Aguirre

Otro de los proyectos más inmediatos de la dibujante alavesa es un libro para Nube Ocho Ediciones.«Se titula ‘Alegría’ y la escritora es bastante conocida, Carmen Gil, de La Línea de la Concepción. Es una historia basada sobre todo en cuando los niños desean, quieren y si no tienen se frustran. Va un poquito por ahí», avanza.

Estas novedades se sumarán a la reciente obra ‘El iglú’ y a otras en un año que ella describe como «editorialmente maravilloso». Ya en enero «tenía fecha de entrega» para ‘Buenos amigos’, escrito por Daniel Nesquens. «La editorial SM contactó conmigo hacia octubre. La verdad es que el plazo para terminar estos libros ha sido bastante corto, pero aún así he podido disfrutarlos. Para este, publicado en El Barco de Vapor, me ha tocado trabajar con dos editoras muy agradables. Después, vino ‘El Circo de los Cuentos’, con la editorial Amigos de Papel. Es un álbum ilustrado, de un formato mayor y con tapa cartoné, ilustraciones a doble página y mucho colorido», apunta la autora.

Guiños entre colores

En su línea, los dibujos incluyen un buen número de detalles «por todas partes, ja, ja, ja. Los editores que ya me conocen, cuando les envío el ‘storyboard’ o los bocetos muy simples ya saben que, según empiezo a dar color, me engancho y veo que tengo que poner aquí este guiño o detalle, algo que no veas a primera vista pero que te lo encuentres después ahí».

Aguirre tiene claro que la estética es importante, pero también ha de ayudar a ir más allá de lo inmediato. «La faena de los ilustradores no es sólo aportar dibujos para interpretar un texto. Tiene que transmitir un mensaje, sobre todo cuando es el mismo que el autor. Recuerdo cuando leía de pequeña libros ilustrados: se me han quedado un montón de imágenes grabadas, cosas que tenían un sentido, una moraleja, que tenían sustancia. Yo me siento responsable y, al contar una historia, quiero que tenga unos valores y transmita algo, que no sea banal». Y reflexiona que «tal vez es porque tengo niños. Hoy, con todas las tecnologías, la cosa se nos va un poco de las manos y creo importante sentar unas bases, unos principios y valores, que han de aparecer –aunque sea de una manera liviana– en los cuentos que leen».

Martín y las sardinas

Ahí está el ejemplo de la historia de ‘Martín Gris’, un niño que era en blanco y negro, que no tenía color ante su preocupación de no gustar a los demás. Publicado en septiembre de 2016 por Fun Readers, fue premiado en Dos Hermanas y finalista en los premios Euskadi. «Para mí tuvo una emoción especial. No es nada habitual que te reconozcan en tu tierra», recuerda la vitoriana, que recientemente ha presentado ‘El iglú’ (Bookolia). En él, sus dibujos y la historia de Jesús López Moya promueven una mirada solidaria hacia el mundo.

O la poética ‘Sardinas de amor’ –escrita también por la artista–, publicada también en inglés y coreano. Habla de una pareja de abuelos, Lolo y Lola –«eran los míos»–, y «una historia de amor y compromiso, de lo que podemos llegar a hacer por quienes queremos».

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