Siete alaveses mueren cada día y el 60% son incinerados

Una mesa de frío zinc preside la estancia donde trabaja el funerario. /Igor Aizpuru
Una mesa de frío zinc preside la estancia donde trabaja el funerario. / Igor Aizpuru

Columbarios y jardines de ceniza son hoy una opción recurrente. Los vitorianos visitan a sus difuntos en los cementerios de El Salvador y Santa Isabel

Salvador Arroyo
SALVADOR ARROYO

El dolor por la pérdida de un ser querido golpea cada día a siete hogares de Álava. 2.867 personas fallecieron el pasado año en la provincia, 1.978 en Vitoria. Y seis de cada diez familias, en ocasiones por expreso deseo del muerto, optaron por la incineración en lugar del enterramiento tradicional, que continúa en línea descendente desde hace casi dos décadas -la primera incineración registrada en Vitoria, la de un vecino de Heredia, se produjo en septiembre de 1998-.

Acceso web

15.000
nombres de titulares de espacios funerarios en Santa Isabel y 14.899 de El Salvador han sido volcados a registros digitales. El proceso pretende facilitar el acceso web al censo de personas enterradas en la ciudad.

Columbarios y jardines de ceniza son hoy una opción recurrente. En el cementerio de El Salvador existen 319 espacios para depositar esas urnas. El 48% ya tiene titularidad con lo que hay disponibles 154. Se trata de huecos pensados para el reagrupamiento, al estilo de los tradicionales panteones, y cada uno de ellos tiene capacidad para cuatro vasijas funerarias.

En El Salvador -la capacidad de Santa Isabel hace décadas que quedó colmada- también existen 233 nichos y un total de 162 sepulturas de grandes dimensiones con espacio para albergar 162 féretros. 3.000 euros viene a costar un entierro; en torno a 1.500 la incineración. Gastos que más de cien mil alaveses tienen prácticamente cubierto con el pago de pólizas a las compañías de seguros.

Borrar la huella digital

Son algunas de las frías cifras que contextualizan la tristeza que estrangula a las familias que sufren una pérdida. Los detalles ceremoniales que siguen al ‘shock’ inicial no solo no atenúan el dolor, en ocasiones lo intensifican. Esa es la razón que ha llevado a las funerarias a ampliar sus servicios.

Un tacto profesional con el que se pretende ayudar desde muchos puntos de vista. En la funeraria Vitoria-Gasteiz, además de ofrecer respaldo psicológico e incluso facilidades de financiación, se propone cobertura jurídica para «borrar la huella digital del fallecido»; sus cuentas en las omnipresentes redes sociales.

Y luego está el recuerdo. No es nuevo, pero los ‘omneos’ o la transformación de las cenizas en pequeñas joyas en forma de prisma, cada vez son más demandados. Si se pasa sobre ellas un móvil se puede acceder a la memoria del fallecido. Siempre estará ahí.

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