Satur García da el salto a la política

Satur García ha destacado por su trabajo en defensa de los desheredados. /Igor Aizpuru
Satur García ha destacado por su trabajo en defensa de los desheredados. / Igor Aizpuru

El popular defensor de los 'sin techo' de Vitoria dice que lo hace ahora porque «hay cosas que desde fuera no se pueden arreglar»

ROSA CANCHO

Satur García, el popular defensor de las personas sin hogar de Vitoria, ha decidido dar el salto a la política y formará parte de las planchas electorales de los próximos comicios municipales y forales. Puntualiza, eso sí, que figurará en la candidatura del partido político que lo pretende y cuyo nombre no quiere revelar siempre y cuando en su programa recoja acciones concretas para combatir la pobreza en la ciudad y mejorar la atención a las personas mayores, ha señalado a EL CORREO.

Saturnino García, que ahora tiene 64 años, es uno de los personajes más carismáticos de la ciudad. Tras una infancia muy dura y una juventud marcada por los problemas con el alcohol y las depresiones su vida dio un giro. Conoció a Pedro María Núñez y decidió aprovechar su experiencia para ayudar a los desheredados de la tierra, «a los que viven perdidos en la calle». Puso en marcha asociaciones como Erantxi, Bidegurutzea y Hogar Betoño y su último proyecto es Bultzain y la casa de acogida de Puente Alto.

Toda esta trayectoria vital ha hecho que entre el círculo de amigos y colaboradores de este hombre -galardonado también con el premio Celedón de Oro- se encuentren José Ángel Cuerda, el sacerdote José Ángel López de la Calle, el músico Jesús Mari Alegría 'Pintu', el exviceconsejero Manuel Vigo, Javier Cameno o el político Alfredo Marco Tabar. Tras varios desencuentros con las instituciones por lo que considera falta de apoyo a su proyecto de Puente Alto, ya había acariciado la idea de presentarse a las elecciones, «pero no quería que la gente pensase que quería vivir de eso», dice.

Pobreza oculta

Ahora, a las puertas de su jubilación, cree que puede dedicar «sólo cuatro años, ni uno más» a tratar de defender a los suyos desde el otro lado. «Hay cosas que desde fuera no se pueden arreglar. Hay una pobreza escondida en Vitoria de la que nadie habla, con gente durmiendo en lonjas y camarotes que no está en ningún censo, y las más afectadas son las personas 'sin techo', que no interesan a nadie porque no dan votos», defiende.

El partido que le ha hecho la propuesta de formar parte de sus listas aún negocia con él. Asegura no saber nada de puestos y pone como condición garantizarse que se vayan a poner en marcha acciones concretas como la de dar más dinero al programa de educadores de calle, incrementar también los recursos de las asociaciones que trabajan con los más desfavorecidos y construir más residencias públicas. Si resultara elegido, parte de su sueldo lo entregará a una ONG, anuncia.

Y mientras negocia, piensa en Bultzain y la casa de Puente Alto, un centro de baja exigencia pensado para dar respuesta a situaciones de emergencia social. Ahora duermen allí 25 personas, pero pronto serán sólo 14 ya que las nuevas normativas obligan a hacer obras en el edificio.

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