Romay: «En un despacho los partidos son más largos»

Fernando Romay posa como un boxeador en el salón de su casa.
Fernando Romay posa como un boxeador en el salón de su casa. / E. C.

Exjugador de baloncesto y ‘coach’ ofrece hoy una charla a los trabajadores de Mutualia en su faceta como conferenciante, en la que aprovecha su experiencia profesional

SARA LÓPEZ DE PARIZA

Es una de las caras más reconocibles del baloncesto español, integrante de la selección que se enfrentó a Estados Unidos en aquella final olímpica de 1984, pero también es comentarista, colaborador de varias ONG y hasta se ha atrevido con un concurso de baile en televisión. A esas facetas, Fernando Romay ha añadido recientemente la de ‘coach’, aunque la palabra le produzca cierta alergia y no se considere «un gran motivador ni un gurú». Hoy ofrece una charla en Vitoria con motivo de la celebración de la Junta General de Mutualia, en la que compartirá su experiencia profesional trasladada al mundo empresarial.

- Del parqué al estrado, ¿qué le animó a meterse en el mundo del ‘coaching’?

- Inquietud personal. Me llamaban mucho para que contara mi experiencia profesional y hablara sobre el trabajo en equipo y yo lo hacía de una forma muy personal. Después me puse en manos del Mago More, que es un monstruo del ‘coaching’, y él me ayudó a trasladar mis ideas y vivencias deportivas al mundo empresarial. Hace poco más de un año estrenamos una charla llamada ‘El valor de la diferencia’, el título es obvio y hace referencia a que yo soy distinto a casi cualquier persona.

- Tras retirarse del baloncesto profesional ha sido comentarista y también ha participado en programas de televisión. Miedo escénico no tendrá.

- Siempre y, aunque parezca contradictorio, esa inseguridad me da seguridad. No tener ese ‘bullibulli’ en el estómago me da mal rollo porque lo necesito para estar con los cinco sentidos y me aporta la adrenalina necesaria. Cuando estoy en tensión es cuando me siento verdaderamente a gusto y me sirve para darle importancia a las cosas que hago, es lo mismo que me pasaba antes de un partido.

- ¿Qué es lo que más le motiva de motivar a los demás?

- En realidad, no me considero un gran motivador ni un gurú. Yo cuento mi propia experiencia y quiero que cada uno saque sus propias conclusiones. Ver que toco la fibra sensible de los que me están escuchando me indica que lo estoy haciendo bien.

- ¿En qué le ha ayudado su experiencia como deportista profesional en esta nueva etapa?

- En poder superar las inseguridades que tengo. Yo en todos los partidos tenía esa sensación de nervios y hormiguitas estomacales que aprendes a superar. Esto no deja de ser un entrenamiento constante.

- ¿Qué tienen en común un jugador de baloncesto y un directivo?

- Sin duda el saber ser parte de un equipo, saber aportar al grupo y comprender que primero necesitas ambientarte dentro del conjunto, entender su filosofía, y después intentar renovarlo. Ahora hay mucho afán de renovación y se impone el pensamiento de que lo anterior no vale nada. Sin embargo, yo no creo que eso sea así. El pasado tiene su valor y lo que hay que hacer es intentar mejorarlo.

«En tensión es cuando me siento a gusto, me sirve para dar importancia a lo que hago» Disposición

‘Un líder se elige’

- Ambos comparten también cierta presión, ¿se parece en la cancha y en un despacho?

- Sí, la presión es la presión. No hay distintos tipos de presiones pero sí distintas maneras de llevarla. La presión en la cancha es de cara a un partido de 40 minutos que se acaba y ya estás pensando en el siguiente. Sin embargo, en un despacho los partidos son mucho más largos y el resultado, muchísimo más incierto. En un partido ves el resultado en el marcador justo en el momento en que se acaba el encuentro y punto. En el mundo empresarial lo ves a más largo plazo, con cierto tiempo.

- ¿Un líder lo lleva ya en su propia personalidad o es una cualidad que se adquiere?

- Yo creo que un líder se elige, y se elige por una serie de circunstancias. Siempre tiene que haber un líder y no hay un estereotipo, lo será quien tenga la mayor capacidad de liderazgo sobre un grupo. Eso sí, el líder tiene que saber qué hacer para ser el mejor, y eso se estudia y se entrena.

- ¿Qué características le dice su experiencia que tiene que tener un buen líder?

- Poder de convicción y ser él mismo. Creo que es muy importante tener la suficiente autoconfianza para trabajar con los demás y que esa persona se sienta sabedor de lo que está haciendo.

«Mi primer entrenador me dijo que era muy malo pero que creía en mí. Esa frase me acompaña siempre» Superación

- ¿Cuál es el mejor consejo que le han dado en su vida?

- El mejor consejo que me han dado es: ‘chaval, no te lo creas nunca y trabaja siempre’. Sin embargo, me quedo con una frase y fue: ‘creo en ti’. Me la dijo el primer entrenador que tuve en el Real Madrid, Tomás González de las Cuevas, al ficharme. Me dijo que era muy malo, peor que pegarle a un padre con un calcetín sudado, pero que creía en mí, y esa frase me ha acompañado siempre. A partir de ahí empecé a estar ‘culiprieto’ y no he parado hasta ahora.

- ¿Seguirá con el ‘coaching’?¿Qué planes tiene para el futuro?

- Seguir con el ‘culiprietismo’ (ríe). Pero ahora mismo tengo un plan que me hace muchísima ilusión, y es que me acaban de nombrar pregonero de las fiestas de María Pita, de A Coruña. Todavía no tengo nada preparado porque quería terminar primero con la charla de Vitoria, pero es un gran honor y algo que pone nervioso, pero que no falte nunca esa sensación.

Fotos

Vídeos