Reunión familiar en el centro cívico Zabalgana

Moira, Nora, Alberto y Malen disfrutan en la piscina. / BLANCA CASTILLO

La tercera jornada de puertas abiertas de la nueva instalación vio desfilar a numerosos niños acompañados de padres y abuelos

MARÍA JOSÉ PÉREZ VITORIA.

Sábado, 30 de septiembre. Tercera jornada de puertas abiertas en el centro cívico Zabalgana. La primera en fin de semana y se nota. El público es familiar. Es cierto que hasta entonces ya había contado con numerosas familias, pero esta vez es casi exclusivo. Una hilera de sillitas de niño 'aparcadas' junto a la puerta de acceso al punto de encuentro ya da idea de ello. Los peques están con sus hermanos, padres, abuelos... disfrutando de los juegos, los talleres, los espectáculos. Hay para todos los gustos.

Andoni, por ejemplo, que ha jugado al 'Tetris', se afana en completar un puzzle que, casualidad, no le resulta desconocido «porque también lo tiene en el cole», aclara su madre, Nerea. «Voy a 'Marias'», dice el chaval, que a sus 5 años tiene muy claro qué es lo que más le gusta: «Jugar». Sus hermanos son todavía demasiado pequeños para hacerlo con él, tanto que rompen a llorar cuando aparece por allí 'Kirika', la gallina «que a mí no me da miedo», añade el primogénito de la familia.

'Kirika' pasa de largo ante ese panorama y se acerca al taller de 'Yogures dos sabores' para txikis. Tanto éste como el de 'Batidos divertidos' son «muy básicos», afirma Zuriñe Uría, responsable del servicio de ocio y tiempo libre, que destaca que lo importante es «que tomen contacto con los alimentos y se lo pasen bien. Son muy pequeños».

Los talleres se imparten en la cafetería que comenzó a funcionar el viernes y en la que todo el café que se sirve es de comercio justo. «También tenemos otros productos a la venta», comenta Uría, como chocolates, infusiones, tortitas de maíz, etc. Al servicio típico de una cafetería se han añadido otros como el 'family friendly', que pone a disposición de las familias «potitos, frutas, tronas y baberos y cucharas de cortesía», indica. Sin olvidar que «hay microondas, claro». Una muestra más de que son conscientes de que el público familiar tendrá gran protagonismo. No es extraño porque en Zabalgana viven unas 10.500 familias, la gran mayoría jóvenes.

El vestuario familiar

La lluvia deslució la fiesta de la red de ludotecas y obligó a trasladar algunas actividades como el espectáculo de clown previsto en la plaza al interior, pero no afectó a los que habían decidido disfrutar de la piscina. A ella acudieron en familia Moira, Alberto y sus pequeñas Nora y Malen. Viven en Zabalgana y están encantados con el nuevo centro. «Es una barbaridad», dice el padre, que en la tarde del viernes visitó las instalaciones y ayer acudió ya con sus chicas. «Es increíble que por 80 euros al año podamos tener todo esto», añade. Moira, que explica que «nos hemos apuntado a algunas actividades para el resto del año», agradece las comodidades que ofrece «el vestuario familiar». Mientras, Nora, que a sus 7 años ya sabe nadar, «porque aprendí en un centro cívico», disfruta con los juegos de la pileta.

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