Retrogusto largo

ÁNGEL RESA

Lo reconozco. Me repito como la cebolla de retrogusto largo. Hablo del manjar que reclama su sitio dentro de las ensaladas en igualdad de capas con lechugas y tomates, se viste de tiros largos caramelizados en la cocina ‘in’ y requiere pasta dentífrica a mano para combatir la perdurabilidad del aliento que genera. Entono el ‘mea culpa’ como examen de conciencia, pero hasta un cierto límite, sin fustigarme por exceso. Prefiero creer que mi reiteración de temas y argumentos -uno no muda su manera de pensar de la noche a la mañana- en esta Vitoria de los asuntos circulares obedece más a los malos hábitos ya consolidados por nuestros concejales que a las carencias imaginativas de quien esta columna firma.

Hay veces en que uno golea incluso sin querer. Vamos, que le dejan la pelota para empujar dentro del área chica. Oigan si habrán leído unas cuentas veces mi distinción entre el balneario de aguas forales que representa el Palacio de la Provincia del ring donde cruzan golpes bajos quienes hemos delegado para resolver los intereses municipales. En un arrebato de hastío entran ganas de escribir ‘aguas fecales’ cuando se trata de aludir a la bronca que vive de inquilina con derecho a compra dentro de la Casa Consistorial. Ese edificio que rinde culto permanente a San Pedro por sus sucesivas negaciones o recuerda la simpleza que puso otro Pedro (Sánchez) en circulación con su pregunta retórica sobre la parte del ‘no’ no entendida.

Penúltimo capítulo, siempre habrá más, acerca de las diferencias entre las relativas cordialidades relativas en el seno de la Diputación alavesa de la viciada atmósfera dentro del Consistorio vitoriano. Publicamos a la vez que mientras la primera bonificará más a quienes han de moverse por la A-68 por motivos laborales -y que no falten- en el segundo huele a prórroga presupuestaria ante la falta de acuerdos derivada del revanchismo allí instalado. Todo ello unos días después de unas nuevas cuentas pactadas a cuatrocientos metros de distancia. De verdad que los responsables del Ayuntamiento deberían de hacérselo mirar.

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